De lo que hoy se celebra en España

LA FIESTA NACIONAL de España, como se denomina en la Constitución del 78, o de la Hispanidad, como se llamó en el santo periodo de la II República, tiene algo de esquizofrénico para los populistas y para la mayoría de los nacionalistas. Según su definición más aceptada, la esquizofrenia se caracteriza por alteraciones en la percepción, las creencias falsas o por un pensamiento poco definido o confuso. Es un trastorno mental crónico y grave, que puede ser tratado. Sobra decir que, si de populistas o nacionalistas con relato, hablamos, la ignorancia y la demagogia, son el mejor revulsivo para cualquier tratamiento.

«Consideramos que nuestra presencia es más útil en la defensa de los derechos y la justicia social en este país, como hacemos a diario junto con otras personas, organizaciones e instituciones, que en este tipo de actos». Pablo Iglesias nunca defrauda. El catódico político que definió, en las elecciones vascas, la patria como «que los niños tengan opción a ir a la escuela», y que parece ignorar que en España, además de ser gratuita, la enseñanza, para los niños, es obligatoria, necesitaba una excusa a la altura de su excelsa persona, para irse de puente, o simplemente para evitarse el plantón de varias horas, del desfile y la recepción oficial del 12 de octubre.

Improbable, me parece, que esas horas las dedique a algo especialmente útil para «este país», si obviamos que su propia existencia y, como no, su pensamiento, es de por sí imprescindible para la subsistencia de cualquier justicia social, derecho o lo que se tercie. La realidad es que, puestos a escaquearse, mejor hubiese sido que utilizase la manida excusa de la masacre indígena, que, aunque resulte más vulgar, suena más verídica.

Tampoco acudirá el lehendakari Urkullu, sin más, porque la fiesta nacional de España, no va con él ni con los suyos. Sin acritud y sin explicaciones. Celebraciones de españoles ¿Qué tendrá que ver Euskadi o los vascos con el descubrimiento de América y todo lo que vino después? Al parecer, nada, si se borra del relato la historia y los protagonistas que no interesan. Nada menos que ignorar la relación de los vascos con la conquista americana y con su emancipación. Lope de Aguirre, La cólera de Dios, recordado especialmente por su crueldad, que descendió de las alturas de los Andes peruanos y llegó, por los ríos Marañón y Amazonas, a la costa de Venezuela. En el otro lado (de todo hubo), Juan de Zumárraga, defensor de los indios y primer obispo de México. Irala, colonizador del Paraguay. Francisco de Ibarra, de México occidental. Legazpi y Urdaneta, de las Filipinas.

Pensaba Unamuno -y Urkullu ignora- que no podía hablarse de la personalidad histórica de los pueblos de América sin la presencia vasca. La historia de Chile y Venezuela (antes de ser santuario de etarras), no podría escribirse si se excluyen los apellidos vascos (bastantes más de ocho) y hay quien sostiene que antes incluso de que Colón llegase a las Indias Occidentales, ya lo habían hecho los balleneros vascos.

Sobre la excusa de la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, dado que tiene la euskaldización de esa comunidad foral como objetivo, hagamos suyos los no argumentos de Urkullu y eliminemos del escudo oficial de España, las armas de Navarra (es decir, una cuarta parte de dicho escudo). Fiesta nacional de España ¿acaso voy a los fastos de la de Mónaco?

De Puigdemont, como antes de Mas, la ausencia se presupone. Hace dos siglos, las autoridades catalanas llamaban a los barceloneses a «derramar gloriosamente su sangre y vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España». Aunque no haría falta decirlo, por si acaso, advierto, que las autoridades no eran franquistas. Y para paliar las carencias del revisionismo histórico, tan caro al nacionalismo excluyente, se trata del bando del episodio culminante, probablemente la génesis, de los agravios por España contra Cataluña: el once de septiembre de 1714. Por la libertad de toda España, ya ven.

En Baleares, los niveles de esquizofrenia, son inabarcables. Me explico: además de los motivos que aduce Cataluña en su desapego a España como nación y que nuestro nacionalismo sucursalista, hace suyos con entusiasmo, está la cuestión de la «matanza indígena» como excusa para negarse a celebrar nada en la conmemoración del descubrimiento de América. Hablo por tanto, de esquizofrenia, porque los mismos que reniegan de la violencia del hecho celebrado, insisten en que el Día de Mallorca sea el 31 de diciembre, fecha de la entrada del rey de AragónJaime I en Madina Mayurqa, una entrada que, a decir de las crónicas, fue cualquier cosa menos un paseo galante, y que se saldó con decenas de miles de muertos, mallorquines, moros o no, cierto, pero mallorquines. Nada que decir. Cada uno empieza la Historia donde le da la gana. Sorprende, no obstante, que estos pacifistas que abjuran del descubrimiento y conquista de América, por cruento, no sólo aplaudan otro similar (la guerra es la guerra) sino que lo prefieran a una conmemoración tan pacífica y políticamente correcta como la que se celebra, actualmente, en el Día de Mallorca: el juramento de nuestro rey Jaime II, en el año 1276, de la Carta de franquezas y privilegios del Reino de Mallorca. Es decir la base legal que otorgaba a los mallorquines, un conjunto de derechos y libertades, y les eximía de muchas de las cargas del régimen feudal, común en casi toda Europa. Inexplicable ¿verdad? Feliz día.
____________
Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 12/10/2016

Pancatalanistas pesados

JORGE DEZCALLAR

El señor Tardà, portavoz de ERC en el Congreso de Diputados, me merece el mismo respeto que otros políticos profesionales. Ni más ni menos. Lo que no me gusta son sus ideas, que él es afortunadamente muy libre de mantener, igual que yo soy afortunadamente muy libre de no estar de acuerdo. Y no lo estoy.

