Revetla de Sant Sebastià

Sa Fundació Jaume III organisa avui una torrada per sa Revetla de Sant Sebastià

 

Avui dijous 19 de gener sa nostra fundació organisa sa seva primera torrada en motiu de sa Revetla de Sant Sebastià. Serà a les 20:00h davall sa nostra seu de Palma, a C/Sant Elies nº10, cap de cantó amb oms.

Hi haurà música, menjua i beure a preus populars (5€ palangana de carn, cervesa, vi i refrescs 1€).

Vos esperam a sa torrada més mallorquinista. ¡Que en viva Sant Sebastià!

Las niñas buenas no dan miedo

Hay que estrenar el año en positivo, faltaría más. Yo ahora mismo irradio alegría a raudales, una gozada de buen rollo. Así que para empezar bien este 2017 lo que me pide el cuerpo, pleno de cordialidad, es dirigir el lanzallamas purificador hacia dos bultos sospechosos a los que debemos echar mano cuanto antes si queremos ser un país avanzado o al menos decente: la tribal y taquicárdica pirotecnia, que no es otra cosa, en su psicótica crepitación, que un atentado contra la salud de todos; y, por favor, las infames batucadas, que generan menos infartos pero como agresión a la dignidad propia o ajena no tienen parangón.

Pero bueno, la verdad es que estas fiestas nos han mimado con regalitos inolvidables. Hallazgos de mentes privilegiadas, como lo de rebautizar al aeropuerto. También cimas del ingenio, como escucharle a la archiperdedora Armengol, que no ha quedado primera en ningún comicio de su vida, que ya se está preparando para «poder ganar» las próximas elecciones… Muy bien, Francina, di que sí. Ya que estamos de un sincero que lo tiramos, comunico urbi et orbi que me estoy preparando a fondo para mi inminente cita con Kim Kardashian, donde daré un do de pecho histórico.

 

Luego está el regalo de Reyes del serial de Podem, Lealtad a Alberto, un cruce entre Falcon Crest y Mariano Ozores. Suele pasar que justo cuando uno está convencido de culminar su magna obra, todo se viene abajo. No le salía mal la estrategia a Jarabo, similar a la de ERC en Cataluña: posibilitar un gobierno en el que mete mano cuando quiere, pero sin el coste de formar parte de él. Tan sobrado iba el madrileño que incluso se permitía chantajear al PSIB sobre lo que debían votar sus dos diputados en la última investidura nacional. La triunfante Armengol tragaba porque, si no, se quedaba sin gobierno. La tensión inoculada incluso generó enfrentamientos entre psocialistas y pesemeros, como el tiroteo entre los consellers Claderay Vidal que sólo hemos olvidado gracias a la polvareda morada.

La cuestión en el universo jarabista es que si de puertas afuera lo que toca es sacar los colmillos, incluso asomar el bazooka de vez en cuando, de puertas adentro, ante el infalible politburó, hay que ser «buena niña» y «no dar miedo». Por eso le ha ido mal en Podem a Carmen Azpelicueta, que destacaba demasiado, y en cambio muy bien a ‘Carlitos’ (Saura). Nueva política: Extra Ecclesiam nulla salus. Sólo que cambiando Vaticano por Complutense, auténtica West Point del podemismo donde se forjó precisamente Jarabo, un candidato tan digitado que ya había ganado las primarias antes de nacer Podem.

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Publicat a EL MUNDO/Día de Baleares

Ser quienes somos

Sorprende que en el siglo en el que vivimos se sigan repitiendo falsedades o medias verdades, que han de ser consideradas mentiras, claro. Engrandeciendo ciertos hechos históricos y eludiendo otros. Casi siempre por parte del nacionalismo, que quiere encajar a la fuerza sus entelequias a la sociedad, hechos que no han sucedido, o los exageran, como si fueran hechos históricos reales. Y más irrisorio suena aun cuando estas afirmaciones vienen por parte de nuestros representantes políticos, como puede ser una presidenta del Consell Insular, por poner un ejemplo.

