Ser de los nuestros

Avui en es centre de cultura de Sa Nostra, a les 20:00 – S’obra és un assaig sobre sa psicologia col·lectiva des poble balear a partir de 16 efemèrides que han configurat per què es balears som així com som 

Refiriéndose a los honderos mallorquines y menorquines que lucharon en la Primera Guerra Púnica, el catedrático Román Piña Homs afirma que“los baleares ya por entonces –siglo III a.C.– entran en la historia europea con denominación de origen, como nación, o sea como “natio” o lugar de nacimiento determinado, cuando, no lo olvidemos, otros pueblos vecinos, como valencianos o catalanes, señalados como íberos, tendrán que esperar a la Edad Media, más de mil años después, para ofrecer señas diferenciales de identidad colectivas. Cataluña comenzará a llamarse tal a partir del siglo XII. El primer testimonio escrito nos lo ofrece el “Liber Maioliquinus” al describir la expedición pisana a las Baleares, protagonizada en el 1112”. Encontramos este pasaje y otros muchos igualmente interesantes en “Ser de los nuestros”, el último libro de Piña Homs editado por la editorial Sloper que se presentará hoy jueves día 3 de noviembre en el centro cultural de Sa Nostra (Calle Concepción, 12).

“Ser de los nuestros” es un libro importante para estas islas con tan poco orgullo colectivo. Y necesario también ante el avance imparable del discurso de las huestes impostoras, escasas pero organizadas, que miran siempre a Baleares como un apéndice insular de Cataluña, como su extensión ultramarina. Piña Homs desgrana los 16 hitos determinantes de la historia de Baleares que, a su juicio, han configurado lo que somos los baleares, cómo somos y por qué somos así. Desde la fundación de la ciudad de Ebussus (643 a.C.) hasta la consecución de la autonomía balear (1983) que hoy padecemos, Piña se adentra de modo divulgativo y ameno –apenas 178 páginas que se leen volando, máxime teniendo en cuenta que cada uno de los capítulos es autosuficiente– en estas 16 efemérides cruciales que han determinado nuestra psicología como pueblo a lo largo de más de 2.500 años. Y lo hace sin dar por sentada ninguna tesis de antemano, sin ningún prejuicio apriorístico, sin esconder ninguna de nuestras miserias –que las ha habido y bastantes–, sin meter con calzador los hechos al servicio de alguna ideología o ley histórica, como hacen los nacionalistas o hacían hasta hace poco los comunistas. Aunque estrictamente nunca puede hablarse de una historia verdadera y unívoca sí podemos afirmar que es bastante objetiva con todo el subjetivismo que conlleva, naturalmente, el ejercicio de todo historiador a la hora de seleccionar unos hechos u otros.

El título puede dar lugar a malentendidos. Piña Homs es demasiado inteligente, tiene demasiada experiencia, su ironía es demasiado fina, para ser un nacionalista de vía estrecha, tampoco un nacionalista balearista si es que todavía queda alguno. A lo largo del libro el autor utiliza el término “es nostros” o “los nuestros” de forma conscientemente equívoca. “Aceptémoslo. Llevamos la componenda en el alma”, nos recuerda nuestro catedrático, como si pretendiera insuflarnos ciertas dosis de prudencia y pragmatismo y evitar caer así en la autocomplacencia. Piña Homs se está refiriendo al “carácter acomodaticio, transaccional y temeroso de una sociedad que lleva siglos siendo tomada y desposeída, y que sólo ansía vivir en paz al margen de confrontaciones”. Ello no es óbice para que, al mismo tiempo, manifieste su perplejidad de cómo un pueblo milenario como el balear (“¡Más de cinco mil años os contemplan como lo que sois: síntesis de culturas!”) se haya dejado amilanar y avasallar por los “germanos del norte”, como llama a los catalanes.

En cuanto al contenido de la obra, la extensa documentación recopilada aporta un sinfín de datos decisivos poco conocidos para el gran público que, sin lugar a dudas, van a hacer sus delicias. Como por ejemplo, la existencia de una población cristiana antes de la conquista de Jaime I (1229) como algunas basílicas paleocristianas atestiguan, o la obstinación de nuestros vecinos del norte de apropiarse de unas islas cuyo fuerte siempre ha sido su privilegiada situación geográfica, una cabezonería anexionista que lejos de atenuarse con el tiempo parece haberse agudizado aunque bajo formas mucho más suaves y sibilinas con el pretexto de la cultura y la lengua. De gran interés resulta también por desconocida la influencia de las potencias marítimas italianas sobre nuestras islas y nuestros estrechos lazos con Génova, Pisa, Venecia y Sicilia, sobre todo durante la dinastía privativa. Tal vez el autor podría haberse extendido un poco más en la ruina de las finanzas públicas del Reino de Mallorca debida principalmente a la ambición personal de Pere IV, el Ceremonioso, que nos arrastra a unas guerras con el resto de potencias marítimas del Mediterráneo que no nos van ni nos vienen y que dará lugar al “deute dels catalans”, el dinero que prestarán a las arcas del Reino los banqueros de Barcelona para hacer frente a las aventuras bélicas de “el Ceremonioso” y que nunca devolveremos del todo, constituyendo un foco de permanente malestar al recaer su devolución sobre un campesinado pobre y maltratado con continuas exacciones fiscales que, desesperado, se levantará en armas contra los privilegiados de Ciutat. “El deute dels catalans” habría merecido, desde mi punto de vista, una mayor atención, incluso un capítulo, ya que forma parte del decorado que pende como una espada de Damocles en nuestras luchas intestinas de raíz social y económica a lo largo de varios siglos.