Durante el último debate de investidura el señor Tardà lanzó un mensaje entre patético e insufriblemente paternalista dirigido a sus “hermanos valencianos y baleares” por el que se comprometía a no cejar hasta lograr liberarnos de nosotros mismos. Su idea es traernos un referéndum que nos permita votar a favor de un pancatalanismo (dominado por Barcelona) sobre el conjunto de eso que llaman los “Països Catalans” (?). Supongo que Perpignan y Montpelier quedan para una segunda tacada. Es pura dinamita y exige no callar ante tamaño dislate.

Confieso que soy parcial pues no me gustan los nacionalismos en general porque propugnan un regreso a un pasado idílico que ya no existe y porque siempre son expansionistas, como muestra el lío en el que nos metieron los nazis con los Sudetes y con Polonia y ya sé que estos eran nacionalsocialistas, que fue la versión más perniciosa de los nacionalismos. Y ojo porque en Europa central comienzan a aparecer grupos fascistoides, nacionalistas y xenófobos que nada bueno auguran. Y no me gustan tampoco porque son profundamente reaccionarios e insolidarios y por eso no logro entender la deriva nacionalista de algunos socialismos periféricos que les alejan de su identidad internacionalista y acaban alejándoles de sus desconcertados votantes. Los nacionalismos me parecen reductores y empobrecedores de realidades mucho más ricas. Me parece estupendo el amor por lo propio, pero es muy estúpido pensar que es mejor que lo del vecino. Qué le vamos a hacer, creo en identidades integradoras y que un pueblo, como una cultura, es más rico cuanto más bastardo y más influencias diversas logre integrar.

Pero el nacionalismo pancatalanista me gusta aún menos y se me ocurren varias razones para ello:

En primer lugar porque me aburre tanto lloriqueo y tanto victimismo. “No nos escuchan, no nos comprenden, se nos amenaza, se nos desprecia, se nos roba (sic)”, decían en la última diada. Acaba uno harto. Y además no es cierto, aunque tampoco piense que el gobierno esté tratando bien este asunto. Todo lo contrario.

En segundo lugar porque falsifican la historia y engañan a mucho incauto/ignorante. Gabriel Tortella recordaba hace poco en El País (21-9-2016) que “persiste la memoria de un pasado mítico, que los nacionalistas mantienen viva con diadas y desfiles a lo Nuremberg”. Pero eso no hace esa “memoria” más verdadera. En 1714 Cataluña no quería ser independiente sino que se equivocó de bando y apoyó al candidato perdedor al trono. Y pagó su error con los decretos de Nueva Planta que modernizaron el país, suprimieron impuestos interiores, unificaron la legislación e hicieron de Cataluña la región más rica de España gracias a que le reservaron todo el mercado nacional y las colonias americanas para sus tejidos. Vicens Vives, que no era extremeño, escribió que esta unificación política y administrativa “benefició insospechadamente a Cataluña”.

En tercer lugar porque mienten descaradamente como ha puesto de relieve el magnífico libro de Josep Borrell (otro que tampoco es andaluz) Las cuentas y los cuentos de la independencia. El futuro de una hipotética independencia unilateral de Cataluña es la soledad fuera de Europa. Y a mí el modelo de Albania no me atrae nada. Es infame engañar al personal sobre esto. Lean el libro, vale la pena.

En cuarto lugar porque me hacen pasar mucha vergüenza cuando dicen sin rubor que actuar contra la ley es democrático. Es una afirmación que deja perplejos a mis amigos europeos y americanos. ¡Mentira! Ir contra las leyes, desobedecerlas, es algo muy antidemocrático en una democracia como la española. Igual que me hacen pasar vergüenza las romerías callejeras de un puñado de incondicionales pastoreados por el inefable Mas, acompañando a Homs a testificar ante los tribunales. Porque la ley es igual para todos y eso (lo siento) incluye a los catalanes.

Y lo de basar la pretensión de crear unos pretendidos Països Catalans sobre la base de la lengua y la cultura compartidas me parece de carcajada. Es como si a algún iluminado se le ocurriera inventarse unos “países castellanos” con Argentina, México, Colombia y una veintena más y tratarlos con paternalismo desde Madrid. No puedo creer que lo digan en serio, aunque de algunos fanáticos cabe esperarlo todo. Cuando Jordi Pujol presidía la Generalitat pronunció un discurso ante un grupo de ministros de países árabes, que yo acompañaba, que hubiera hecho las delicias de Serrano Súñer y otros de aquellos que iban por el imperio hacia Dios. Pujol habló de las hazañas de los almogávares y recordó que había un tiempo en el que los peces del Mediterráneo llevaban pintadas sobre sus escamas las cuatro barras “de Cataluña” (sic). Los ministros asistentes flipaban en technicolor. No me lo invento. Yo pasé mucha vergüenza ajena aquella noche.