Podemos ver estos días en la prensa y en otros medios de comunicación discursos y aseveraciones como que “hace 730 años el Rey Alfonso III nos trajo la lengua catalana.” Como si en 1287 ya existiera la lengua catalana o como si la población autóctona de Menorca del siglo XIII no tuviera lengua o fueran mudos. Los nuevos pobladores hicieron su aportación lingüística, pero de ahí a que trajeran la lengua catalana hay un trecho. El catalán estándar que se nos impone hoy no existía entonces.

 

Podemos comprobar en los discursos que se repiten cada año por Sant Antoni, -como parte del adoctrinamiento-, cualquier cosa relacionada con una presunta catalanidad encajada con calzador como las siguientes afirmaciones como una supuesta repoblación catalana, una supuesta corona catalano-aragonesa y un supuesto inicio de una cultura catalana en Menorca. Me pregunto cuántos menorquines se sienten identificados con la cultura catalana. Quatre jans i un boi.

A lo largo de la historia diferentes culturas y civilizaciones han pisado nuestra isla, antes y después de 1287. Quien somos, nuestra identidad, es el fruto de 5.000 años de historia y no de 700. Las primeras tribus que llegaron por mar, los talaióticos, los honderos baleares, los griegos, los fenicios, los cartagineses, los romanos, los musulmanes, los castellanos, los catalanes, los occitanos, los franceses y los ingleses solo son una parte de los que han forjado la cultura menorquina. Los descendientes de todos estos, los que nacieron en Menorca pasaron a ser menorquines y a ser parte de los nuestros.

Postiza y forzada es la denominación de “diada” o “diada nacional del poble de Menorca” a nuestra fiesta con la que celebramos nuestra identidad, a la que nosotros los menorquines autóctonos siempre hemos denominado Sant Antoni. Los que nos intentan imponer “diades” son los mismos que hacen apología del pancatalanismo. Ellos, los del PSM-MÉS, que han dedicado sus 40 años de existencia a maltratar, a atacar y a marginar la lengua menorquina y castellana. Los mismos que intentaron censurar la jura de bandera civil de la bandera de España. Ellos, que se reirán durante unos días porque unos fascistas retiraron la cinta de la bandera de España de la ofrenda floral del Rey Alfonso III poco rato después. Detrás de esta acción, se esconde la ignorancia y la hispanofobia.

Gracias a la conquista aragonesa, cada 17 de enero, celebramos que somos menorquines y españoles. Bon Sant Antoni.

Francina, es deutes es paguen

Es Govern Balear des Pacte de Progrés third edition ha vist sa llum amb es fitxatge d’un nou aliat per una de ses seves reivindicacions estrella, sa millora des finançament autonòmic de ses Illes Balears. Es tracta de sa Comunitat de Múrcia, governada pes popular Pedro Antonio Sánchez. Fantàstic. Ara ja tenen qualcú més amb qui bramar i cantar ses quaranta an es malvats de ‘Madrit’ que mos tenen amb sa bota an es coll.  Per supost, es respectius governs autonòmics ho han fet tot bé. Sempre. Sa culpa és de Madrid, clar. En només un any, repetesc, un any, es Govern de Francina Armengol ha augmentat es deute financer en 331 millons i ha disparat es deute a proveïdors an es 70%, que es tradueixen en uns altres 111 millons destinats a sa tan eficient i ultradivinisada sanitat pública balear. En total, es deute de Balears ja supera es 9.000.000.000€. ¡Nyas progrés!

 

És ver que es Govern de José Ramón Bauzá també va elevar es deute fins es 8.281 millons, però amb una petita diferència: en va convertir 1.600 de deute comercial a deute financera, abonant així desenes de mils de factures pendents a empreses d’herència socialista made in Francesc Antich o Pacte de Progrés second edition, com s’estimin més. ¿I què diu na Catalina Cladera, Consellera d’Hisenda des Govern Balear? que es feliciten pes ‘bons resultats’ obtenguts perquè es pes des deute en relació an es PIB regional no ha crescut es darrer any, a diferència de ses demés comunitats. ¡Bravo! mirau quin èxit. Som sa quarta comunitat més endeutada en relació a sa nostra riquesa —es deute balear arriba an es 30,7% des seu PIB—. Vaja, un ou de dos vermells, sra. Cladera.