Y ya por último, quiero destacar que se trata de un libro valiente. Con la excepción de Mateu Cañellas y ahora de Piña Homs, una de nuestras grandes lagunas como pueblo ha sido precisamente la falta de compromiso de los historiadores de la UIB en divulgar –divulgar, repito, no escribir para expertos– una historia sintética y objetiva de Baleares al margen de las anteojeras ideológicas que todos conocemos. No creo que sea lícito subordinar la verdad al compromiso. Ahora bien, a los baleares se nos ha escamoteado la verdadera historia de nuestras islas, mucho más rica y variada que la que nos quieren endosar algunos, dejándonos a los pies de los caballos ante la historiografía nacionalista que ha deformado los hechos para alinearlos en una especie de ley inexorable, como si lo que ha ocurrido no pudiera haber ocurrido de otro modo. Ha sucedido con la lengua y ha sucedido también con nuestra historia. De ahí la importancia de un libro divulgativo como éste al alcance del gran público y que viene a subsanar, en parte, este estado de cosas. Enhorabuena, Román.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 29/10/2016

Es portaveu de sa Fundació Jaume III presenta dijous “Ser de los nuestros”, sa darrera obra de Román Piña Homs

En es centre de cultura de Sa Nostra, a les 20:00 – S’obra és un assaig sobre sa psicologia col·lectiva des poble balear a partir de 16 efemèrides que han configurat per què es balears som així com som 

Dijous qui ve, dia 3 de novembre, es portaveu de sa Fundació Jaume III, Joan Font, presentarà sa darrera obra des catedràtic Román Piña Homs, “Ser de los nuestros”, un assaig històric sobre sa psicologia col·lectiva  des poble balear a partir de 16 fites històriques que han configurat per què es balears som així com som. Es llibre, que ha estat editat per Sloper, arranca amb sa fundació de sa ciutat d’Ebussus-Eivissa (654 a.C.), continua amb sa participació des foners balears a sa Primera Guerra Púnica, prossegueix amb sa conquista romana per part de Quinto Cecilio Metelo (123 a.C.) i així successivament fins a sa fundació de s’Universitat de Palma de Mallorca (1978) i sa constitució de s’autonomia balear (1983).

S’obra, que té una intenció divulgativa i que, per tant, és necessàriament sintètica, és un viatge a través de 16 episodis històrics contats amb objectivitat i rigor que desmenteixen bona part de s’interessada historiografia romàntica de caire nacionalista que certes elits universitàries mos han volgut fer empassolar es darrers trenta anys. Piña Homs reivindica s’antigor d’una identitat col·lectiva balear que se remuntaria a més de 2.000 anys quan pobles com es català o valencià hagueren d’esperar a s’Edat Mitja –mil anys després– per oferir ses seves primeres senyes d’identitat col·lectives.

S’acte acabarà amb una espipellada i una copa de xampany. Els adjunt també portada i contraportada des llibre.

Què, quan i on

Què: presentació llibre “Ser de los nuestros” de Román Piña Homs

Quan: dijous, 3 de novembre, a les 20:00h

On: centre de cultura de Sa Nostra (Carrer Concepció, 12, Palma)

Ofrena floral unitària a sa memòria del rei Jaume III

Amb motiu des 25 d’octubre – Sebastià Urbina recorda que ses institucions volen silenciar aquesta efemèride de s’història de Mallorca

Avui diumenge, 30 d’octubre, devers dues-centes persones han retut homenatge an el Rei Jaume III, es darrer rei independent des Regne de Mallorques que fou derrotat l’any 1349 per ses tropes de Pere IV d’Aragó després d’intentar reconquistar un regne que llegítimament li pertanyia. Ha estat a Llucmajor, devora s’estàtua seva situada en es Passeig Jaume III. Per primera vegada, a s’acte s’hi han sumat totes ses organisacions cíviques, culturals i socials que defensen una identitat cultural balear.

IMG 5579Abans de s’ofrena floral a la qual hi han participat deu entitats de sa societat civil balear, s’actor Bernat Serra ha recitat es poema ”El Retorn” de Maria Antònia Salvà i es professor Sebastià Urbina ha recordat es fets històrics que avui se commemoraven.