Por eso, si algunos catalanes se quieren independizar por las bravas, allá ellos. Yo no se lo aconsejo porque fuera se está muy solo, hace mucho frío y se vive peor. Pero les pido que nos dejen en paz a los baleares en general y a los mallorquines en particular. Y de los valencianos mejor no hablar, pues su nacionalismo se ha construido precisamente contra Barcelona y no contra Madrid.
_____________
Publicat a Diario de Mallorca, 25/9/2016

El senyor Riera, un científic des segle XXI

Arran des reiterats insults contra sa Fundació Jaume III del senyor Antoni Riera Vives, director des setmanari manacorí CentperCent i columnista d’Ara Balears, es nostro portaveu Joan Font se va posar en contacte amb ell perquè li publicàs una carta per al·lusions. El senyor Riera ho acceptà i així va sortir publicada a sa revista CentPerCent de Manacor es 6 d’octubre passat.

 

Durant ses darreres setmanes el senyor Antoni Riera, director de CentPerCent, ha acusat reiteradament sa Fundació Jaume III de “extrema dreta” tant en aquesta revista com a s’Ara Balears (“El batle gonelleja”). No entenc què té a veure s’extrema dreta amb una fundació apolítica que promou un model lingüístic que té com a principal referència Balears i no Catalunya. Ademés, el senyor Riera reconeix que es model lingüístic de sa nostra fundació és calcat an es model que usa es PP de Manacor i aquest, admet Riera, s’adapta a ses normes de s’Institut d’Estudis Catalans, “però amb un ús inequívoc de l’article salat” (editorial “Que no ens governi la desraó”, publicada a CentperCent). Per tant, deduesc que pel senyor Riera emprar s’article salat és es fet distintiu que fa que un sigui d’extrema dreta o no, una conclusió digna d’un científic des segle XXI.

El senyor Riera ha acusat sa fundació Jaume III de “gonellista” i “secessionista”, dos termes que són contradictoris. ¿Sap exactament què defensava en Pep Gonella? Sa Jaume III ha reiterat a tothom qui l’ha volguda escoltar que no qüestiona s’unitat de sa llengua, per tant no és “secessionista”. ¿Com ho podria esser una fundació que segueix fil per randa es 99% de sa normativa de s’Institut d’Estudis Catalans i que té un model lingüístic concebut per un filòleg de llengua catalana com el senyor Pericay? Un científic des segle XXI hauria de respectar es fets i no deformar-los per escampar bubotes amb les quals esglaiar s’opinió pública.

El senyor Antoni Riera ha associat sa fundació Jaume III amb sa desraó, s’ignorància, i “l’estupidesa acientífica” per “contravenir la ciència lingüística dels darrers dos segles a Europa”. No sé per què parla de dos segles enrere quan només en fa un que s’Institut d’Estudis Catalans aprovà ses actuals normes ortogràfiques (1913), discutidíssimes per cert com hauria de sebre un païsà d’Antoni M. Alcover. Qualcú que braveja de científic hauria de tenir un esperit molt més humil i no tan doctrinari, una actitud més oberta i no tan dogmàtica. Dubtar de lo que un sap és s’única manera d’avançar en ciència. Lo que indica que aquesta sistemàtica apel·lació a sa ciència que practica es catalanisme, més que un amor genuí i sincer cap a sa ciència, és un pretext per tapar sa boca a s’adversari.

Un científic des segle XXI hauria de sebre que sa filologia, com s’història, sa filosofia, sa política, es dret, sa sociologia o s’economia fins i tot, són disciplines humanístiques  molt honorables però tenen poc a veure amb sa ciència. És lògic que es “científics socials”, com s’anomenen a ells mateixos, envejosos de s’utilitat i de s’èxit social des físics, biòlegs o matemàtics, vulguin presentar-se com a científics adoptant es mètodes de sa física, sa bioquímica o ses matemàtiques. Però ses humanitats mai seran ciències perquè mai seran predictibles per una senzilla raó. Perquè es seu material de treball, diguem-ho així, és una criatura molt complexa que té consciència i per tant llibertat: sa persona humana. Això no vol dir que hi hagi hagut farsants que han volgut imposar certes teories com si fossin una veritat científica.

S’ha d’esser molt agosarat per defensar que existeix una “ciència filològica” separada de sa política. Li recoman sa meva introducció a Sa Norma Sagrada (Horrach & Font, Ed. Fundació Jaume III, 2016) on explic que ses llengües, com es seus estàndars, no són fruit, només, d’una hipotètica “ciència filològica” sinó també d’altres factors, com sa política. Ho reconeixen molts de sociolingüistes catalans i historiadors de sa llengua catalana. Xavier Lamuela i Josep Murgades varen estudiar s’influència de s’ideologia nacionalista d’en Fabra sobre sa nova llengua literària. Gabriel Bibiloni reconeix que “qualsevol varietat pot constituir-se en llengua si té una societat que vol –i pot– que així sigui”. Així com ses coses han anat d’una manera, haguessin pogut anat d’una altra manera si ses circumstàncies polítiques, socials o culturals haguessin estat distintes. Jaume Corbera arriba a admetre que es model d’estàndar depèn des projecte de país que un tengui. Brauli Montoya, per sa seva part, recull tot un enfilall de factors no intrínsecament filològics que demostrarien per què s’estàndar és com és. En conseqüència, podem dir sense por que s’estàndar de substrat barceloní que s’ha acabat imposant aquí a Balears no ha obeït a causes estrictament filològiques. I això és lo que es catalanisme mai voldrà admetre perquè si ho fes, sense sa crossa d’aquest fals cientifisme, tot es seu discurs s’esbucaria perquè tothom veuria que sa filologia, la pobra, només ha exercit de criada an es servici de determinats interessos i somis polítics.
_____________
Publicat a Revista CentperCent, 6/10/2016.