Perquè sa despesa mos esclavisa i s’austeritat mos fa lliures. Deia Publio Siro que “es deute és s’esclavitud des lliures”. Siro va esser un des més lúcids escriptors llatins de s’Antiga Roma. Nascut a sa Síria on a dia d’avui com en temps d’emprimer, sa vida es paga a preu d’or, de petit el van fer esclau i l’enviaren a Itàlia. Però lo més interessant de sa seva història és que… voilà!conseguí sa llibertat. Com? amb una subvenció? demanant que li perdonassin res? no, just tot lo contrari. En Siro no es va dormir a sa banqueta, sinó que va decidir desarrollar es seus millors talents i així, amb es seu esforç i sacrifici, es va guanyar es favor des seu dominus, que va decidir lliberar-lo de s’esclativud i educar-lo. Anys més tard, a part de convertir-se en un popular escriptor i improvisador, va triumfar per tot Itàlia amb ses seves pantomimes, arribant a guanyar es premis de Juli Cèsar. Un exemple de valentia, esforç i constància, lo que hauríem de fer tots i cada un de noltros —es nostros irresponsables governants, es primers— en tost d’esperar que papá Estado mos solucioni sa vida amb qualque subvenció o amb una pujada d’imposts pes “bé comú”. Sense sacrifici no hi ha recompensa. O s’equivalent cool contemporani, “no pain, no gain”.

A diferència de lo que passa amb es nostros polítics —que (mos) endeuten fins es coll, i sa solució és… sa cossa cap envant, ¡més endeutament!, i aquí no ha passat res—, Siro es va haver de guanyar sa seva llibertat amb sa suor des seu front. Després de mesos i mesos de balones fuera per part des Govern Balear i no concretar en què es basa es gemeg en pro d’un millor finançament —que encara no sabem d’on es treuen aquest ‘maltractement’ ja que Balears es troba a sa mitja en quant a finançament autonòmic—, per fi coneixem sa panacea que proposa s’executiu d’Armengol: no pagar es deute. ¡Clar que sí! deixam de pagar per seguir-mos endeutant i demanant més doblers. Gran idea. Açò sí, de reduir despesa supèrflua, administració, enxufats, etc; ni parlar-ne.

Per una vegada, i sense que servesqui de precedent, recordem a Ada Colau, alcaldessa de Barcelona, per sa que segurament haurà estat sa frase cèlebre de sa seva vida —quan era presidenta de sa Plataforma d’Afectats pes Desnonaments; ara, ja ni se’n deu enrecordar—: “las deudas de los corruptos prescriben rápidamente, mientras las deudas de las familias no prescriben jamás”. I és que aquí està es quid de sa qüestió. Sa festa la pagam noltros. Endeuten sa nostra llibertat i mos segueixen buidant ses butxaques a canvi d’una falsa “seguretat” i en nom d’unes polítiques “socials” que no són més que corrupció encoberta: subvencions, despesa pública incontrolada i despilfarro. Diguem prou an aquest sistema intervencionista, oligàrquic i corromput on un punyat de polítics i bur(r)òcrates endeuten es nostro futur i es des nostros fills.

Si sa presidenta Armengol vol alçar sa bandera d’un millor finançament per ses Illes Balears en base an es principi d’ordinalitat —no rebre manco de lo que aportam—, jo li faré costat. Però hi ha que predicar amb s’exemple. Que retalli despeses i freni es despilfarro, reduesqui sa sobredimensionada administració pública, clausuri sa festa de ses subvencions millonàries a s’OCB i amiguets, davalli ets imposts, torni es doblers a ses butxaques des ciutadans i pagui es deutes. Noltros no tenim perquè pagar sa seva irresponsable gestió.

Comencen es cursos de mallorquí de sa Jaume III

FUNDACIÓ JAUME III

Dijous passat començaren es cursos per aprendre a escriure mallorquí que ha organisat per primera vegada sa Fundació Jaume III. Abans de començar, es vicepresident de sa nostra fundació, Joan Pons Torres, va fer una breu presentació des cursos destancant s’importància que tenia una fita com aquesta per salvaguardar ses nostres modalitats insulars, marginades per ses nostres institucions i sobretot per sa Direcció General de Política Lingüística i ILLENC, es nou organisme que substitueix un Institut d’Estudis Baleàrics (IEB) que a sa darrera convocatòria va negar ajudes a tots es projectes (s’assaig “Sa Norma Sagrada” i un còmic de Sant Juníper Serra) que va presentar sa nostra fundació.

