El despacho de Moll

La Institució Francesc de Borja Moll nació como una iniciativa para salvaguardar el legado de la editorial Moll, la emblemática empresa editorial que fundara el filólogo menorquín y que fue durante décadas una referencia para la edición en catalán en Baleares con títulos tan conocidos como las rondallas mallorquinas de Antoni. M. Alcover, Les Illes d’or o el Diccionari Català-Valencià-Balear. Acosada por las deudas, la editorial se desplomó definitivamente a finales del 2014. Esta vez ninguna institución pública acudió al rescate y la editorial Moll siguió el mismo calvario que siguen las empresas del resto de mortales cuando quiebran, con un concurso de acreedores que nos dejó una imagen dantesca: centenares de lectores comprando a precio de saldo entre las pilas de libros que abarrotaban la nave industrial que tenía la editorial en Can Valero. La Institució Francesc de Borja Moll está dirigida por Antoni Mir, el principal responsable de la radicalización de la Obra Cultural Balear en su etapa como presidente y, años atrás, secretario general de política lingüística de la Generalitat de Cataluña.

Entre los fines de la Institució Francesc de Borja Moll figura la promoción de la figura y la obra de Moll. De ahí que el pasado 10 de octubre se celebrara por segundo año consecutivo el II Día Francesc de Borja Moll, una jornada que, según la web de la entidad y la prensa, consistió en un concurso infantil de esburbassaments a través de Facebook que se llevó a cabo en una veintena de colegios de primaria y en un serie de lecturas de las rondallas mallorquinas realizadas en una docena de bibliotecas. Las actividades apenas suponían coste alguno más allá de los premios para los vencedores del concurso: una edición popular de las rondallas con sus 24 tomos y un Diccionari Català-Valencià-Balear, colecciones que a buen seguro forman parte de los cerca de 350.000 libros que, según palabras de Mir, dejó en depósito la editorial cuando quebró.

Una actividad loable y desinteresada, ciertamente, si no fuera porque la Institució Francesc de Borja Moll pidió para financiarla una subvención a la Dirección General de Política Lingüística del Govern balear en el marco de las ayudas de 2017 para fomentar el uso del catalán. Recibió la friolera de 20.000 euros. Los deseos del catalanismo nunca caen en saco roto. Con el dinero de todos hacen fiesta los devotos.

No termina aquí la cosa. En la resolución definitiva de estas ayudas fechada en noviembre de 2017 aparece otra solicitud de la misma entidad cuando menos insólita. Al parecer habría solicitado otra subvención para la “exposición del despacho de Francesc de Borja Moll”, un proyecto que, sin embargo, fue denegado sucintamente por la comisión evaluadora por “no ajustarse a los objetivos de la convocatoria”. Hay vidas, trayectorias y, permítanme la ironía, despachos personales que devienen en una obra pública con el paso del tiempo. Definitivamente la de Moll, como la de Fabra, es una de ellas. Al menos si consideramos el dinero público que nos han costado en vida y después de su muerte.

El pesebre catalanista. El PP del Consell de Mallorca ha echado en cara a Miquel Ensenyat que prestara gratis el Teatro Principal a la OCB para la Nit de la Cultura en la que se homenajeó a dos de los golpistas de octubre pasado que todavía están en la cárcel. El PP peca de timorato, dice que la última Nit de la Culturaque IB3 retransmitió gratis total no fue un acto a favor de la lengua ni de la cultura, sino un acto político en el que se hizo apología del independentismo. Tanta ingenuidad por parte del buenazo de Mauricio Rovira me conmueve. Pero, ¿acaso hace algo la OCB que no sea un acto abiertamente separatista y contra la nación española? La defensa de la cultura y de la lengua catalana no es más que un anzuelo para obtener suculentas subvenciones públicas que luego dedican a fomentar el separatismo y la anexión de Baleares al proyecto de la Gran Cataluña. No hay más que oír lo que arguye el Pacte y el PI de Jaume Font cuando defienden a la OCB a capa y espada, en Artà o en la institución insular. La “lengua” y la “cultura” no se les caen de los labios. Pura hipocresía. Disfrazan de cultura lo que no es otra cosa que una lucha política que aspira a desguazar la autonomía balear de la que se nutren año tras año gracias a las fuerzas del Pacte que riegan a la OCB por los servicios prestados. Y eso lo sabemos todos, menos el PP que al parecer sigue en el guindo. En la misma convocatoria en la que Mir pedía una ayuda para exponer al público el despacho de Moll, la OCB recibía otros 20.000 euros para su “red territorial” y su filial Paraula otros 9.450 euros para su programa de parejas lingüísticas. Por no hablar de lo que recibe todos los años la OCB para su entramado de revistas de la Part Forana que sólo sirven para apoyar las políticas de las franquicias locales de MÉS, ERC y demás fuerzas del Pacte.