Una efemèride silenciada per ses nostres autoritats

Sebastià Urbina ha recordat que s’efemèride des 25 d’octubre que honra a qui va esser un bon rei no sempre ha estat silenciada per ses nostres institucions. “[Aquesta] commemoració –ha dit– se va fer oficial l’any 1974 participant tots ets ajuntaments de Mallorca, amb una missa a la Seu concelebrada pes bisbes de Mallorca, Menorca, Eivissa i Montpeller, antics territoris de sa Corona de Mallorca. Lamentablement, després de sa Transició, pressions nacionalistes, pancatalanistes, varen forçar sa supressió d’aquesta commemoració. No els interessava, ni els interessa recordar s’existència d’un Regne de Mallorca independent, en brega contra ses ingerències de sa Corona d’Aragó i, sobretot, contra ses ingerències des comtats catalans. Avui som aquí per commemorar un des fets històrics que han anat forjant s’identitat cultural de Balears. Igual que varen fer altres organisacions culturals en es passat, noltros agafam es testimoni como si s’estendard del rei Jaume III se tractàs, per salvaguardar sa vertadera història de Balears”.

IMG 5554 SebastiàUrbinaIMG 5636 presidentsS’acte ha acabat amb tots ets assistents entonant s’himne Pàtria.
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Publicat a IB3 TelevisióCanal4diario.comUltima Hora (1) i (2)EL MUNDO/El Día de Baleares,Mallorcadiario.comDiariobalear.es.

Som balear, nou magazine cultural de sa Fundació Jaume III a Canal4 Ràdio

S’estrena avui dilluns i s’emetrà cada dilluns de les 18:30h a les 20:00h, en es dials 89.0 i 88.4 de FM − El presentarà un vell conegut, Rafel Company, es director de sa recordada Ràdio Marratxí, clausurada pes I Pacte de Progrés per fer-se en mallorquí

Canal 4 Ràdio estrena avui dilluns es programa Som Balear. Se tracta d’un magazine cultural que té s’intenció de revitalisar, dignificar, promoure i cuidar sa cultura balear. El presentarà Rafel Company, amb sa col·laboració i patrocini de sa Fundació Jaume III de ses Illes Balears. S’emetrà cada dilluns de 18:30 a 20:00h, en es dials 89.0 i 88.4 de FM o bé awww.canal4radio.com.

Avui, en es programa inaugural, hi participaran es xeremiers de Marratxí. També hi intervendran es portaveu de sa fundació, Joan Font, així com es vicepresident segon, Joan Pons. Per via telefònica escoltarem na Laura Venzal, estudiant de s’Universitat de Navarra.

Homenatge an el rei Jaume III de Mallorques

Sa nostra fundació informa que s’habitual ofrena floral an el rei Jaume III de Mallorques se celebrarà diumenge qui ve, dia 30 d’octubre, a les 12:00h davant s’estàtua a Jaume III que hi ha dins la vila de Llucmajor. S’homenatge no serà, com altres anys, a sa creu des Camp de Sa Batalla, sinó a s’estàtua que hi ha en es Passeig Jaume III de Llucmajor. Sa nostra fundació se sumarà a d’altres entitats balearistes per retre homenatge an aquest gran rei que va vessar sa seva sang per defensar un Regne de Mallorques independent de sa tutela catalana.

De lo que hoy se celebra en España

LA FIESTA NACIONAL de España, como se denomina en la Constitución del 78, o de la Hispanidad, como se llamó en el santo periodo de la II República, tiene algo de esquizofrénico para los populistas y para la mayoría de los nacionalistas. Según su definición más aceptada, la esquizofrenia se caracteriza por alteraciones en la percepción, las creencias falsas o por un pensamiento poco definido o confuso. Es un trastorno mental crónico y grave, que puede ser tratado. Sobra decir que, si de populistas o nacionalistas con relato, hablamos, la ignorancia y la demagogia, son el mejor revulsivo para cualquier tratamiento.

«Consideramos que nuestra presencia es más útil en la defensa de los derechos y la justicia social en este país, como hacemos a diario junto con otras personas, organizaciones e instituciones, que en este tipo de actos». Pablo Iglesias nunca defrauda. El catódico político que definió, en las elecciones vascas, la patria como «que los niños tengan opción a ir a la escuela», y que parece ignorar que en España, además de ser gratuita, la enseñanza, para los niños, es obligatoria, necesitaba una excusa a la altura de su excelsa persona, para irse de puente, o simplemente para evitarse el plantón de varias horas, del desfile y la recepción oficial del 12 de octubre.

Improbable, me parece, que esas horas las dedique a algo especialmente útil para «este país», si obviamos que su propia existencia y, como no, su pensamiento, es de por sí imprescindible para la subsistencia de cualquier justicia social, derecho o lo que se tercie. La realidad es que, puestos a escaquearse, mejor hubiese sido que utilizase la manida excusa de la masacre indígena, que, aunque resulte más vulgar, suena más verídica.

Tampoco acudirá el lehendakari Urkullu, sin más, porque la fiesta nacional de España, no va con él ni con los suyos. Sin acritud y sin explicaciones. Celebraciones de españoles ¿Qué tendrá que ver Euskadi o los vascos con el descubrimiento de América y todo lo que vino después? Al parecer, nada, si se borra del relato la historia y los protagonistas que no interesan. Nada menos que ignorar la relación de los vascos con la conquista americana y con su emancipación. Lope de Aguirre, La cólera de Dios, recordado especialmente por su crueldad, que descendió de las alturas de los Andes peruanos y llegó, por los ríos Marañón y Amazonas, a la costa de Venezuela. En el otro lado (de todo hubo), Juan de Zumárraga, defensor de los indios y primer obispo de México. Irala, colonizador del Paraguay. Francisco de Ibarra, de México occidental. Legazpi y Urdaneta, de las Filipinas.