 

Es cursos per aprendre mallorquí escrit són d’una hora setmanal i se faran a sa seu de Sant Elies, 10A, 1erB, de Palma, a càrrec d’un llicenciat en filologia catalana amb amplis coneixements de mallorquí. Ja s’hi han apuntat 42 persones.

Es model lingüístic que se seguirà en aquests cursos serà es llibre d’estil de sa fundació (“Un model lingüístic per ses Illes Balears”, 2015), un model que és un 99% normatiu però que pren com a principal referència sa modalitat mallorquina i que cerca dignificar-ne certs aspectes com s’ús formal de s’article baleàric, entre altres.

CursosMallorqui 2

Si encara hi ha qualcú interessat, pot telefonar an aquests números:

616 624 355 (seu)
971 666 468 (seu)
627 181 702

Llull, es nostro heroi il·luminat a Menorca

Es passat diumenge 27 de novembre, la reina Sofíapresidia a una Seu de Mallorca plena de gom a gom sa missa solemne que clausurava s’any jubilar des 700 aniversari de sa mort des Beat Ramon Llull, amb sa presència del bisbe electe de Menorca, D. Francisco Conesa. Sa primera pregunta que mos ve an es cap és ¿on punyetes eren es representants de sa nostra Universitat? es més agosarats rumoretgen sa possibilitat que el sr. Rector Huguet aprofitàs es diàs de diumenge per anar a cercar esclata-sangs. Jo som més des parer que, maldament sa UIB estàs missing in action aquell dia, tampoc haguessin anat a qualsevol quimera organisada per ells mateixos. Com és es cas des memorable ‘III Congrés Català de Filosofia’ que va tenir lloc a sa UIB es gener de l’any passat, unes sis conferències empalagoses on, per no dir que van assistir quatre i es cabo, directament a sa primera conferència no va assistir ni es ponent. Diu molt (poc) des representants de s’Universitat de ses Illes Balears, hereus directes de sa tradició escolar lul·liana creada el 1483 i enmirallada en es Col·legi de Miramar que fundà Llull, que en aquest 700è aniversari històric des fundador intel·lectual més important de s’Universitat que els hi dóna de menjar no hagin fet ni acte de presència. ¿Estaran empegueïts? sense cap dubte, es pancatalanisme és es principal responsable de sa pèrdua d’interès de sa població balear cap a sa figura de Ramon Llull, segrestada durant tants d’anys pes quatre lletraferits il·luminats —no precisament en es sentit lul·lià de sa paraula— que han acabat desvirtuant s’imatge des savi mallorquí.

 

S’Any Llull a Menorca, sense pena ni glòria. Llevat de quatre articuletxos a sa premsa, s’Any Llull ha passat a Menorca sense més. Es veu que an es nostros novel·listes des Consell i s’IME no els interessa difondre sa figura de Llull. Normal, prou feina tenen amb escampar sa seva falsa catalanitat. D’entre aquests articles, és destacable Llull (301) des meu homònim o tocayo ferrerienc, Joan Pons. Vagi per davant sa meua admiració p’en Joan, celebèrrim escriptor menorquí de mentalitat oberta i reflexiva. Per mor d’aquesta admiració me veig empès a expressar es meu disgust per s’enfilall de disbarats vessats en es seu darrer article. Té raó en Joan quan diu “a la resta del país, aquest any Llull ha estat rebut amb un silenci sepulcral que diu molt de la nostra estimada Espanya”. S’Any Llull s’hauria d’haver celebrat a nivell nacional com s’ha celebrat a sa península es IV Centenari de sa mort de Cervantes. Però pixa fora test quan diu que “és una demostració fefaent que Espanya i els Països Catalans són dues nacions diferenciades. Estats Units no celebra l’any Llull (…) Catalunya, el País Valencià i les Illes Balears celebren l’any Llull. Les celebracions són nacionals”. Acceptar tal comparança ad litteram seria com acceptar que Ciutadella i Mahó són dues nacions diferents perquè es primers celebram Sant Joan Baptista i es segons no. Una bajanada com una catedral. També l’endevina en Joan amb que es locutors, comentaristes de ràdio i televisió peninsulars podrien fer amb es llinatge Llull —en referència an es nostro mahonès internacional, Sergi Llull— es mateix esforç que fan per pronunciar Lebron James o Dwight Howard, però desbarra a les totes quan justifica aquest comportament diguent que açò passa perquè “Espanya ens considera uns esclaus”.