Article publicat diumenge 11 de febrer a El Mundo-El Día de Baleares

Es nom sí que fa la cosa

És molt mal de fer destriar política i llengua, molt mal de fer. Una prova més de sa connexió inherent entre política i llengua la trobava fa un parell de setmanes a una interessantíssima entrevista que li feia es suplement El Cultural a Santiago Muñoz Machado, acadèmic de sa Real Academia Española. Muñoz Molina desfà es mite que sa castellanisació d’Iberoamèrica i sa depauperació de ses llengües indígenes que s’hi parlaven abans de sa conquista fos obra des regne d’Espanya. “La conquista lingüística se hizo con tanta cautela que, a principios del siglo XIX, en la época de los procesos de independencia, había trece millones de habitantes y el español lo hablaban solamente tres”.

En tres-cents anys sa política lingüística –si es que n’hi havia– de l’Imperi espanyol havia conseguit uns resultats ben magres. En realitat, assegura Muñoz Molina, sa castellanisació a gran escala, i es corresponent desprestigi de ses llengües indígenes, va correspondre a ses noves repúbliques independents d’Amèrica del Sud.

Muñoz Machado revela una sèrie de detalls que impressionen. A s’hora d’alliberar i fundar ses noves repúbliques, los libertadores (Bolívar, San Martín, Sucre) actuaren pensant en França influïts per sa Revolució Francesa de 1789 que començava a canviar el món. Es model des libertadores era es model centralista francès. “Las nuevas repúblicas quisieron seguir la pauta de la Francia republicana: «una nación, una lengua» (Francia empleó esta consigna para liquidar sin miramientos todos los dialectos locales, y hoy en Francia no se habla más que el francés de París). En América se quiso hacer lo mismo. Pero la lengua con la que se encontraron al independizarse fue el español, la lengua del poder que, desde su punto de vista, se les había impuesto. Para salvar este escollo sostuvieron que el español de España no era como el de España, sino un castellano modificado. Soñaron con la posibilidad de crear un español distinto Pero fracasaron y se mantuvo la unidad del idioma”. Al marge des seu èxit o fracàs, observam també a Amèrica ses mateixes tendències que se reprodueixen fil per randa a tots es processos nacionalistes que marquen es segle XIX a Europa, també des nacionalisme català, un des més tardans.

S’importància capital de ses llengües a s’hora de delimitar fronteres i conformar nacions se manifesta a diferents nivells. En primer lloc, s’eleva oficialment una forma de parlar –sa més culta, o sa geogràficament més estesa, o sa més parlada, es criteris poden variar– i automàticament se degraden la resta de llengües o dialectes que s’hi parlen a patois locals que, sense prestigi literari, social i mancats d’eines i models normatius, s’esvaeixen amb el temps. Sa nova França revolucionària serà es cas més paradigmàtic d’això. Es parisenc se converteix en “francès”, sa nova llengua nacional de tot s’Hexàgon. Itàlia i Alemanya construiran sa seva unitat nacional sobre es fonaments d’una unitat lingüística prèvia que s’han produït a partir des toscà i s’alt alemany. Es nacionalisme és, en conseqüència, una ideologia radicalment moderna que implica un grau d’enginyeria lingüístic desconegut a ses monarquies de s’Antic Règim, molt més anàrquiques i caòtiques lingüísticament que ses democràcies lliberals modernes. En segon lloc, veim per part des nacionalisme una determinació de crear no només una nova nació, sinó també de crear una llengua separada i independent des països que l’enrevolten. Això és bàsic. Es filòlegs nacionalistes se converteixen en es vertaders pares fundadors de la Pàtria. Una ortografia defineix una llengua i una llengua una nació. Més clar, aigua. Aquí no importarà en absolut lo que opinin es romanistes, ets únics científics en coneixement de llengües durant tot es XIX. Sa ciència no hi juga cap paper, en tot això. O, en tot cas, un paper secundari. Qui delimita es contorns on se parla una llengua, qui decideix quina llengua culta –abans literària– ha de servir com a referència, qui defineix una nova ortografia que serà imposada per sa força coercitiva de s’Administració, qui elabora un diccionari normatiu que destria lo correcte i lo que no ho és, seran una casta molt especial de professionals: es filòlegs nacionalistes, submisos a ses orientacions polítiques des moviment nacional. Pompeu Fabra és, sense cap dubte, s’exemple més eminent de filòleg nacionalista. I si qualcú en té cap dubte, el convid a llegir es seu manifest Desviacions en els conceptes de llengua i pàtria de maig de 1934. En tercer lloc, tenir una llengua uniforme pes seus parlants, independent des països veïnats i perfectament delimitada territorialment no basta. Millor si sa llengua nacional pren es nom de sa nació en construcció. No se parlarà pus de castellà, sinó d’espanyol. No de toscà, sinó d’italià. No de llengua d’oil, sinó de francès. No de llemosí, sinó de català. O sigui, es nom de sa llengua també fa la cosa. I no és gens innocent.