Pensaba Unamuno -y Urkullu ignora- que no podía hablarse de la personalidad histórica de los pueblos de América sin la presencia vasca. La historia de Chile y Venezuela (antes de ser santuario de etarras), no podría escribirse si se excluyen los apellidos vascos (bastantes más de ocho) y hay quien sostiene que antes incluso de que Colón llegase a las Indias Occidentales, ya lo habían hecho los balleneros vascos.

Sobre la excusa de la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, dado que tiene la euskaldización de esa comunidad foral como objetivo, hagamos suyos los no argumentos de Urkullu y eliminemos del escudo oficial de España, las armas de Navarra (es decir, una cuarta parte de dicho escudo). Fiesta nacional de España ¿acaso voy a los fastos de la de Mónaco?

De Puigdemont, como antes de Mas, la ausencia se presupone. Hace dos siglos, las autoridades catalanas llamaban a los barceloneses a «derramar gloriosamente su sangre y vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España». Aunque no haría falta decirlo, por si acaso, advierto, que las autoridades no eran franquistas. Y para paliar las carencias del revisionismo histórico, tan caro al nacionalismo excluyente, se trata del bando del episodio culminante, probablemente la génesis, de los agravios por España contra Cataluña: el once de septiembre de 1714. Por la libertad de toda España, ya ven.

En Baleares, los niveles de esquizofrenia, son inabarcables. Me explico: además de los motivos que aduce Cataluña en su desapego a España como nación y que nuestro nacionalismo sucursalista, hace suyos con entusiasmo, está la cuestión de la «matanza indígena» como excusa para negarse a celebrar nada en la conmemoración del descubrimiento de América. Hablo por tanto, de esquizofrenia, porque los mismos que reniegan de la violencia del hecho celebrado, insisten en que el Día de Mallorca sea el 31 de diciembre, fecha de la entrada del rey de AragónJaime I en Madina Mayurqa, una entrada que, a decir de las crónicas, fue cualquier cosa menos un paseo galante, y que se saldó con decenas de miles de muertos, mallorquines, moros o no, cierto, pero mallorquines. Nada que decir. Cada uno empieza la Historia donde le da la gana. Sorprende, no obstante, que estos pacifistas que abjuran del descubrimiento y conquista de América, por cruento, no sólo aplaudan otro similar (la guerra es la guerra) sino que lo prefieran a una conmemoración tan pacífica y políticamente correcta como la que se celebra, actualmente, en el Día de Mallorca: el juramento de nuestro rey Jaime II, en el año 1276, de la Carta de franquezas y privilegios del Reino de Mallorca. Es decir la base legal que otorgaba a los mallorquines, un conjunto de derechos y libertades, y les eximía de muchas de las cargas del régimen feudal, común en casi toda Europa. Inexplicable ¿verdad? Feliz día.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 12/10/2016

Pancatalanistas pesados

JORGE DEZCALLAR

El señor Tardà, portavoz de ERC en el Congreso de Diputados, me merece el mismo respeto que otros políticos profesionales. Ni más ni menos. Lo que no me gusta son sus ideas, que él es afortunadamente muy libre de mantener, igual que yo soy afortunadamente muy libre de no estar de acuerdo. Y no lo estoy.

Durante el último debate de investidura el señor Tardà lanzó un mensaje entre patético e insufriblemente paternalista dirigido a sus “hermanos valencianos y baleares” por el que se comprometía a no cejar hasta lograr liberarnos de nosotros mismos. Su idea es traernos un referéndum que nos permita votar a favor de un pancatalanismo (dominado por Barcelona) sobre el conjunto de eso que llaman los “Països Catalans” (?). Supongo que Perpignan y Montpelier quedan para una segunda tacada. Es pura dinamita y exige no callar ante tamaño dislate.

Confieso que soy parcial pues no me gustan los nacionalismos en general porque propugnan un regreso a un pasado idílico que ya no existe y porque siempre son expansionistas, como muestra el lío en el que nos metieron los nazis con los Sudetes y con Polonia y ya sé que estos eran nacionalsocialistas, que fue la versión más perniciosa de los nacionalismos. Y ojo porque en Europa central comienzan a aparecer grupos fascistoides, nacionalistas y xenófobos que nada bueno auguran. Y no me gustan tampoco porque son profundamente reaccionarios e insolidarios y por eso no logro entender la deriva nacionalista de algunos socialismos periféricos que les alejan de su identidad internacionalista y acaban alejándoles de sus desconcertados votantes. Los nacionalismos me parecen reductores y empobrecedores de realidades mucho más ricas. Me parece estupendo el amor por lo propio, pero es muy estúpido pensar que es mejor que lo del vecino. Qué le vamos a hacer, creo en identidades integradoras y que un pueblo, como una cultura, es más rico cuanto más bastardo y más influencias diversas logre integrar.