26 relats curts en mallorquí competiran per endur-se es I Premi Gabriel Maura

S’entrega des I Premi Gabriel Maura serà divendres dia 21 d’octubre, a Binicomprat, coincidint amb so sopar per celebrar es tercer aniversari de sa Fundació Jaume III 

Un total de 26 relats breus en mallorquí competiran finalment per endur-se es I Premi Gabriel Maura organisat per sa Fundació Jaume III que repartirà 1.500 euros en un primer premi (1.000€) i un accèssit (500€) pes segon classificat. S’acte coincidirà amb sa celebració des tercer aniversari des naixement de sa fundació que, com cada any, consistirà en un sopar, aquesta vegada a Binicomprat.

Sopar d’aniversari a Binicomprat

Enguany canviam de  lloc i es sopar d’aniversari serà a Binicomprat, divendres dia 21 d’octubre a les 20:00h. Hi haurà servici d’autobús de franc d’anada i tornada a Binicomprat des de sa Plaça d’Espanya de Palma (punt d’encontre: estació des tren de Sóller). Per agafar s’autobús, és obligatori reservar plaça abans de dimecres dia 19 d’octubre.

Per comprar es tiquets pes sopar s’ha de contactar amb sa seu de sa fundació a Palma (971 666 468 / 616 624 355) o amb qualque patró o col·laborador de sa fundació.

 

Es traductor automàtic ha suposat fer 3.500 canvis lèxics i més de 50 canvis d’estructura respecte des traductor original en català estàndar

D’un diccionari original de 41.000 termes s’han canviat quasi es 8% des seus termes – Anit passada se presentà sa versió millorada des traductor automàtic castellà-mallorquí de sa Fundació Jaume III

S’implementació des traductor automàtic castellà-mallorquí de sa Fundació Jaume III que se presentà anit passada en es Centre Cultural de Sa Nostra ha suposat substituir unes 2.700 paraules des català continental amb paraules genuïnes de Mallorca, afegir 750 frases fetes en mallorquí, així com canviar/afegir devers 50 regles morfològiques i sintàctiques en relació an es traductor castellà-català original des qual partírem fa dos anys.

Tot això ha suposat fer un estudi exhaustiu de tot es diccionari sencer original castellà-català (d’uns 41.000 termes en total) i anar canviant/substituint es lèxic pròpiament continental per mots genuïns de Mallorca. En total, “això ha suposat canviar un 7,7% des diccionari original que teníem en es començament, ademés de canviar/afegir una cinquantena de regles sintàctiques, com per exemple, “tener ganas de jugar tenir juguera” i morfològiques, com per exemple, “jo canto jo cant”, va explicar es portaveu de sa fundació Joan Font davant una setantena de persones.

“En aquesta segona versió hi hem afegit també unes 700 frases fetes (modismes, locucions, refranys) que, afegides a ses que ja havíem incorporat a sa versió 1.0 de fa un any, en total suposen devers 750 frases fetes més que ha millorat s’apartat de fraseologia des traductor”, explicà es portaveu.

Es portaveu va anunciar que es pròxim projecte és un traductor castellà-menorquí, una tasca més senzilla que sa ja efectuada tenguent en compte s’experiència acumulada i es fet que es mallorquí i es menorquí, llevat d’unes poques regles sintàctiques, coincidesquin en un 80% des lèxic, segons es propi Francesc de Borja Moll.

Adjuntam foto de s’acte i un pdf amb una trentena de frases fetes que s’han introduït en es diccionari des traductor, així com una quarantena de termes de vocabulari mallorquí.
____________
Publicat a EL MUNDO/El Día de BalearesUltima HoraMallorcadiario.comCanal4diario.commenorca.info,20minutos.esdiariobalear.es, 7/10/2016