S’ús que es nacionalisme –ara obertament ja separatista– ha fet i fa de sa llengua catalana, fins i tot d’aquells aspectes considerats més “científics” que susciten més consens entre sa població –com pugui esser es dogma de s’unitat de sa llengua o s’estàndar comú– no és exclusiu des catalans que ara volen constituir-se com una nova nació independent a Europa. En realitat, es catalans no han fet altra cosa que lo que abans ja havien fet es nacionalismes de tota casta i condició. Es seu problema és que han arribat cent anys massa tard. O no. Amb aquests antecedents europeus i coneguent ses intencions des catalanisme, lo que me ve més de nou és com sa socialdemocràcia i sa dreta espanyoles varen contribuir el 1983 (Estatut d’Autonomia) i el 1986 (Llei de normalisació lingüística) a posar sa primera pedra –decisiva, determinant, segurament irreversible– per sa construcció nacional des Països Catalans, un procés que a la llarga aspira a destruir sa Nació espanyola. Ni es nom de sa llengua, ni sa conformació de s’estàndar, ni sa delimitació territorial d’una llengua han estat mai innocents. Ara mateix pagam ses conseqüències de s’ingenuïtat d’Aliança Popular i PSOE durant ets anys vuitanta i noranta.

 

Article publicat dia 23 de gener de 2018 a El Mundo-El Día de Baleares

La riqueza de los dialectos insulares

Avui reproduïm s’article La riqueza de nuestros dialectos insulares (publicat a Diari de Menorca, 14 de desembre de 2017) de Josep Pons Fraga, un des periodistes més coneguts de Menorca degut a sa seva llarga trajectòria a sa premsa menorquina. Si el vol llegir, faci clic assuquinetes.

Pons Fraga fa referència a Albert Pla Nualart, cap de correcció des diari separatista Ara, màxim defensor de sa proposta d’un model d’estàndars autònoms per Catalunya, València i Balears. Ara només fa falta que sa nova directora des diari Ara Balears li faci cas. Si el vol llegir, faci clic assuquinetes.

La Republiqueta

Aquest llarguíssim i llastimós tema de s’independència de Catalunya i sa seva ridícula republiqueta de vuit segons (un rècord guinness a afegir a s’haver des separatisme) ja surt des botador o, com deim en mallorquí, ja vessa per tots es costats. Tant és així que es monotema d’aquesta absurda deriva contra sa nació espanyola cansa i avorreix a tothom. Aquest esvort de república ha anat més enllà de qualsevol lògica.

Es separatistes ja no saben lo que han de fer per conseguir que es nou estat sigui reconegut a s’esfera internacional com una república independent i desconnectada des regne d’Espanya. Els hi és igual fer es ridicúl més espantós davant sa premsa internacional amb tots es seus jutipiris que no fan altra cosa que enfonsar-los encara més. Fins i tot es seus suposats aliats flamencs els hi han girat s’esquena. En es parlament flamenc sa proposta de reconèixer sa DUI només va comptar amb sos vots de ¡sis diputats! a una cambra de 124. Aquesta mitja dotzena de partidaris de sa republiqueta formen part des partit d’ultradreta Vlaamns Belang. Però es cop més fort els vengué de part des propis nacionalistes flamencs des N-VA, que tampoc votaren a favor de s’incipient república, maldament ets independentistes hi confiaven amb sos ulls clucs.

Però encara més ridícul ha estat cercar ajuda i reconeixement internacionals de països ermitans com Corea del Nord. S’ha sabut, efectivament, que Artur Mas i Carles Puigdemont varen demanar per activa i passiva a Corea del Nord que acceptàs sa nova república. Gràcies a Déu o a Marx, Kim-Jong-un els hi denegà, al.legant que Corea del Nord “sempre” respecta ses lleis i sa Constitució de cada país. Cercar aliats com Kim-Jong-un o alabar sa presència en es Parlament de Catalunya de comdemnats per actes terroristes com Arnaldo Otegui indica es grau d’indignitat i desesperació des líders separatistes que no se donen per vençuts en sa seva determinació de dur Catalunya a sa ruïna.

Article publicat diumenge 26 de novembre a mallorcadiario.com

S’harakiri del PSIB

Després des viatge a Ítaca de sa sediciosa Generalitat de Catalunya de s’expresident, Carles Puigdemont, a través de DUI airlines —que ha arribat fins a Bèlgica mentres es seus estan empresonats—, sa broma ha acabat en una cutre, xabacana i estrafolària proclamació d’independència d’una imaginària República Catalana que ha durat 4 hores i 58 minuts a ses escales des Parlament. Només hi faltaven quatre litrones i un ca mort. I entre ses fantasmades de sa jornada, se’n duu sa palma s’exconseller de Territori i Sostenibilitat, Josep Rull, que s’ha autoproclamat com “ministre de la República”. Sa veritat és que s’assumpto no hagués quedat en res més que una nova col·lecció de gros-series de sa parròquia nacionalista, si no fos perquè es delicte d’usurpació de funcions està recollit a s’article 402 des Codi Penal i castigat d’un a tres anys de presó. Però com va dir aquell, i ja que va de grosseries la cosa, “para lo que me queda en el convento, me cago dentro”. Certament, s’usurpació de funcions fa ganes de riure as costat des delictes de sedició, rebel·lió i malversació —aquest darrer sí que els hi lleva sa son—.

En aquestes altures de sa pel·lícula, es tauler polític regional català no dóna per més jugades d’escacs. O s’està amb sa Constitució o s’està amb es cop d’Estat. O s’està amb sa democràcia o s’està amb sa tirania de sa minoria. O s’està amb s’Estat de Dret, o s’està amb sa desobediència a sa llei, es caos i sa llei des més fort. Però així i tot, n’hi ha que encara es pensen que poden tenir un peu a cada banda.