Un llibre que aposta per recuperar Ramon Llull. Aquest dissabte dia 10 de desembre a les 20:00h en es centre de cultura de Sa Nostra, a Mahó (C/S’Arraval nº32),  sa Fundació Jaume III de ses Illes Balears presenta ‘Llull, es nostro heroi il·luminat’, de Joan Francesc Romero, una novel·la històrica publicada en tres idiomes (balear, castellà i anglès), d’acord amb s’esperit obert i plurilingüe des doctor il·luminat. Una novel·la que pretén destacar ets aspectes més humans de sa vida de Llull i acostar-lo una altra vegada an es poble baleàric que durant segles el va venerar com a sant. S’obra serà presentada pes general Luis Alejandre Sintes; s’autor J.F. Romero i servidor. Com senyala s’historiador Mateu Cañellas, es catalanisme s’encarrega d’amagar aquells aspectes de sa seva vida i obra que són contraris a sa seva doctrina. I és que per molta tunda que mos donin amb ses fal·làcies de sempre com que Llull fou es creador de sa prosa catalana, sa realitat és que 1) Ramon Llull mai va anomenar sa seva llengua com a ‘catalana’ sinó ‘romanç’, i 2) mentor i senescal de Jaume II de Mallorca, s’exilià durant s’ocupació aragonesa de ses Illes Balears i no va calcigar cap terra aragonesa, molt manco es comtat del nord, allà on ara s’apropien des nostro baleàric més universal amb es beneplàcit de ses nostres autoritats insulars. Joan Font Rosselló ho clava, “el catalanismo está en las antípodas de todo lo que representó Llull en cuanto a la apertura de miras que le llevó a aprender lenguas para predicar la fe cristiana, al uso insólito de la razón para convencer a los infieles, a la heterodoxia dentro de la propia Iglesia tan alejada del pensamiento único y dogmático de la tribu, al amor a la tierra que le vio nacer  y a los legítimos reyes de Mallorca acosados por sus familiares aragoneses, al uso del romance que hablaba para publicar algunas de sus obras más destacadas. Si me perdonan el anacronismo, Llull nunca habría militado en la tribu catalanista. Nunca. Su espíritu representa exactamente todo lo contrario”. Mos veim dissabte a Sa Nostra.

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Joan D. Pons Torres
Historiador. President Foment Cultural de Menorca.

Señas de identidad

No seremos más catalanes (pero tampoco menos) porque una castiza y abigarrada mayoría política, tal que Més, Podemos, PSIB y el PI, hayan decidido que lo seamos. Tal vez lo somos, en efecto. O tal vez no. Es posible que, a fuerza de que nos lo repitan, nos lo creamos. Pero también puede que, por lo mismo, acabemos por no entender ni una palabra de lo que nos cuentan. Yo me recuerdo observando desde las terrazas de un edificio, hoy estruendosamente tapiado, de las avenidas de Palma, los coros infinitos de la gente bailando sardanas los domingos de mi infancia y no sé si este hecho es una premonición definitiva o una desechable anécdota. Uno puede rebuscar su identidad donde le plazca, pero esa sombra que somos suele sernos muy esquiva y habitar, acaso, muy adentro de nosotros mismos.

 

Por ello rebusco en mi árbol genealógico y me sale un frondoso sarpullido de ancestros con orígenes en Campanet y en el barrio palmesano de Santa Catalina. Me salen, también, un montón de conexiones perdidas, hace ya muchos años, con presuntos parientes de algún lugar incierto de Extremadura, de Larache (Tánger, Tetuán, tal vez del mismísimo jardín de las Hespérides), de algún islote, en fin, del siempre remoto Caribe. A todos ellos, mis queridos antepasados, los llevo siempre conmigo sin saber cómo ni por qué, pero ya me he acostumbrado tanto a su compañía que no me resultan ninguna carga. No se me quejan. No chirrían ni tampoco alborotan, cuando el mundo se nos planta tal cual es (o quiere ser, que no es lo mismo) y nos acaba pareciendo, el mundo, un decepcionante mal chiste o una ambulante estupidez sin ningún sentido, aunque parezca ir de enarbolar banderas y también banderines, pancartas y también pasquines. Estoy convencido de que, a mis antepasados, pese a ser de otras épocas y costumbres, les importa muy poco lo que, desde luego, a mí me importa nada. O menos que nada.