Pero el nacionalismo pancatalanista me gusta aún menos y se me ocurren varias razones para ello:

En primer lugar porque me aburre tanto lloriqueo y tanto victimismo. “No nos escuchan, no nos comprenden, se nos amenaza, se nos desprecia, se nos roba (sic)”, decían en la última diada. Acaba uno harto. Y además no es cierto, aunque tampoco piense que el gobierno esté tratando bien este asunto. Todo lo contrario.

En segundo lugar porque falsifican la historia y engañan a mucho incauto/ignorante. Gabriel Tortella recordaba hace poco en El País (21-9-2016) que “persiste la memoria de un pasado mítico, que los nacionalistas mantienen viva con diadas y desfiles a lo Nuremberg”. Pero eso no hace esa “memoria” más verdadera. En 1714 Cataluña no quería ser independiente sino que se equivocó de bando y apoyó al candidato perdedor al trono. Y pagó su error con los decretos de Nueva Planta que modernizaron el país, suprimieron impuestos interiores, unificaron la legislación e hicieron de Cataluña la región más rica de España gracias a que le reservaron todo el mercado nacional y las colonias americanas para sus tejidos. Vicens Vives, que no era extremeño, escribió que esta unificación política y administrativa “benefició insospechadamente a Cataluña”.

En tercer lugar porque mienten descaradamente como ha puesto de relieve el magnífico libro de Josep Borrell (otro que tampoco es andaluz) Las cuentas y los cuentos de la independencia. El futuro de una hipotética independencia unilateral de Cataluña es la soledad fuera de Europa. Y a mí el modelo de Albania no me atrae nada. Es infame engañar al personal sobre esto. Lean el libro, vale la pena.

En cuarto lugar porque me hacen pasar mucha vergüenza cuando dicen sin rubor que actuar contra la ley es democrático. Es una afirmación que deja perplejos a mis amigos europeos y americanos. ¡Mentira! Ir contra las leyes, desobedecerlas, es algo muy antidemocrático en una democracia como la española. Igual que me hacen pasar vergüenza las romerías callejeras de un puñado de incondicionales pastoreados por el inefable Mas, acompañando a Homs a testificar ante los tribunales. Porque la ley es igual para todos y eso (lo siento) incluye a los catalanes.

Y lo de basar la pretensión de crear unos pretendidos Països Catalans sobre la base de la lengua y la cultura compartidas me parece de carcajada. Es como si a algún iluminado se le ocurriera inventarse unos “países castellanos” con Argentina, México, Colombia y una veintena más y tratarlos con paternalismo desde Madrid. No puedo creer que lo digan en serio, aunque de algunos fanáticos cabe esperarlo todo. Cuando Jordi Pujol presidía la Generalitat pronunció un discurso ante un grupo de ministros de países árabes, que yo acompañaba, que hubiera hecho las delicias de Serrano Súñer y otros de aquellos que iban por el imperio hacia Dios. Pujol habló de las hazañas de los almogávares y recordó que había un tiempo en el que los peces del Mediterráneo llevaban pintadas sobre sus escamas las cuatro barras “de Cataluña” (sic). Los ministros asistentes flipaban en technicolor. No me lo invento. Yo pasé mucha vergüenza ajena aquella noche.

Por eso, si algunos catalanes se quieren independizar por las bravas, allá ellos. Yo no se lo aconsejo porque fuera se está muy solo, hace mucho frío y se vive peor. Pero les pido que nos dejen en paz a los baleares en general y a los mallorquines en particular. Y de los valencianos mejor no hablar, pues su nacionalismo se ha construido precisamente contra Barcelona y no contra Madrid.
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Publicat a Diario de Mallorca, 25/9/2016

El senyor Riera, un científic des segle XXI

Arran des reiterats insults contra sa Fundació Jaume III del senyor Antoni Riera Vives, director des setmanari manacorí CentperCent i columnista d’Ara Balears, es nostro portaveu Joan Font se va posar en contacte amb ell perquè li publicàs una carta per al·lusions. El senyor Riera ho acceptà i així va sortir publicada a sa revista CentPerCent de Manacor es 6 d’octubre passat.

 

Durant ses darreres setmanes el senyor Antoni Riera, director de CentPerCent, ha acusat reiteradament sa Fundació Jaume III de “extrema dreta” tant en aquesta revista com a s’Ara Balears (“El batle gonelleja”). No entenc què té a veure s’extrema dreta amb una fundació apolítica que promou un model lingüístic que té com a principal referència Balears i no Catalunya. Ademés, el senyor Riera reconeix que es model lingüístic de sa nostra fundació és calcat an es model que usa es PP de Manacor i aquest, admet Riera, s’adapta a ses normes de s’Institut d’Estudis Catalans, “però amb un ús inequívoc de l’article salat” (editorial “Que no ens governi la desraó”, publicada a CentperCent). Per tant, deduesc que pel senyor Riera emprar s’article salat és es fet distintiu que fa que un sigui d’extrema dreta o no, una conclusió digna d’un científic des segle XXI.