A jo també se me fa més cansat que aguantar una vaca en braços es xerrar des prusés infinit tot lo dia. Però hi ha un factor que mos escapa. I és es paper de criada des separatistes catalans que juga un PSIB que Francina Armengol ha despullat de qualsevol rastre de PSOE. Un paper que, no és que no li tregui, sinó que va radicalment en contra de s’ADN i dets orígens des socialisme. No seré jo qui pretengui vendre ses glòries des socialisme, Déu mos en guard. Però un ha d’esser coherent amb lo que defensa. Si es socialisme persegueix (teòricament) defensar es drets des més vulnerables i una societat més justa i igualitària política, social i econòmicament, ¿què punyetes fa el PSIB-PSOE fent costat a una classe política regional corrupta, elitista, antisolidària, supremacista, xenòfoba i privilegiada com és es separatisme català?

Fa empegueir veure es socialistes balears defensant ets exdigirents rebels i deslleials d’una comunitat autònoma que disfruta de moltes més competències i molta més auto-nomia de lo que haguessin desitjat mai Escòcia o Quebec. Una vegada que MÉS per Mallorca i MÉS per Menorca —¡no sigui cosa que emprin sa paraula Balears! ah, clar, que així poden cobrar 200.000€ més des nostros imposts a través de dos grups parla-mentaris per un mateix partit— s’han llevat sa mascareta i ja xerren a les clares de liquidar s’autonomia balear el 2030, a lo que li hem de sumar s’estafa del 2015 quan van prometre an es seus 20.000 votants que MÉS priorisaria ses qüestions socials a ses identitàries (Ja, Ja, Ja), juntament amb una més preocupant pressumta sombra de co-rrupció amb es cas des contractes a Jaume Garau, el PSOE a Balears ho té millor que mai. Però aquí entren en conflicte ses dues ànimes (PSIB i PSOE) d’un partit que pot acabar com es rosari de l’aurora si no tanca files en quant a sa defensa de s’unitat constitucional d’Espanya. Com diu Joantoni Horrach: “Las dos almas de estas formaciones difícilmente podrán soportar unidas la previsible ulsterización de Cataluña, y me sugiere mucha curiosidad ver cómo cuajará cada partición. Porque tengo bastante claro que aunque la mayoría de cargos y afiliados esté con Armengol (el pesebre obliga), la fidelidad de los votantes va por otros barrios. Fijémonos en el apoyo que obtenía el añorado Félix Pons (35’11%), y comparemos con la sima de Francina (18’94%) hace dos años. Se ha seguido la misma travesía del PSC: a medida que han ido catalanizando su discurso, los votos se evaporaban de las urnas. Y asombrosamente siguen sin saber el porqué… Por eso no me extrañaría nada que un PSOE balear ganara en votos, o al menos le pegara un estimable bocado, a un PSIB vampirizado por Més”.

Veurem si el PSOE balear recupera es seny i decideix sortir a guanyar ses pròximes autonòmiques amb un discurs vertaderament socialista, o definitivament amolla es mac enterra per entregar-se an es harakiri d’un PSIB que, de seguir així, acabarà convertit en un simple partit residual comparsa des nacionalistes.

 

Article publicat dia 8 de novembre a sa secció Rallant en pla des Diari de Menorca

¿Per què mos lleven s’article salat?

Un servidor no és polític ni té intenció d’esser-ho, però com a ciutadà que paga religiosament es seus imposts tenc dret a dir quan sa política no va bé, i evidentment dins ca nostra no hi va de cap de ses maneres, al manco en temes lingüístics, culturals i identitaris.

Tenim una esquerra que viu i pensa en català, més encaparrotada en fer-mos catalans de Mallorca que en fer feina pets interessos de sa ciutadania. Es d’El PI de Jaume Font han perdut el nord, i en lloc d’estimar es mallorquí, gasten ses seves poques energies en imposar-mos una patètica Llei de normalisació lingüística en pur català, talment feia sa seva predecessora, s’empresonada Maria Antonia Munar. Es PP, que tocaria esser es far il.luminador de sa vertadera llengo i identitat des poble balear, no se posa d’acord per mirar de reviscolar lo nostro davant s’intromissió des nacionalcatalanisme a ses nostres illes. Un PP acomplexat que no sap, o simplement no vol, plantar cara a tota aquesta esquerra que tanta feina fa per esborrar qualsevol vestigi de s’ancestral llengo des poble que els ha votat.

Per veure que ses coses no van bé basta passetjar pes barris antics de Palma. Passetjar-hi és omplir-se de tristor, i un no s’hi umpl perquè sigui un barri antic amb carrers estrets, no senyor, ni molt manco, sinó perquè precisament és allà on més se veuen es desbarats lingüístics comesos pes nostros governants i lletrats en llengo catalana. A ells, com a declarats seguidors de sa gramàtica fabriana, ja no els bastava importar paraules i expressions pròpies de sa ciutat comtal, sinó que fins i tot han llevat es nostro característic article salat a ses plaques des carrers, amb sa befa de deixar en petit s’antiga que utilisa s’article salat devora sa moderna que utilisa es lalat. Un article que precisament emplea es poble per entendre-se uns amb sos altres des de fa segles, una inconfusible manera de xerrar des balears que mos han anat traspassant es nostros pares i padrins generació darrera generació. Una suplantació de lo nostro que és un greu debarat. Si, així és, una vertadera barbaritat lingüística-cultural perpetrata pes que ja sabem, per així, amb el pas des temps, arraconar i eliminar qualsevol vestigi de sa llengo des poble per donar pas an es parlar de Catalunya que, segons ells, fa més bo.

