Ser quienes somos

Sorprende que en el siglo en el que vivimos se sigan repitiendo falsedades o medias verdades, que han de ser consideradas mentiras, claro. Engrandeciendo ciertos hechos históricos y eludiendo otros. Casi siempre por parte del nacionalismo, que quiere encajar a la fuerza sus entelequias a la sociedad, hechos que no han sucedido, o los exageran, como si fueran hechos históricos reales. Y más irrisorio suena aun cuando estas afirmaciones vienen por parte de nuestros representantes políticos, como puede ser una presidenta del Consell Insular, por poner un ejemplo.

Podemos ver estos días en la prensa y en otros medios de comunicación discursos y aseveraciones como que “hace 730 años el Rey Alfonso III nos trajo la lengua catalana.” Como si en 1287 ya existiera la lengua catalana o como si la población autóctona de Menorca del siglo XIII no tuviera lengua o fueran mudos. Los nuevos pobladores hicieron su aportación lingüística, pero de ahí a que trajeran la lengua catalana hay un trecho. El catalán estándar que se nos impone hoy no existía entonces.

 

Podemos comprobar en los discursos que se repiten cada año por Sant Antoni, -como parte del adoctrinamiento-, cualquier cosa relacionada con una presunta catalanidad encajada con calzador como las siguientes afirmaciones como una supuesta repoblación catalana, una supuesta corona catalano-aragonesa y un supuesto inicio de una cultura catalana en Menorca. Me pregunto cuántos menorquines se sienten identificados con la cultura catalana. Quatre jans i un boi.

A lo largo de la historia diferentes culturas y civilizaciones han pisado nuestra isla, antes y después de 1287. Quien somos, nuestra identidad, es el fruto de 5.000 años de historia y no de 700. Las primeras tribus que llegaron por mar, los talaióticos, los honderos baleares, los griegos, los fenicios, los cartagineses, los romanos, los musulmanes, los castellanos, los catalanes, los occitanos, los franceses y los ingleses solo son una parte de los que han forjado la cultura menorquina. Los descendientes de todos estos, los que nacieron en Menorca pasaron a ser menorquines y a ser parte de los nuestros.

Postiza y forzada es la denominación de “diada” o “diada nacional del poble de Menorca” a nuestra fiesta con la que celebramos nuestra identidad, a la que nosotros los menorquines autóctonos siempre hemos denominado Sant Antoni. Los que nos intentan imponer “diades” son los mismos que hacen apología del pancatalanismo. Ellos, los del PSM-MÉS, que han dedicado sus 40 años de existencia a maltratar, a atacar y a marginar la lengua menorquina y castellana. Los mismos que intentaron censurar la jura de bandera civil de la bandera de España. Ellos, que se reirán durante unos días porque unos fascistas retiraron la cinta de la bandera de España de la ofrenda floral del Rey Alfonso III poco rato después. Detrás de esta acción, se esconde la ignorancia y la hispanofobia.

Gracias a la conquista aragonesa, cada 17 de enero, celebramos que somos menorquines y españoles. Bon Sant Antoni.

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