El senyor Riera ha acusat sa fundació Jaume III de “gonellista” i “secessionista”, dos termes que són contradictoris. ¿Sap exactament què defensava en Pep Gonella? Sa Jaume III ha reiterat a tothom qui l’ha volguda escoltar que no qüestiona s’unitat de sa llengua, per tant no és “secessionista”. ¿Com ho podria esser una fundació que segueix fil per randa es 99% de sa normativa de s’Institut d’Estudis Catalans i que té un model lingüístic concebut per un filòleg de llengua catalana com el senyor Pericay? Un científic des segle XXI hauria de respectar es fets i no deformar-los per escampar bubotes amb les quals esglaiar s’opinió pública.

El senyor Antoni Riera ha associat sa fundació Jaume III amb sa desraó, s’ignorància, i “l’estupidesa acientífica” per “contravenir la ciència lingüística dels darrers dos segles a Europa”. No sé per què parla de dos segles enrere quan només en fa un que s’Institut d’Estudis Catalans aprovà ses actuals normes ortogràfiques (1913), discutidíssimes per cert com hauria de sebre un païsà d’Antoni M. Alcover. Qualcú que braveja de científic hauria de tenir un esperit molt més humil i no tan doctrinari, una actitud més oberta i no tan dogmàtica. Dubtar de lo que un sap és s’única manera d’avançar en ciència. Lo que indica que aquesta sistemàtica apel·lació a sa ciència que practica es catalanisme, més que un amor genuí i sincer cap a sa ciència, és un pretext per tapar sa boca a s’adversari.

Un científic des segle XXI hauria de sebre que sa filologia, com s’història, sa filosofia, sa política, es dret, sa sociologia o s’economia fins i tot, són disciplines humanístiques  molt honorables però tenen poc a veure amb sa ciència. És lògic que es “científics socials”, com s’anomenen a ells mateixos, envejosos de s’utilitat i de s’èxit social des físics, biòlegs o matemàtics, vulguin presentar-se com a científics adoptant es mètodes de sa física, sa bioquímica o ses matemàtiques. Però ses humanitats mai seran ciències perquè mai seran predictibles per una senzilla raó. Perquè es seu material de treball, diguem-ho així, és una criatura molt complexa que té consciència i per tant llibertat: sa persona humana. Això no vol dir que hi hagi hagut farsants que han volgut imposar certes teories com si fossin una veritat científica.

S’ha d’esser molt agosarat per defensar que existeix una “ciència filològica” separada de sa política. Li recoman sa meva introducció a Sa Norma Sagrada (Horrach & Font, Ed. Fundació Jaume III, 2016) on explic que ses llengües, com es seus estàndars, no són fruit, només, d’una hipotètica “ciència filològica” sinó també d’altres factors, com sa política. Ho reconeixen molts de sociolingüistes catalans i historiadors de sa llengua catalana. Xavier Lamuela i Josep Murgades varen estudiar s’influència de s’ideologia nacionalista d’en Fabra sobre sa nova llengua literària. Gabriel Bibiloni reconeix que “qualsevol varietat pot constituir-se en llengua si té una societat que vol –i pot– que així sigui”. Així com ses coses han anat d’una manera, haguessin pogut anat d’una altra manera si ses circumstàncies polítiques, socials o culturals haguessin estat distintes. Jaume Corbera arriba a admetre que es model d’estàndar depèn des projecte de país que un tengui. Brauli Montoya, per sa seva part, recull tot un enfilall de factors no intrínsecament filològics que demostrarien per què s’estàndar és com és. En conseqüència, podem dir sense por que s’estàndar de substrat barceloní que s’ha acabat imposant aquí a Balears no ha obeït a causes estrictament filològiques. I això és lo que es catalanisme mai voldrà admetre perquè si ho fes, sense sa crossa d’aquest fals cientifisme, tot es seu discurs s’esbucaria perquè tothom veuria que sa filologia, la pobra, només ha exercit de criada an es servici de determinats interessos i somis polítics.
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Publicat a Revista CentperCent, 6/10/2016.

26 relats curts en mallorquí competiran per endur-se es I Premi Gabriel Maura

S’entrega des I Premi Gabriel Maura serà divendres dia 21 d’octubre, a Binicomprat, coincidint amb so sopar per celebrar es tercer aniversari de sa Fundació Jaume III 

Un total de 26 relats breus en mallorquí competiran finalment per endur-se es I Premi Gabriel Maura organisat per sa Fundació Jaume III que repartirà 1.500 euros en un primer premi (1.000€) i un accèssit (500€) pes segon classificat. S’acte coincidirà amb sa celebració des tercer aniversari des naixement de sa fundació que, com cada any, consistirà en un sopar, aquesta vegada a Binicomprat.

Sopar d’aniversari a Binicomprat

Enguany canviam de  lloc i es sopar d’aniversari serà a Binicomprat, divendres dia 21 d’octubre a les 20:00h. Hi haurà servici d’autobús de franc d’anada i tornada a Binicomprat des de sa Plaça d’Espanya de Palma (punt d’encontre: estació des tren de Sóller). Per agafar s’autobús, és obligatori reservar plaça abans de dimecres dia 19 d’octubre.