Melopeas pancatalanistas

Cuenta Hannah Arendt en los “Orígenes del totalitarismo” que el pangermanismo y el paneslavismo –nacidos para forjar una gran nación germánica y otra eslava de base étnica–  tenían una tendencia innata a pensar a lo grande. No mostraban interés por la gestión prosaica y “pequeñoburguesa” de construir carreteras, adecentar calles o mantener asilos. Sus verdaderos intereses se centraban en la política exterior, el teatro de la guerra y de los tratados de paz donde sucumbían y renacían imperios, las nacionalidades oprimidas se erigían en estados o éstos cambiaban sus fronteras. El periodo de entreguerras, con el principio de las nacionalidades de Wilson a flor de piel, fue una época pródiga en ensoñaciones nacionales, también en Cataluña. Algunos poetas catalanes se afanaban por fundir en una sola las gramáticas del catalán y del occitano como paso previo a construir una gran nación occitana con capital en Barcelona y así situarla a la altura de París, Viena o Madrid como centro irradiador de una gran cultura nacional. Fracasada la ilusión occitana, el catalanismo volvió sus ojos a la piel del toro y centró sus esfuerzos en el proyecto de los Países Catalanes, una idea a la que años antes había apuntado Prat de la Riba (“la Catalunya Gran”) y que conceptualizó, en los años sesenta, el valenciano Joan Fuster. Para el profesor August Rafanell, que ha estudiado en detalle las relaciones entre Cataluña y Occitania, el 1934 es un año clave: se firman el acta de defunción de la ilusión occitana y acto seguido la del bautismo de la ilusión pancatalana. Imperio por imperio. En efecto, el 30 abril de 1934, Pompeu Fabra lanza su manifiesto“Desviacions en els conceptes de llengua i de la Pàtria”. Se trata de una llamada al orden en toda regla y tiene un solo cometido: desacreditar cualquier anhelo “desviado” de tipo occitanista. El sueño imposible de una Occitania Gran que debía expandirse a territorios a fin de cuentas franceses daba paso al sueño más plausible de la Catalunya Gran orientada hacia Valencia y Baleares, tal como había ocurrido siete siglos antes cuando la derrota de los ejércitos aragoneses en Muret (1213) cerró la puerta a los territorios de Oc que cayeron bajo dominio francés.

La “nación catalana” no preexiste al nacionalismo catalán. Es justo al revés: es el nacionalismo quien se la inventa. Es en Prat, Fabra y Fuster donde hay que buscar los orígenes de esta fantasmagórica “nación catalana” que nunca ha existido ni jurídica, ni política, ni lingüísticamente más que en las cabecitas iluminadas del catalanismo político que surge muy tarde, a principios del siglo XX.

Lo ignora todo el columnista de Última Hora, Pere Bonnín, cuando se remonta a antes de 1714 para certificar su existencia mítica. Ni siquiera existía, como apunta Massot i Muntaner desmintiendo a Bonnín, conciencia de hablar la misma lengua y mucho menos de llamarla “catalana”. La unidad lingüística auspiciada muy tardíamente por Marià Aguiló, Tomàs Forteza y Antoni M. Alcover fue toda una revolución en los círculos intelectuales mallorquines. Sólo unos pocos defendían sus tesis. En 1903 un escritor de la talla de Miguel de los Santos Oliver tenía miedo todavía de denominar “catalán” a la lengua de Mallorca. Hasta la llegada del siglo XX el nacionalismo es todavía un movimiento muy minoritario incluso dentro del catalanismo cultural, como atestiguan las alabanzas y glorias a España de Víctor BalaguerRubió y Ors, Verdaguer, Anselm Clavé y la mayoría de poetas de la Renaixença. Durante todo el siglo XIX Cataluña vibra de españolidad por los cuatro costados. La zarzuela y el flamenquismo están a la orden del día. El Principado es un bastión del carlismo y las exaltaciones patrióticas se suceden por doquier con la Guerra contra el francés, la Guerra de África, la Guerra de las Carolinas o la Guerra de Cuba. ¿Qué historia nos cuentan cada semana Pere Bonnín, Llorenç Capellà o Guillem Rosselló? ¿A qué viene tanto descaro a la hora de falsear la historia?

Esta larga digresión viene a colación del mitin que largó el activista Tomeu Martí el pasado 9 de septiembre en la Plaza Mayor de Palma en una concentración para respaldar el Procés y la República Catalana. En el breve discurso, apenas 450 palabras contadas, que arenga a las apenas medio centenar de personas reunidas, Martí se refiere de nueve maneras distintas a lo que Prat llamaba “la Gran Catalunya” y Fuster “els Països Catalans”. Pueden encontrar la sublime pieza retórica en dbalears.cat, digital al que Ruth Mateu acaba de subvencionar con 40.000 euros. El discurso deja claro que Martí piensa a lo grande, como los pangermanistas y los paneslavistas. Naciones, países, repúblicas, pueblos, estados… El galimatías terminológico exhibido es antológico. Desenredémoslo.

Tomeu Martí denomina “República catalana” al nuevo ente independiente que los separatistas quieren construir en la actual comunidad autónoma de Cataluña. Sin embargo, no tiene empacho en llamar a sus habitantes como “ciudadanos del Principado”. No parece que una república y un principado sean conceptos congruentes. A continuación, Martí anima a los mallorquines a construir una “república mallorquina” y a los menorquines una “república menorquina”, repúblicas que en principio no pertenecerían a la “República catalana”, sin que todo ello sea óbice para sostener que “la nació catalana va de Salses a Guardamar i de Fraga a Maó”. En definitiva, habría una sola nación pero no sé cuántas repúblicas la constituirían, al menos tres. Este planteamiento choca con el principio tan caro al nacionalismo de que “la nación” (natural, real, necesaria, sentimental) es primordial y anterior al “estado” (artificial, irreal, contingente, racional). Asimismo, Martí se refiere a Mallorca como “pueblo” y “país”, terminando su alegato con un “Visca Mallorca Lliure!” y el inevitable “Visca els Països Catalans!”. Debería ser “Visquin” o “Visquen” si son países en plural pero una vez más el subconsciente, impregnado de unitarismo, le traiciona.