Luego están los delirantes informes de los expertos de la comisión de la Diada representados, entre otros, por el inefable Cristòfol Soler, de la Asamblea Soberanista de Mallorca, o Maria Antònia Font, del sindicato STEI, nada menos. Pero ya lo dije. Uno puede buscar su identidad donde le plazca: hay paraísos artificiales, distopías y lodazales suficientes para todos. No hay que alarmarse, por lo tanto, si nuestra progresía fija sus señas de identidad (y las nuestras, ay) en el genocidio de la conquista, saqueo y posterior reparto de Madina Mayurqa antes que en el nacimiento histórico del Reino de Mallorca. Seguramente ignoran que manipular el pasado para construirse un futuro a medida es prostituir pasado y futuro; es convertir el frágil presente en una vergonzosa farsa.

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Publicat a EL MUNDO/Día de Baleares

La Diada

HAY DEBATES que deberían despertar en mí el interés del opinador y, sin embargo, me resbalan. Siendo yo un declarado antinacionalista, uno de esos mallorquines que piensan que el catalanismo es con diferencia el peor de los males que nos han tocado en suerte, lo normal sería que anduviera muy alterado por el cambio de fecha de la Diada de Mallorca del 12 de septiembre al 31 de diciembre. Y ya ven: me importa un bledo. Por mí, como si deciden suprimirla del calendario, con sus 24 horas adosadas, dejan el año en 364 días y va veremos cómo cuadramos el tema de la rotación terrestre con unos nuevos bisiestos.

 

No piensen que por esto me siento raro. He preguntado y a la mayoría de mis conocidos y amigos, muchos por supuesto mallorquines de pura cepa, les pasa lo mismo: s’en foten de lo que hicieran unos reyes feudales en el siglo XIII y aprovechan los festivos patrióticos para realizar actividades tan variadas como subir montañas, montar en bicicleta, navegar o tumbarse en el sofá a contar las arañas del techo.

La historia es necesaria, está bien que sepamos lo que ocurrió en sendas fechas señaladas, faltaría más, pero conviene separarla de una contienda política tan mezquina como actual, cuyo objetivo -está más que demostrado- consiste en enfrentar entre sí a la ciudadanía cuestiones generalmente peregrinas.

Va en serio, que los bacilos del Consell prueben de suprimir la Diada de Mallorca y verifiquen por sí mismos, al ver que no ocurre nada, la fantasía lisérgica que habitan. Y, ya de paso, que eliminen el Consell y toda su estructura humana. Igual es tal el júbilo fruto de la medida que, a partir de ese momento, salimos una vez al año a la calle a ondear banderas y a tocar xeremies para conmemorar el culmen de la mallorquinidad, coincidiendo con la fecha de la extinción de una institución que bien podríamos ahorrarnos.

Porque tal vez Mallorca aún no existe y no lo sabemos. Tal vez nazcan libres los isleños el día en que quienes desde hace más de 30 años se dedican a envenenar el ambiente con la lengua y la historia dejen de representar el ideal de la convivencia y la cohesión, dejen de ser los depositarios de la cultura y, lo que aún es peor, de lo que aquí se considera contracultura (Corberas, payeses raperos y demás), tan o más aferrada a la doctrina oficial catalanista que la anterior. Tal vez, con un poco de suerte, nuestros biznietos puedan solemnizar el fin de las imposiciones nacionalistas en lugar de una sangrienta cruzada de hace casi ocho siglos. Hasta que llegue ese día, los mallorquines pacíficos no tendremos nada que celebrar.

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Publicat a EL MUNDO/Día de Baleares

Anormalización lingüística

Se han cumplido 30 años de la Ley de Normalización Lingüística. Aprobada por unanimidad en el Parlament, esa coincidencia fue engañosa pues la sociedad no ha seguido el camino dictado por los políticos. Y eso porque la promoción del catalán no se ha hecho en sentido positivo sino crispadamente contra el castellano y las modalidades insulares, como armamento para una maximalista batalla política. Cuando algo requiere señalar y atacar chivos expiatorios al final acaba sometido al principio de acción-reacción.