Com a mostra que es nostros governants no estan per sa labor de defensar lo que és nostro els contaré un fet real que me va succeir fa dos mesos a una fira d’un poblet de Mallorca. Hi vaig anar per montar una carpa amb altres membres de sa Fundació Jaume III de ses Illes Balears. Sa nostra tasca era exposar es nou llibre “Ramon Llull, un heroi il.luminat”, llibre escrit per Xisco Romero i editat l’any passat per sa pròpia fundació. Idò bé, a darrera hora de s’horabaixa, ja ben entrat es vespre, vàrem rebre sa visita de sa regidora de cultura des poble en qüestió, per més senyes de Més per Mallorca que, mirant es llibre, i vegent que era una novel.la sobre sa vida de Ramon Llull, mos comentà que li interessava tenir-ne un a sa biblioteca des poble. En aquests moments, un company que estava a sa taula amb jo, molt educadament, li va dir que no creia que li agradàs perquè s’utilisava s’article salat tan característic des mallorquins. Sa seva resposta va esser ràpida, concisa i llampant. “-Avui no me pensava xerrar de temes lingüístics, però ja que hi som vos diré que escriure en salat fa groller”. Talment.

Sincerament, crec que exposicions tan mal garbades com ses de tota una regidora de cultura d’un ajuntament mallorquí mos deixen ben clar que ses coses no van bé a Balears, ni hi aniran mentre no entri un partit polític que tengui sa valentia de dignificar es mallorquí, i això comporta utilisar es nostro article salat, però no només en es xerrar, sinó també a s’escriptura.

¿I qui mos queda a dia d’avui que pugui dignificar es mallorquí? S’únic que dóna sa cara és Ciutadans, així que alerta a ses pròximes eleccions que, segons qui guanyi, sa nostra llengo tendrà molt a perdre, o molt a guanyar, qui sap.

 

Article publicat dia 5 de novembre a mallorcadiario.com

¿CAP ON ANAM SENYORS DE MÉS?

Avui en dia esser mallorquí i sentir-se espanyol ja comença a esser mal vist per determinats polítics, entitats i associacions que lluiten per fer-mos de cada vegada una mica més catalans. Uns polítics, catalanistes ells, que no s’enrecorden, o no se’n volen enrecordar, que aquest gran país des qual formam part totes ses comunitats autònomes, sense excepcions, va esser format per s’únió voluntària des diferents regnes que conformaven s’antiga Hispania.

Una unió que va servir per fer una nació més forta i poderosa dins sa qual mos sentíssim representats tots es ciutadans sense divisions ni fronteres. Una nació que garantisàs s’unitat i se respectassin totes ses persones que la componen, independentment de sa seva descendència, costums o manera de xerrar, utilisant per això una llengo comuna amb sa qual mos poguessim entendre sense problemes, s’espanyola.

I ara, en ple sigle XXI, aquests polítics conversos an es catalanisme i agenollats davant ses ànsies de poder del senyor Carles Puigdemont ja comencen tímidament a proclamar que és ben hora de demanar s’independència de Balears, al.legant que sa pertinença de sa nostra comunitat autònoma dins es Regne d’Espanya no és bo per noltros, es baleàrics.

Vistes aquestes absurdes reivindicacions secessionistes per part d’un partit minoritari, com és Més per Mallorca (no sé si anomenar-los Més per Catalunya), seria d’agrair que en David Abril, nat a Inca, però de pares peninsulars nats a Vilches (Jaén), o sigui de descendència peninsular, mos explicàs com és que renega de sa terra des seus pares, com és que refua ademés sa llengo des seus antepassats, s’espanyola, i com és que cosent que sigui despreciada i arraconada a Balears a tots ets àmbits oficials, igual que han fet amb sa nostra, sa mallorquina. ¿Què dirien es seus padrins si ho sabessin? O en Biel Barceló mateix, un felanitxer que de jovenet somia amb s’independència i que proclama a tots es vents que ell xerra es català de Felanitx. ¿De quin català de Felanitx me xerres Biel? ¿No és es mallorquí de Felanitx?

Idò no senyors polítics, sa pràctica totalitat de baleàrics no volem cap independència ni formar part de cap país català, i molt manco que mos imposeu una llengo forastera –amb sa coartada d’un estàndar formal– per noltros, sa catalana. Lo primer de tot perquè es nats a Balears, i dic Balears perquè me referesc a totes ses illes i no només a Mallorca, som gent pacífica, educada i oberta a tots es ciutadans que conviuen amb noltros, siguin de sa Península o d’una altra banda. Noltros refuam qualsevol confrontació entre sa ciutadania per mor de sa seva descendència o sa seva manera de xerrar, noltros no volem xapar sa ciutadania en dues, com es separatisme que encarna Més ha fet a Catalunya. Una, sa part democràtica i constitucionalista que voltros interessadament denominau “espanyolista”, i s’altra, sa radical i antidemocràtica que desobeeix es Govern central i ses lleis marcades pes tribunals de justícia.

