La gesta de la Jaume III

La Fundación Jaume III se consolida pese a carecer de ayudas institucionales y apoyos mediáticos. Dispone de brusquers, que es lo más importante, o sea de más de un par de apasionados dispuestos a sacrificar su vida en la promoción de la causa. Esta tipología de personajes es importantísima, sobre todo en nuestra isla: la Mallorca indolente y a la vuelta de todo, que predomina entre nosotros. Un día es Miguel Nigorra con artículos como el del pasado jueves, recordando la hazaña olvidada del auténtico Antoni Maria Alcover, figura molesta, y hoy sustituida por los manipuladores de turno; otro día la voz insobornable de Pep Zaforteza, amén de la campaña permanente de Juan Font. No paran, y además no tienen miedo ni complejos. Nadie les cerrará la boca.

Anteayer se presentó con nutrido público su libro de estilo: Un model lingüístic per ses Illes Balears, del filólogo Xavier Pericay. ¿Qué quieren que les diga? Pues que «ara va de bo». Nadie daba un real por esta curolla y ya ven ustedes. Motivos de sobra tienen sus adversarios para estar nerviosos. –«Ens poden fer molt de mal» –reconocen con notable turbación. «I ha que fer qualque cosa», proclaman sin ambages. Pero claro, a ninguno de estos brusquers le pueden comprar, ni tan siquiera exiliar. Uno de ellos me dijo irreductible el pasado jueves: antes la cicuta que el exilio, como Sócrates.

Yo, mientras tanto, además de comprar el libro de estilo, más como curiosidad que como manual a utilizar, puesto que moriré con mi catalán del Camp de Tarragona, celebro este renacer patriótico. La isla suele producir estos fenómenos. Se cansa de su propia indolencia o samfotisme. Sucede, para mayor complicación, que los mallorquines, siempre a la defensiva, vienen desde muchos siglos atrás utilizando el idioma como vehículo de complicidad, además de seña de identidad. Un «uep» o un «sols que m’entenguis» como solía decir mi inefable suegro Toniet Valls, ya lo expresaban todo. Por esto, si le quitamos a este instrumento de críptica comunicación que es el mallorquín sus códigos secretos ¿para qué lo queremos? No señalará diferencias. No identificará. Estamos perdidos. Esta tierra siempre contó con barreras, con diferencias, incluso entre sus grupos sociales, fuesen nobles, xuetes, mossons o trencaterrosos. Sin el silbido de la tribu, como los indígenas de La Gomera canaria, ¿cómo defender lo nostro? Mal, simplemente mal. Ya se ha visto.

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Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, es 24-2-2015

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