 

Como indican los últimos datos, el porcentaje de hablantes va reculando. ¿Nadie ha pensado entre nuestras eminentísimas autoridades que eso se debe a la antipatía que genera la forma megaestandarizada y antagónica de aplicar el modelo de lengua? Josep Melià avisaba en 1992 que era un error usar el catalán para fer patriotes porque generaba rechazo y, en consecuencia, un retroceso en el uso de la lengua, como estamos viendo.

Ya en la época de la pre-autonomía, un Jeroni Albertí acomplejado al ser el castellano su lengua familiar entregó la cuestión lingüística en manos de intransigentes como Carod-Rovira, Bernat Joan o Aina Moll. Luego Cañellas consumó la rendición dejando el campo abierto para que una OCB liderada por el submarino pujolista Antoni Mir, apartado el culto y respetuoso Bartomeu Fiol, fuera aplicando el rodillo allá donde ponía la pata.

Uno de los grandes errores de Cañellas fue pensar que con esta ley (y otros gestos) el catalanismo se amansaría. Xisco Gilet, conseller del ramo en 1986, especificaba que unidad no implica uniformismo. Pero ingenuamente se dejó hacer a un nacionalismo que fue copando la educación y la administración para imponer un modelo de lengua, gobernara quien gobernara, que no tenía (ni tiene) seguimiento mayoritario por parte de la ciudadanía balear. De hecho, la Comisión Técnica de la ley quedó en manos de gente como Janer Manila o Joan Miralles.

La Fundació Jaume III, tan odiada como eficiente, lleva 3 años trabajando por una mayor identificación del hablante con su lengua materna. No se trata, como expelen ciertas víboras, de comulgar con castellanismos y formas coloquiales, sino de aplicar aquello que normativamente permite el DIEC95, aunque muchos se dediquen en cuerpo y alma a timar al ciudadano haciéndole creer que esos casos no son preceptivos. La obsesión con este ultrafabrismo cerril, más ideológico que filológico, está provocando la deserción de los hablantes, hartos de ser reconvenidos sobre sus supuestos errores. El catalán, igual que el castellano, no tiene por qué someterse a un único estándar. Si en Argentina usan sin complejos un castellano que no es el de España, no se entiende que en Baleares no se pueda hacer lo mismo con las modalidades.

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Publicat a EL MUNDO/Día de Baleares

La mentira enquistada

Tal vez uno de los rasgos más odiosos del nacionalismo sea la facilidad con la que miente. El cambio de la Diada de Mallorca nos ha ofrecido una nueva muestra para observar su apego a la mentira y a la hipocresía, sin importarles caer en incoherencias ni contradicciones de toda índole con tal de imponer su punto de vista. El fin justifica los medios. Y la mentira es, en política, uno de los más eficaces, como saben los populistas y los nacionalistas, a fin de cuentas unos populistas “avant la lettre”.

Los mismos saduceos y sofistas que repiten sin cesar que no hay inmersión en catalán son los mismos que nos dicen ahora que no se puede tildar el 31-D de “fiesta catalanista”. “Sorprende −decía el editorial de Última Hora−, que algunas organizaciones, como la Fundació Jaume III, se opongan a que el 31 de diciembre sea la Diada de Mallorca por tildarla de fiesta catalanista. La protesta carece de sentido y es un mal precedente el intento de politización de la jornada”. Se trata del mismo periódico que días atrás informaba del lema de los independentistas para este 31-D: “Per la plena sobirania de Mallorca. Construïm Països Catalans”. Da igual que los premios de la OCB se llamen 31 de diciembre. Da igual que Tòfol Soler (ASM) y Maria Antònia Font del STEI defendieran la “catalanidad” de los mallorquines en el pleno del Consell de Mallorca de hace una semana (“yo me siento catalana de Mallorca”, dijo Font, como si todo el mundo no pueda sentirse lo que quiera) y abogaran por que el 31-D fuera una palanca para “ser el que volem ser”, con continuas alusiones al derecho de autodeterminación. Da igual que el PSM nunca haya dejado de reivindicar el 31-D. Da igual que la manifestación del 30-D se convierta año tras año en un aquelarre separatista que se prolonga hasta la ofrenda floral en la Plaza de España. Da igual. Para Última Hora, los que politizan el 31-D no son los catalanistas que llevan treinta años haciéndolo sino la Fundación Jaume III. Nada menos.