Per veure que aquestes absurdes pretensions d’independència són una autèntica animalada basta que mos féssem aquesta reflexió. ¿Quans de baleàrics tenen s’homo o sa dona que vénen de sa península?, ¿quants de baleàrics tenen un cunyat, una cunyada o qualque familiar que prové de sa peninsula?, ¿quants de pares i padrins des mallorquins actuals provenen de s’Espanya que amb tanta suor construiren es seus antepassats, acabada una cruel guerra civil entre germans? Basta recordar sa descendència des pares de David Abril, o es llinatges de na Fina Santiago per sebre d’on vénen, i de molts des que conformen es partit liderat per Biel Barceló.

Mirau, senyors polítics de Més, s’època de ses divisions i ses fronteres ja és història. Ara més que mai, i amb sos temps tan difícils que corren, és hora d’esser realistes i deixar es dois i ses duis per un altre moment. Noltros, es baleàrics, tenim ben clar que un país fort, amb garanties democràtiques i en veu i vot dins Europa, és es futur. No volgueu que tornem enrere amb ridícules reivindicacions que a la llarga crearan una ruptura social i greus confrontacions entre defensors i detractors de s’independència per allunyar-mos d’aquest gran projecte comú que és s’Unió Europea.

Recordau que noltros som mallorquins, baleàrics, espanyols i europeus. Definicions que és mester defensar pacíficament però amb fermesa, i sobretot, amb ses lleis damunt sa mà, que és com toca fer ses coses.

 

Article publicat diumenge 8 d’octubre a mallorcadiario.com

¿QUÈ SÓN ES PAÏSOS CATALANS?

Aquesta és una pregunta que des de fa anys mos feim sa majoría de ciutadans de ses Illes Balears: ¿Què són es països catalans? ¿Com pot esser que dins un país anomenat Espanya n’existesqui un altre anomenat “país català”?

Es concepte de “països catalans”, ademés de no tenir cap fonament ni base lògica, és inadmissible i inviable. Una comunitat autònoma que històricament només va esser un conjunt de comtats, per més senyes pertanyent primer an es regne de França i després, arran des tractat de Corbeil, an es regne d’Aragó, no té cap argument històric vàlid per proclamar un país inexistent, com tampoc té cap dret ni cap poder per incloure tres antics regnes, com són es d’Aragó, es de València i es de Mallorca dins uns imaginaris països catalans.

Tot aquest rebombori i ànsies de poder de Catalunya s’inicia amb sa defensa des català, una obsessió que a territoris com es nostro pot tornar-se una ofensa, especialment quan sa controvèrsia acadèmica sobre s’unitat lingüística, més o manco superada, va més enllà i té una intencionalitat política. I tot això degut a què, de fa molts d’anys ençà, sa Generalitat de Catalunya afirma un pic darrere s’altre que són una nació o un país i, en conseqüència, han d’arribar a sa plenitud existencial creant uns imaginaris països catalans amb s’ajuda de València, Aragó i Balears.

Hi ha molts d’autors que, naturalment, discrepen d’aquesta tesi fantàstica, per exemple, aquest fragment que he tret des llibre Historia de la Corona de Aragón que crec que xerra per ell matex: “És important que entenguem que es comtats catalans, amb s’hegemonia dels quals s’alçà Barcelona, conjunt que formà Catalunya, mai va esser un país, ni un regne independent. Se tractava d’un mosaic de territoris governats per comtes, primer depenents des reis francs, i més tard incorporats a una única corona, sa d’Aragó. En Ramon Berenguer IV mai va esser rei d’Aragó ni de Catalunya, la reina era na Petronil·la, i després es seu fill Alfons II. No hi hagué reis catalans ni cap corona catalana. Inclús sa famosa expedició dets almogàvers capitanetjats per Roger de Flor va esser una empresa realisada baix ses banderes d’Aragó. Que en Fadrique fos rei de Sicília se degué a sa disposició testamentària de son pare, Pere III. Hagués pogut esser rei d’Aragó en lloc de Jaume II, o inclús qualcun des dos germans haver regnat damunt Sicilia i Aragó units. S’origen de Roger de Flor és de sobres conegut, era fill d’un falconer alemany, en Frederic Staufen, es seu vertader llinatge era Blume (“flor” en alemany). A s’època que tractam ningú en tenia cap dubte. Cada territori de sa corona tenia es seus costums i si els conservava era per gràcia del rei, que respectava es seus súbdits, però es monarca era únic i es mateix per tots: el rei d’Aragó.”