Tres repúblicas, una sola nación catalana, un estado a nuestro servicio, un pueblo, un país, una Mallorca libre y los Países Catalanes, este es el abanico de proyectos futuribles que nos proponen Martí y Tòfol Soler (ASM), a los que Última Hora sigue dando pábulo sin el menor sentido de la estética ni de la vergüenza. Y después se mofan y tachan de “ultraespañolistas” y de  “extrema derecha” a casi un millar de mallorquines llenos de sentido común que el día 2 de septiembre se manifestaron por las calles de Palma para defender algo tan plausible, tangible y real como el estatuto de autonomía vigente, la Constitución en vigor y una forma propia de hablar que por lo menos tiene ochocientos años. El mundo al revés. ¿Quiénes son los “iluminados”? ¿O los “ultras”? Algún día habrá que saldar cuentas con ciertos periodistas que han sido, junto con los maestros, los grandes fautores de la melopea catalanista.

Dadas las evidentes dificultades terminológicas de nuestros “soberanistas” para referirse a este “ente soberano” que está por alumbrar, yo les recomendaría un término más preciso. Mi propuesta es que lo llamen la URSC, Unión de Repúblicas Socialistas Catalanas. No creo que lo de “socialistas” moleste en demasía a sus impulsores conocidos sus afanes estatistas. Tampoco ciertas connotaciones que evocan a este gran imperio que fue la URSS y que representó, durante siete inolvidables décadas, la esperanza de los trabajadores y el faro luminoso de la humanidad, la solidaridad y la justicia en la tierra.
_______________
Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 1/10/2016

Sa Fundació Jaume III deplora que tota s’esquerra voti contra s’article 35 de s’Estatut que defensa ses modalitats balears

Proposta per les Illes (PI) i PP se sumen a C’s en defensa de ses modalitats insulars mentre s’esquerra veu bubotes per tot

Dimarts passat, es Parlament de ses Illes Balears va rebutjar una proposta inicial de C’s esmenada per Proposta per les Illes (PI) que deia textualment: “El Parlament de les Illes Balears insta el Govern Balear a complir el que disposa l’article 35 de l’Estatut d’Autonomia i en particular amb l’imperatiu de normalitzar la llengua catalana i estudiar a protegir les modalitats insulars del català de Mallorca, Menorca, Eivissa i Formentera. I per això li insta a fomentar el seu ús i a promoure el seu estudi en els distints òrgans de l’administració i en particular en el sector educatiu i en els mitjans de comunicació públics i institucionals, sense perjudici de la unitat de la llengua”. PP, C’s i PI hi votaren a favor (24 vots) mentre que PSIB, Més i Podem hi votaren en contra (33 vots). Sa Fundació Jaume III agraeix a PP, C’s i PI sa seva posició en aquest tema i els convida a esser molt més eficaços en aquesta defensa des mallorquí, menorquí i eivissenc.

A pesar de totes ses precaucions que posà Josep Melià (PI) a s’hora d’esmenar sa proposta inicial de C’s a fi de conjurar qualsevol bubota de “secessionisme lingüístic”, tota s’esquerra balear hi votà en contra. Amb això, s’esquerra votava contra es contengut d’un article sencer (es 35) des propi Estatut que no diu altra cosa que lo que PP, PI i C’s varen aprovar amb sa proposta parlamentària citada.

Aquesta actitud de tots es partits que fan costat an es Govern balear demostra una vegada més tres coses: a) sa defensa de ses modalitats per part des nostros polítics ha estat es darrers trenta anys una defensa més retòrica que efectiva; b) veuen en sa defensa de ses modalitats una intenció de qüestionar s’unitat lingüística, lo únic realment sagrat per ells encara que aquesta unitat que ells han confòs amb uniformitat amenaci sa supervivència de ses maneres de xerrar centenàries de Mallorca, Menorca, Eivissa i Formentera; queden clares, una vegada més, quines són ses seves prioritats; c) segueixen considerant es defensors de ses modalitats com uns “secessionistes lingüístics” desfressats i els atribueixen unes intencions que, almanco amb lo que fa referència a sa fundació Jaume III, mai hem tengut, com hem repetit un pic darrere s’altre.

És curiós que aquells qui fan feina cada dia per destruir sa nació espanyola de manera més o manco solapada tatxin de “secessionistes” a tots aquells que només volem dignificar, dins es marc estatutari, unes formes de parlar seculars. Resulta lamentable que, en lloc de donar arguments, només aixequin bubotes per satanisar es defensors de ses modalitats, faltant a sa veritat i enganant-se a ells mateixos i a tota s’opinió pública.

Intel·lectuals de pa amb fonteta

TONI CANTARELLAS

Dilluns passat en Carles Cabrera, columnista d’aquest mateix digital, va lluir-se dins sa línia habitual des ‘furor barbaricus’ des qual sol fer gala es seu minvat però exquisit círcol, fidel sense condicions a s’alt comissariat en sa matèria. S’article publicat, “Gonellades”, casualment clavat, en es seu to pujadet i insultant, an es que un col·lega seu havia emprat dos dies abans a s’Ara.cat, un tal Antoni Riera (“El Batle gonelleja”), qui atacava as partidaris d’un model lingüístic adaptat a ses exigències de Balears, assimilant amb mala fe es defensors des compliment de s’Estatut -es mateix que reconeix explícitament sa nostra singularitat lingüística i mana protegir-la- amb s’extrema dreta espanyolista que només cerca destruir “la llengua catalana”. Increïble. Sa mescla d’ous amb caragols no sol fer bon maridatge. Es setciències d’en Cabrera basava s’apocalipsis genocida en una sola premissa: es poder disgregant de sa dignificació de s’article baleàric per excel·lència, es ben legítim “salat”, d’ús creixent a diversos àmbits formals.