Per comprar es tiquets pes sopar s’ha de contactar amb sa seu de sa fundació a Palma (971 666 468 / 616 624 355) o amb qualque patró o col·laborador de sa fundació.

 

Es traductor automàtic ha suposat fer 3.500 canvis lèxics i més de 50 canvis d’estructura respecte des traductor original en català estàndar

D’un diccionari original de 41.000 termes s’han canviat quasi es 8% des seus termes – Anit passada se presentà sa versió millorada des traductor automàtic castellà-mallorquí de sa Fundació Jaume III

S’implementació des traductor automàtic castellà-mallorquí de sa Fundació Jaume III que se presentà anit passada en es Centre Cultural de Sa Nostra ha suposat substituir unes 2.700 paraules des català continental amb paraules genuïnes de Mallorca, afegir 750 frases fetes en mallorquí, així com canviar/afegir devers 50 regles morfològiques i sintàctiques en relació an es traductor castellà-català original des qual partírem fa dos anys.

Tot això ha suposat fer un estudi exhaustiu de tot es diccionari sencer original castellà-català (d’uns 41.000 termes en total) i anar canviant/substituint es lèxic pròpiament continental per mots genuïns de Mallorca. En total, “això ha suposat canviar un 7,7% des diccionari original que teníem en es començament, ademés de canviar/afegir una cinquantena de regles sintàctiques, com per exemple, “tener ganas de jugar tenir juguera” i morfològiques, com per exemple, “jo canto jo cant”, va explicar es portaveu de sa fundació Joan Font davant una setantena de persones.

“En aquesta segona versió hi hem afegit també unes 700 frases fetes (modismes, locucions, refranys) que, afegides a ses que ja havíem incorporat a sa versió 1.0 de fa un any, en total suposen devers 750 frases fetes més que ha millorat s’apartat de fraseologia des traductor”, explicà es portaveu.

Es portaveu va anunciar que es pròxim projecte és un traductor castellà-menorquí, una tasca més senzilla que sa ja efectuada tenguent en compte s’experiència acumulada i es fet que es mallorquí i es menorquí, llevat d’unes poques regles sintàctiques, coincidesquin en un 80% des lèxic, segons es propi Francesc de Borja Moll.

Adjuntam foto de s’acte i un pdf amb una trentena de frases fetes que s’han introduït en es diccionari des traductor, així com una quarantena de termes de vocabulari mallorquí.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de BalearesUltima HoraMallorcadiario.comCanal4diario.commenorca.info,20minutos.esdiariobalear.es, 7/10/2016

Melopeas pancatalanistas

Cuenta Hannah Arendt en los “Orígenes del totalitarismo” que el pangermanismo y el paneslavismo –nacidos para forjar una gran nación germánica y otra eslava de base étnica–  tenían una tendencia innata a pensar a lo grande. No mostraban interés por la gestión prosaica y “pequeñoburguesa” de construir carreteras, adecentar calles o mantener asilos. Sus verdaderos intereses se centraban en la política exterior, el teatro de la guerra y de los tratados de paz donde sucumbían y renacían imperios, las nacionalidades oprimidas se erigían en estados o éstos cambiaban sus fronteras. El periodo de entreguerras, con el principio de las nacionalidades de Wilson a flor de piel, fue una época pródiga en ensoñaciones nacionales, también en Cataluña. Algunos poetas catalanes se afanaban por fundir en una sola las gramáticas del catalán y del occitano como paso previo a construir una gran nación occitana con capital en Barcelona y así situarla a la altura de París, Viena o Madrid como centro irradiador de una gran cultura nacional. Fracasada la ilusión occitana, el catalanismo volvió sus ojos a la piel del toro y centró sus esfuerzos en el proyecto de los Países Catalanes, una idea a la que años antes había apuntado Prat de la Riba (“la Catalunya Gran”) y que conceptualizó, en los años sesenta, el valenciano Joan Fuster. Para el profesor August Rafanell, que ha estudiado en detalle las relaciones entre Cataluña y Occitania, el 1934 es un año clave: se firman el acta de defunción de la ilusión occitana y acto seguido la del bautismo de la ilusión pancatalana. Imperio por imperio. En efecto, el 30 abril de 1934, Pompeu Fabra lanza su manifiesto“Desviacions en els conceptes de llengua i de la Pàtria”. Se trata de una llamada al orden en toda regla y tiene un solo cometido: desacreditar cualquier anhelo “desviado” de tipo occitanista. El sueño imposible de una Occitania Gran que debía expandirse a territorios a fin de cuentas franceses daba paso al sueño más plausible de la Catalunya Gran orientada hacia Valencia y Baleares, tal como había ocurrido siete siglos antes cuando la derrota de los ejércitos aragoneses en Muret (1213) cerró la puerta a los territorios de Oc que cayeron bajo dominio francés.

La “nación catalana” no preexiste al nacionalismo catalán. Es justo al revés: es el nacionalismo quien se la inventa. Es en Prat, Fabra y Fuster donde hay que buscar los orígenes de esta fantasmagórica “nación catalana” que nunca ha existido ni jurídica, ni política, ni lingüísticamente más que en las cabecitas iluminadas del catalanismo político que surge muy tarde, a principios del siglo XX.