És necessari recordar que ses coses són com són i que s’història no se pot canvíar per molt que vulguin es nacionalistes que mos governen, emparats per l’Obra Cultural Balear, que sempre ha fet feina perquè poc a poc arribem a formar part emocionalment d’uns falsos i imaginaris països catalans, una reclamació absurda i ridícula dirigida per sa Generalitat de Catalunya. Poc els importa si amb el temps perdem sa nostra pròpia identidat balear, tot val per arribar a estar a ses ordes des nacionalisme català. ¡Saps que hi paga de bé! Una terra, sa nostra, que va esser un regne independent durant molts d’anys. Una terra que ja per aquell temps era una nació, sa nació mallorquina, amb lleis i furs propis.

Si qualcú té es dret de reclamar un país o una nació, avalat per s’història real i no inventada pes romanticisme català, aquests són es tres antics regnes de sa Corona d’Aragó, o sigui, es Regne d’Aragó pròpiament, es Regne de València i es Regne de Mallorca. Des des punt de vista històric, sa vella Catalunya no pot reclamar ni exigír res de res, i molt manco uns fantasmagòric “països catalans” davall sa seva tutela.

Article publicat diumenge 1 d’octubre a mallorcadiario.com

Jo no som català de Mallorca

Fins fa pocs anys esser i sentir-se mallorquí era absolutament normal i un orgull pesnats a Mallorca que per aquell temps miràvem de reüll ets estrangers que començaven a venir per ses nostres terres i que poc a poc anaren colonisant sa nostra estimada roqueta. Aquests estrangers compraren una mala fi de cases a sa forania o devora la mar, però s’incoporaren dins es nostro dia a dia sense influir en sa nostra identidat o sa nostra manera de xerrar. I ara, passats ets anys ja no mos sorprèn lo més minim veure estrangers a ca nostra, no senyor, ni molt manco.

Al contrari, lo que mos ve de nou avui en dia són aquests nous colonisadors com ells mateixos s’anomenen quan s’identifiquen com a catalans de Mallorca, una nova denominació que no sabem exactament d’on procedeix i d’on ve, perquè una de dues, o ets mallorquí… o ets català, ses dues coses an es mateix temps és impossible. És com si diguéssim un madrileny de Múrcia, o un sevillà de Galícia, o un aragonès de Bilbao, per posar un parell d’exemples gràfics. Idò bé, aquests bons senyors que se fan anomenar catalans de Mallorca són es qui realment estan causant una greu colonisació quan imposen una llengo, una cultura i una identidat forasteres: sa catalana. Aquests són es que estan introduint dins ca nostra es xerrar, sa cultura i ses tradicions de sa veïnada Catalunya. Aquests són es vertaders culpables de s’arraconament de tot lo mallorquí, o sigui, des nostros propis hàbits i costums ancestrals que responen a una sàvia i pacífica manera de viure, calmada i placentera que actualment corr es perill d’anar-se’n a fer baumes. Res més lamentable mos podria passar an es mallorquins que assimilar-mos a una Catalunya que se creu que té molt que ensenyar-mos, quan sa realidat és que són ells es qui haurien d’aprendre sobretot de sa nostra mil·lenària cultura, llengo, identidat i manera d’esser, ben diferenciada, com sabem, de sa catalana.

Esperem, pes bé de tots, que es mallorquins de rel que encara estimam lo nostro comencem a obrir ets uis de bon de veres i reviscolem s’ancestral llegat llingüístic-cultural que mos han traspassat es nostros pares i padrins al llarg de sigles perquè, si no ho feim així, correm es perill que amb el temps desaparegui per sempre. I noltros serem es culpables de consentir-ho i no aturar-ho quan era hora. I per veure que això no va de berbes, basta escoltar ses declaracions i fets de sa majoria des nostros actuals governants, màxims culpables de sa greu catalanisació que patim.

Noltros, es vertaders mallorquins, no actuam com ets anomenats catalans de Mallorca. Noltros som gent pacífica que estimam lo nostro i que per res del món mos vendrem a ses doctrines marcades pes Govern catalanista que tenim per arribar a esser bons catalans de Mallorca. Ni en Biel Barceló, ni na Françina Armengol, ni ets altres polítics tenen sa talla suficient per representar sa voluntat de sa gran majoría de mallorquins que no accepta sa catalanisació de sa seva terra.

I ara ve sa pregunta que mos feim sa gran majoria de mallorquins: ¿què podem esperar de polítics que aspiren a fer-mos sa quinta província de Catalunya, o sigui la Catalunya insular, com diuen, per satisfer ses ànsies de poder de sa Generalitat? Sa resposta és molt simple: res de bo.

Article publicat diumenge 24 de setembre de 2017 a mallorcadiario.com

Subvencionar el separatismo

Es sintomático que el catalanismo baleárico apenas haya dicho esta boca es mía en relación al avance de la “Enquesta d’Usos Lingüístics del 2014” publicada hace unas semanas por parte de la Consejería de Cultura que lidera la ibicenca Fanny Tur. Esta encuesta revela el fracaso sin paliativos de las políticas de normalización llevadas a cabo en los últimos treinta años basadas en el sistema de inmersión en las aulas. Y también del catalán como “lengua de integración” para los castellanohablantes.