Amb tota sa seva capacitat intel·lectual, Cabrera va tornar a s’enverinat i recurrent tòpic de tractar d’assimilar es model proposat per sa llengua de Balears amb aquell peculiar concepte de “baléà” que finalment ha estat superat fins a s’extrem que s’anomenat GAB va deixar-lo de banda assumint es de “balear” (que té ses bendicions de s’IEC i de sa Llei de Normalisació Lingüística!!), així com mirar d’establir un nexe necessari entre es filòlegs que advoquen pes model assenyat que respecta ses vessants des balear amb figues d’un altre paner, com aquella “Fuya” fotocopiada que escampà fa dècades es desaparegut C. Cultural Mallorquí. També va mirar de ressuscitar un Pep Gonella que fa 44 anys se va limitar a enviar tres senzilles cartes a un diari local, revolucionant amb sa feta s’elit filocatalana des moment. Ses tesis d’en Gonella no són equivalents as “blaverisme” valencià, des qual en Cabrera emfatisa un espanyolisme ultradretà pes fet d’esser València un territori limítrof amb la resta d’Espanya… Vaja argument: i Catalunya ¿amb qui fa frontera? ¿o pentura és un continent aïllat…?. En es seu intent d’aparentar qualque bri d’objectivitat, eleva als cels dos personatges conservadors fent veure que se salven “per esser catalans”: en Fageda (d’Olot) i el Bisbe Úbeda (d’Ontinyent), però se’n cuida bé de no esmentar a sa barcelonina ‘MAM’ i d’obviar que es dejectat Xavier Pericay, filòleg defensor de s’identitat illenca, també és català. Es text d’en Cabrera, igual que es d’en Toni Riera, representa es paradigma des més genuí gènere pamfletari, farcit de prejudicis, cega doctrina i una enfilall de fal·làcies lògiques. Tots dos exhibeixen es paupèrrim nivell intel·lectual de sa nostra alienada minoria balearofòbica.

En es meu darrer article afirmava que es darrers anys hem assistit a fets diversos que evidenciaven com sa molló i certs prejudicis s’esvaïen a favor d’una presa de consciència identitària pròpia i deslligada de Catalunya mentres creixia proporcionalment sa desafecció cap an es pressuposts catalanistes, lo qual és conseqüent amb una dinàmica de claríssim canvi de tendència. Idò bé, resulta que sa meva tesis coincideix amb sa pròpia opinió d’un des seus, Antoni Trobat, que no només se limita a vendre fum com fan Cabreres i Rieres. Fou a un article a s’Ara.cat (“L’OCB té un problema”).

Trobat constatava com es ciutadans convocats per s’OCB, l’Assemblea Sobiranista de Mallorca i el Grup Blanquerna per reivindicar “el suport dels mallorquins a la república catalana” havien estat ben pocs a sa darrera concentració des passat dia 9 a sa Plaça Major. “Massa poquets (…) massa estelada per tanta poca gent”, deia textualment. Recordem que ja venien d’altre grans fracassos, comes des 30è aniversari de sa Llei de Normalisació Lingüística. Reconeixia estar preocupat pes fet que sa seva entitat (OCB) organitsàs actes amb es mateix número d’assistents que es convocats per ses entitats balearistes, afegint “Dol dir-ho, però s’ha de dir”, tota una reflexió sobre sa realitat social i, també en es fons, sobre es sucursalisme des catalans de Mallorca i sa seva fixació mimètica i enlluernada cap a Catalunya, rematant: “La còpia, la necessitat d’imitar, el calc, no ens fan bé”.

Des tres articles, es d’en Trobat és s’únic honest i valent, encara que deixa entreveure es despreci i fàtua actitud de superioritat cap es que no combrega amb es catalanisme. No sé si es seus el condemnaran per “derrotisme”, però sia com sia, lo més abjecte vessat per part d’aquest doctrinarisme decadent i mancat de suport social, és sa promoció de mites falsos (com lo des “baléà”), restar credibilitat as divergents que dins d’un model sèrio de llengua adaptada a Balears, són acusats de “destructors de la cultura” per vindicar s’article salat, i altres tergiversacions com dir d’ells que són s’extrema dreta espanyolista (!!!). Sa darrera novetat que tenc per part de sa Fundació Jaume III ha estat un altre vídeo que s’ha fet viral on se torna a posar de manifest sa suplantació de paraules i morfologia verbal mallorquines, genuïnes i ben correctes, per altres continentals. Paradoxalment, ¡aquesta denúncia també coincideix exactament amb es diagnòstic d’en Trobat!: “La còpia, la necessitat d’imitar, el calc, no ens fan bé” –textual-.