Resulta insólito que Última Hora publique el mismo día que el editorial reseñado una entrevista a Miquel Deyà en la que el historiador defiende el 31-D como Diada de Mallorca porque “la Festa de l’Estendard ha sido siempre una exhibición de hispanidad”, una fiesta conservadora que parte de los señores descendientes directos de la Conquista, una conmemoración donde históricamente se han rendido honores “al pendón del rei en Jaume, no a ningún partidismo nacionalista”, una celebración donde se homenajea a la “Corona de Aragón, fundadora de la hispanidad y al antiguo Reino de Mallorca”. Lo insólito no son las declaraciones de Deyà que nos remiten a un 31-D no contaminado por el catalanismo. Lo insólito es que Última Hora –así como los portavoces de Més y El PI– se aproveche de Deyà para respaldar la peregrina tesis de que el 31-D no es ninguna “fiesta catalanista”.

En efecto, si Més ha elegido el 31-D como Diada de Mallorca no lo ha hecho por ninguna de las razones que aduce Deyà sino exactamente por todo lo contrario. Efectivamente, desde que el catalanismo se lo apropió, el 31-D es una celebración nada lúdica y sí muy reivindicativa, nada cristiana, nada hispánica, excluyente, de la que se ha expulsado al ejército, en la que no se exhiben las cuatro barras como emblema de los reyes aragoneses sino como signo de la “catalanidad” de Mallorca. El ponente de Més en el Consell, Lluís Apesteguia, ha sido muy claro al respecto: cada nueva generación tiene derecho a interpretar el pasado como le venga en gana. Es lo que han hecho.

Otro que baila el agua al catalanismo triunfante es el periodista de Diario de Mallorca, Miquel Adrover, que informa que “la Fundació Jaume III clama contra la unidad de la lengua”. Falso. Lo que dije yo el pasado 23 de diciembre en defensa del 12-S fue que el primer triunfo del catalanismo a la hora de imponer sus símbolos de partido había sido en 1983 cuando logró que la lengua se denominara “catalana” en el Estatut, un nombre que nadie utilizaba salvo una minoría. Las pruebas son abrumadoras. Cuando en 1975 Franco permitió el aprendizaje de las llamadas “lenguas regionales”,  Última Hora tituló en portada: “El mallorquín en la escuela”. En 1978 la Constitución Española fue publicada oficialmente en “lengua balear”. El nombre no hace la cosa y en principio no cuestiona ninguna unidad, máxime de un idioma que hasta hace muy poco carecía de un nombre unitario.

El catalanismo en Baleares no sería nadie si los Pedro Serra, los adrover o los manresa de turno no le allanaran el camino al disfrazar sus verdaderas intenciones mientras difaman a quienes se oponen a su avance.

El pasado, según el catalanismo, es un campo fértil para la reinterpretación, la manipulación y la deformación a gusto del ciudadano actual. Por lo tanto, no ven incoherencia alguna que quien se declara laicista quiera celebrar la llegada del denostado cristianismo, que quien se declara pacifista (incluso antitaurino y animalista) quiera celebrar una matanza, que quien se declara republicano prefiera celebrar un acto de guerra a un juramento de una carta de libertades civiles, que quien se declara “soberanista” quiera celebrar nuestra subordinación a Cataluña y no nuestra independencia como reino (que es lo que se celebraba el 12 de septiembre), que quien se declara amigo de las clases populares quiera celebrar una tradición de señores feudales, que quien se declara contrario al 12 de octubre celebre la conquista de 1229. Sólo es cuestión de jugar a contextualizar/descontextualizar el pasado para volver a presentarlo (“re-presentar”) cómo nos convenga de modo que, debidamente reinterpretado por los elegidos, el oráculo ancestral nos marque el camino a seguir desvelando nuestra verdadera esencia.

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Publicat a EL MUNDO/Día de Baleares