De ahí mi perplejidad cuando leo en Última Hora que el vicepresidente del Consell de Mallorca, Jesús Jurado, va a lanzar una “novedosa” campaña de normalización lingüística para la “igualdad” con la que tratará de convencer a los baleares de la “potencialidad integradora del catalán”. La noticia publicada es algo confusa, lo que delata que se trata de una mera campaña publicitaria sin ningún objetivo claro que no sea engordar el gasto en normalización lingüística. Todo indica que se quiere envolver lo mismo de siempre –las bondades del catalán como cimiento integrador, algo que, como vemos, ha fracasado– en un envase más seductor. Una campaña que tratará de darle “un nuevo estilo” al catalán, vendido ahora como un elemento formidablemente cohesionador para “lograr el equilibrio y el respeto en el ámbito de las parejas” y que pretende llegar a los musulmanes y otros grupos con “personalidad propia” con deseos de integrarse plenamente. De ahí que las dos direcciones insulares cuyo propósito es la ingeniería social, la de igualdad y la de política lingüística, unan sus esfuerzos en esta campaña.

Como pueden observar, más de lo mismo al incidir en lo que ya ha fracasado, algo que revela una falta de ideas aterradora. No hay autocrítica sino una huida hacia delante en su afán por salvar los dogmas obsoletos e ineficaces de siempre. Ni siquiera existe la rectificación a la que obligaría la cruda realidad de observar la actualidad más reciente. Tras los atentados de Barcelona y Cambrils a manos de “nous catalans” que hablaban perfectamente el catalán de Ripoll, el catalanismo al menos debería revisar algunos de sus desgastados conceptos, como asumir que aprender y hablar el catalán sea sinónimo de integración y cohesión social. La lengua no lo es todo en cuestiones de integración, convivencia y cohesión social, como hemos podido comprobar. Desde el 17-A, esta asunción ya no es válida o, al menos, no tan válida como antes. Algo que, por supuesto, ni se plantean Jurado, Aina Sastre y Nina Parrón. ¿Pero qué va a saber de cohesión social, de comunión o de unidad una instigadora del odio, del egoísmo, de la atomización social y de la desintegración familiar como Parrón con sus luchas contra el amor romántico, “desmontando San Valentín” o firmando artículos donde dice que en la pareja “lo primero somos nosotras”?

Las circunstancias. No ha sentado bien en los círculos que en Baleares apoyan a la inminente república catalana que las leyes de desconexión no hayan dispensado un trato preferencial a baleares y valencianos para conseguir la nacionalidad catalana. Tampoco ha caído demasiado bien que las lenguas cooficiales de la nueva república inminente sean el catalán y el castellano. Para estar como estábamos, ¿para eso queríamos ser independientes?, se preguntarán algunos de ellos. Sin embargo, nuestros soberanistas aceptan estas rendiciones y traiciones como una señal de madurez y realismo a la vista de las extraordinarias circunstancias que ahora mismo vive el pueblo elegido del Principado. Ay, las circunstancias.., ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre! Otra cosa que debería aclarar el Pacte es si después de la secesión catalana en ciernes, después del 1-O, los baleares seguiremos participando como si nada en el Institut Ramon Llull –encargado de la promoción de la cultura catalana en el exterior– y aceptando el Institut d’Estudis Catalans como máxima jurisdicción normativa en cuestiones de lengua con la UIB de palafrenero. Los dos institutos han sido considerados sin rubor como estructuras de estado de la nueva república catalana. El Govern, que depende, preciso es recordarlo una vez más, de la democracia española que los separatistas quieren dinamitar, calla. De momento. ¿Hasta cuándo?

Prensa en catalán. Los digitales “Arabalears.cat” y “dbalears.cat” se están frotando las manos para repartirse los 250.000€ que el Govern ha presupuestado este año para la prensa diaria escrita en catalán, 70.000€ más que el año anterior. El año pasado la franquicia balear del diario separatista “Ara” se llevó 140.000€ y el “dbalears.cat “–al que a duras penas puede calificarse de “prensa” por su marcado sesgo ideológico y su escasa objetividad a la hora de tratar las informaciones– los otros 40.000€. Sin estas ayudas del Govern, más las que vienen recibiendo ambos de la Generalitat de Cataluña, ninguno de los dos podría sobrevivir como empresa. Estas subvenciones del Govern no están asociadas a proyectos concretos sino que sirven para mantener la plantilla, de ahí que otros digitales en castellano expresaran el año pasado sus quejas al Govern de que, con la excusa de estar escritos en catalán, se estaba cometiendo un agravio hacia ellos. Por si fuera poco, la línea editorial de ambos es partidaria sin fisuras de la nueva república catalana, lo que nos lleva a una nueva incoherencia: ¿debe el Govern balear subvencionar a digitales que apoyan sin ningún género de dudas un proyecto de república catalana que significa la demolición de la democracia española bajo cuyo amparo reside toda la legitimidad de la autonomía balear que les subvenciona? Desde aquí también estamos promocionando económicamente la secesión sin que los tribunales hayan dicho nada. ¿A qué están jugando Francina Armengol, Fanny Tur y Marta Fuxà al subvencionar a medios separatistas y marcadamente antiespañoles? ¿Acaso no se ríen de todos nosotros?

Article publicat diumenge 17 d’octubre a El Mundo-El Día de Baleares