Si tot s’argumentari d’aquests “intel·lectuals” se basa en perverses i escollides fal·làcies no mos hauria de venir de nou s’enfonsament palpable d’un catalanisme que, a pesar des privilegi de ses subvencions públiques, només guanya en descrèdit i generalisada antipatia.
_________
Publiat a Mallorcadiario.com, 25/9/2016

Sa Fundació Jaume III ja té llesta sa segona versió des primer traductor automàtic castellà→mallorquí

Introdueix importants millores respecte de sa versió 1.0 que se presentà ara farà un any – S’elaboració ha durat dos anys i es projecte ha estat obert a suggerències dets  usuaris –  També ja està a punt sa nova aplicació des traductor per mòbils amb sistema Android 

Sa Fundació Jaume III presentarà sa versió 2.0 des primer traductor automàtic castellà→mallorquídijous dia 6 d’octubre, una versió  que de moment és definitiva i que incorpora importants millores respecte de sa versió 1.0 que se presentà fa un any. En es mateix acte se presentarà també s’aplicació des traductor per mòbils amb sistema Android. Fins ara només estava disponible per Apple (iOS). S’acte tendrà format de col·loqui i hi participaran es portaveu de sa fundació, es seu secretari d’organisació, s’enginyer informàtic que ha implementada s’eina i es director de diariobalear.esi de sa nova revista Magazine Balear, Lluís Bosch, que donarà es seu punt de vista com a usuari de s’eina.

 

S’elaboració d’aquest traductor ha durat dos anys i ha comptat amb sos servicis professionals d’un enginyer informàtic i d’un parell de llicenciats en filologia catalana amb experiència en s’ús de ses modalitats insulars. Fa un any se presentà sa versió 1.0 i se va obrir perquè tothom hi fes suggerències i ajudàs a detectar errors. Tot això ha permès refinar es traductor es darrer any. Ademés de corregir errors tècnics i filològics, s’hi han afegides unes 700 frases fetes en mallorquí i s’han canviades i/o afegides 200 paraules més en mallorquí respecte de sa versió 1.0. També s’ha incorporada una estructura sintàctica pròpia des mallorquí (S’assegui, per favor, en lloc de Assegui’s, per favor, com fa es català continental).

Es model lingüístic de mallorquí que s’ha fet servir ha estat “Un model lingüístic per ses Illes Balears” (Ed. Fundació Jaume III, 2015), es llibre d’estil de sa fundació.

Ja per acabar, els record es lloc, sa data i s’hora des col·loqui-presentació:

Acte: Es mallorquí a ses xarxes socials. Col·loqui.

Data: dijous dia 6 d’octubre de 2016

Hora: 19:30h

Lloc: Centre de Cultura de Sa Nostra (Carrer Concepció, 12, Palma)

Web traductor: http://84.39.103.215/tradueix.php

Publicat a canal4diario.com i mallorcadiario.com.

El búnker de la lengua

JUAN PLANAS BENNÁSAR

TANTO MI hijo como mi hijastro, que hay que tener de todo y no privarse de casi nada en esta vida, hablan perfectamente tres lenguas. Español, catalán o mallorquín e inglés. Podría decirse, pues, que el sistema educativo, al menos en su caso, ha funcionado bastante bien y que las leyes educativas han sido lo suficientemente flexibles como para ellos mismos pudieran ir acompasando, cada uno a su manera, las peculiaridades de su entorno familiar y el absurdo caos lingüístico al que, de forma más o menos consciente, han tenido que ir enfrentándose a lo largo de los años en la enseñanza pública o concertada.

¿Está bien, entonces, lo que bien acaba? En absoluto. La posible buena suerte de mis hijos no garantiza ni condice la de tantos otros chavales que, por desgracia, no supieron o no pudieron adaptarse a los planes lingüísticos de los colegios, no lograron sobreponerse al panfletario poso ideológico de algunos docentes ni, tampoco, driblar las líneas rojas del pensamiento único y dejar pasar así, sabiamente, el tiempo, cumplir, con mayor o menor holgura, con los deberes y los exámenes, hacer y deshacer los entuertos puntuales de cada día y sobrevivir, en fin, a esa forma de castración personal que acaba siendo una educación genérica, mediocre, acrítica según convenga y, sobre todo, ideológicamente contaminada.

Me envían desde Change.org, ese muro virtual de las lamentaciones donde cualquiera puede llorar sobre lo que le plazca con la certeza de que va encontrar suficientes plañideros con que consolarse, la petición al Ministerio de Educación de España de que nuestros hijos puedan estudiar en castellano y balear. Este derecho, en principio, viene incluido en la infame Ley de Normalización Lingüística, pero la penúltima pirueta econacionalista del Govern, es decir, el Decreto de Lenguas, ha convertido el claustro de los colegios en el búnker desde el que se puede blindar (y se blinda) el uso exclusivo del catalán. Los centros educativos, además de la aberrante morralla de los planes de estudio que mutan según el gobierno de turno, poseen un denominado «proyecto lingüístico propio» que prevalece sobre cualquier otra norma, incluso de orden superior. Es increíble. O no. Es lo que hay.

No pienso, faltaría más, quejarme porque se incumpla el único artículo de la Ley de Normalización Lingüística con el que, de hecho, estoy de acuerdo. Pero a otro perro con ese collar. No concibo ninguna solución educativa en Baleares que no pase por derogar esa ley de normalización zoológica y territorial, esa encerrona conceptual, esa grieta subrepticia por la que se nos coló, para quedarse, el nacionalismo, su primitivismo lingüístico, dialéctico y tribal, su reduccionista ir avanzando, parasitariamente, a costa del progreso y el futuro colectivos. Hacia ninguna parte.
_____________
Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 13/9/2016