Lo ignora todo el columnista de Última Hora, Pere Bonnín, cuando se remonta a antes de 1714 para certificar su existencia mítica. Ni siquiera existía, como apunta Massot i Muntaner desmintiendo a Bonnín, conciencia de hablar la misma lengua y mucho menos de llamarla “catalana”. La unidad lingüística auspiciada muy tardíamente por Marià Aguiló, Tomàs Forteza y Antoni M. Alcover fue toda una revolución en los círculos intelectuales mallorquines. Sólo unos pocos defendían sus tesis. En 1903 un escritor de la talla de Miguel de los Santos Oliver tenía miedo todavía de denominar “catalán” a la lengua de Mallorca. Hasta la llegada del siglo XX el nacionalismo es todavía un movimiento muy minoritario incluso dentro del catalanismo cultural, como atestiguan las alabanzas y glorias a España de Víctor BalaguerRubió y Ors, Verdaguer, Anselm Clavé y la mayoría de poetas de la Renaixença. Durante todo el siglo XIX Cataluña vibra de españolidad por los cuatro costados. La zarzuela y el flamenquismo están a la orden del día. El Principado es un bastión del carlismo y las exaltaciones patrióticas se suceden por doquier con la Guerra contra el francés, la Guerra de África, la Guerra de las Carolinas o la Guerra de Cuba. ¿Qué historia nos cuentan cada semana Pere Bonnín, Llorenç Capellà o Guillem Rosselló? ¿A qué viene tanto descaro a la hora de falsear la historia?

Esta larga digresión viene a colación del mitin que largó el activista Tomeu Martí el pasado 9 de septiembre en la Plaza Mayor de Palma en una concentración para respaldar el Procés y la República Catalana. En el breve discurso, apenas 450 palabras contadas, que arenga a las apenas medio centenar de personas reunidas, Martí se refiere de nueve maneras distintas a lo que Prat llamaba “la Gran Catalunya” y Fuster “els Països Catalans”. Pueden encontrar la sublime pieza retórica en dbalears.cat, digital al que Ruth Mateu acaba de subvencionar con 40.000 euros. El discurso deja claro que Martí piensa a lo grande, como los pangermanistas y los paneslavistas. Naciones, países, repúblicas, pueblos, estados… El galimatías terminológico exhibido es antológico. Desenredémoslo.

Tomeu Martí denomina “República catalana” al nuevo ente independiente que los separatistas quieren construir en la actual comunidad autónoma de Cataluña. Sin embargo, no tiene empacho en llamar a sus habitantes como “ciudadanos del Principado”. No parece que una república y un principado sean conceptos congruentes. A continuación, Martí anima a los mallorquines a construir una “república mallorquina” y a los menorquines una “república menorquina”, repúblicas que en principio no pertenecerían a la “República catalana”, sin que todo ello sea óbice para sostener que “la nació catalana va de Salses a Guardamar i de Fraga a Maó”. En definitiva, habría una sola nación pero no sé cuántas repúblicas la constituirían, al menos tres. Este planteamiento choca con el principio tan caro al nacionalismo de que “la nación” (natural, real, necesaria, sentimental) es primordial y anterior al “estado” (artificial, irreal, contingente, racional). Asimismo, Martí se refiere a Mallorca como “pueblo” y “país”, terminando su alegato con un “Visca Mallorca Lliure!” y el inevitable “Visca els Països Catalans!”. Debería ser “Visquin” o “Visquen” si son países en plural pero una vez más el subconsciente, impregnado de unitarismo, le traiciona.

Tres repúblicas, una sola nación catalana, un estado a nuestro servicio, un pueblo, un país, una Mallorca libre y los Países Catalanes, este es el abanico de proyectos futuribles que nos proponen Martí y Tòfol Soler (ASM), a los que Última Hora sigue dando pábulo sin el menor sentido de la estética ni de la vergüenza. Y después se mofan y tachan de “ultraespañolistas” y de  “extrema derecha” a casi un millar de mallorquines llenos de sentido común que el día 2 de septiembre se manifestaron por las calles de Palma para defender algo tan plausible, tangible y real como el estatuto de autonomía vigente, la Constitución en vigor y una forma propia de hablar que por lo menos tiene ochocientos años. El mundo al revés. ¿Quiénes son los “iluminados”? ¿O los “ultras”? Algún día habrá que saldar cuentas con ciertos periodistas que han sido, junto con los maestros, los grandes fautores de la melopea catalanista.

Dadas las evidentes dificultades terminológicas de nuestros “soberanistas” para referirse a este “ente soberano” que está por alumbrar, yo les recomendaría un término más preciso. Mi propuesta es que lo llamen la URSC, Unión de Repúblicas Socialistas Catalanas. No creo que lo de “socialistas” moleste en demasía a sus impulsores conocidos sus afanes estatistas. Tampoco ciertas connotaciones que evocan a este gran imperio que fue la URSS y que representó, durante siete inolvidables décadas, la esperanza de los trabajadores y el faro luminoso de la humanidad, la solidaridad y la justicia en la tierra.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 1/10/2016