A Pep Sa Fortesa, ‘el Fuerte’

Contemplo perplejo las descalificaciones que los lingüistas de la normalització y sus corifeos lanzan a Pepe Zaforteza, que está haciendo honor a su Fortesa -en castellano fortaleza, en latín fortitudine– y a cuantos como él pretenden salvar nuestra lengua. Soy hijo de padres barceloneses. Me pierdo con el mallorquín. Siento envidia de quienes lo dominan, y, al igual que muchos catalanes, lo admiro por su pureza frente al barcelonés.

Me abstendré de polemizar, pero como historiador del Derecho me permitirán algunas observaciones. En primer lugar, defender nuestras modalidades es plenamente legal. Las reconoce y defiende nuestro Estatuto de Autonomía en su artículo 35, al contemplar la enseñanza de nuestra lengua catalana propia, de acuerdo con «la tradición literaria autóctona». De ahí que considere «objeto de estudio y protección las modalidades insulares», cosa que hoy está haciendo a la perfección Antoni Vera desde el Institut d’Estudis Baleàrics.

Las modalidades de nuestro hablar constituyen el mallorquín desde hace siglos. Mariano Aguiló, hermano de mi bisabuela Pepa Aguiló, patriarca de la Renaixença, bibliotecario de la Universidad de Barcelona, en su correspondencia con Tomás Forteza, publicada por la Biblioteca Balmes, le solicita en 1868: «Suscriume a tot lo escrit en mallorqui que se public y compram les fulles que en dita llengua se hagen publicades». ¿Por qué actualmente tanta resistencia a llamar mallorquín a nuestra habla identitaria, rompiendo una tradición multisecular?

Recordemos el texto jurídico de la Recopilación de 1622, encargada por los Jurados del Reino a destacados juristas. Autoriza el uso de la «llengua mallorquina» en los actos de testar, así como, sin que implique antinomia, la «catalana» para declarar en los procesos judiciales. Jamás he utilizado el artículo salat en mis libros en catalán desde Mallorca, pero respeto a quienes lo utilizan y considero vergonzoso normalizar los textos literarios de quienes lo preconizaron durante el XIX. El mismísimo Mariano Aguiló, que sólo lo utilizaba de forma ocasional en su correspondencia, testimonió su disgusto, en 1883, de que «els catalans de Mallorca escriguessen tan catalanescament» que ni se atrevían a utilizar la palabra atlot, que consideraban baja, prefiriendo minyó, fadrí, xich y xiquet. Este es nuestro problema endémico en una Mallorca siempre a la greña, sucursalista y acomplejada. Un consejo a los lingüistas: no pongan puertas al campo. Hagan normal en la tribuna y en la tele, lo que hasta hoy ha sido normal en la calle.

Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, 3-5-2014

Cuando “lo nostro” es “lo seu”

EL MARTES pasado, la Fundació Jaume III de Mallorca presentaba las conclusiones de sus cuatro meses de andadura. Entre sus objetivos, el principal, dignificar el mallorquín, conseguir que deje de ser un dialecto, en el peor sentido de la palabra, restringido al espacio familiar o coloquial e indigno de ser utilizado en el ámbito académico, formal o administrativo. Al mismo tiempo, recuperar aquellas expresiones, vocablos, y modismos, que se van perdiendo y que, si no lo evitamos, pronto se convertirán en arcaísmos de
los que sólo algunos tendrán memoria.

Resulta paradójico que tras décadas de normalización lingüística, leyes y normativas diversas, recursos personales y materiales por parte de las Administraciones y millones destinados al mantenimiento de entidades, como la OCB, cuya única finalidad debía ser lograr esa normalización, sea necesaria, a día hoy, una fundación, que dé la voz de alarma sobre la situación de inferioridad en la que se encuentra nuestra lengua y pretenda, pese a todo, que no acabe desapareciendo.

Quizás es que todos esos recursos, no se han destinado a protegerla y mucho menos, a darla a conocer sino que se han dedicado precisamente a todo lo contrario. No es el castellano el que amenaza nuestra lengua, sino el catalán estándar, y si hablamos de diglosia, ese término que ha justificado y justifica la inmersión y un estado de normalización lingüística inacabable, conviene recordar que su definición se ajusta, punto por punto, a la situación en la que se hallan el mallorquín, el menorquín o el ibicenco, con respecto al catalán estándar. Es decir, un escenario en el que coexisten dos lenguas (dialectos, modalidades, o llámeseles x) de las cuales, una se configura como lengua
de prestigio y la otra queda en posición subalterna. Esa variedad prestigiada, viene acompañada de los tratados gramaticales, ortográficos, manuales de estilo, diccionarios, de los que se presupone que carece la otra. Dicen los lingüistas que la diglosia precipita la muerte de las lenguas, por deslealtad lingüística de sus hablantes. Cierto. También se utiliza el término «autoodio» para expresar ese empeño en dejar de utilizar la lengua propia, en beneficio de otra a la que se considera superior.

Si todas esas entidades culturales y académicas creadas y mantenidas, para preservar nuestro patrimonio lingüístico, consideran que 30 años de normalización después, sus objetivos están lejos de conseguirse, lo lógico sería que tuviesen en cuenta esta realidad y modificasen su estrategia. No me juzguen ingenua: en ellas –y no lo esconden– lo filológico no es más que la excusa de lo político, y la lengua común –esa que ha convertido a las modalidades insulares, en mero argot familiar– es el principal elemento
de cohesión nacional. Ellos sabrán si les ha valido la pena vender la lengua de sus padres y de sus abuelos, en nombre de un ideario político y de una nación imaginaria.

Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, el 27-3-2014

Més de 200 persones omplen es Club Diario de Mallorca per escoltar sa Fundació Jaume III

Diario de Mallorca

La Fundació Jaume III denuncia que el “catalán margina al mallorquín”

La entidad se presentó ayer reclamando la defensa de las variedades mallorquinas “desprestigiadas por la doctrina catalanista”

Miquel Adrover. Palma La Fundació Jaume III se presentó ayer en sociedad denunciando que el “catalán está marginando al mallorquín y que estamos sumidos en un proceso de desaparición de nuestras variedades y expresiones”. El acto tuvo lugar en el Club Diario de Mallorca que se llenó por completo para escuchar la conferencia del portavoz de la Fundació Jaume III y exdiputado autonómico, Joan Font Rosselló, titulada: “En defensa del mallorquí”.
El presidente de la entidad, José Zaforteza, presentó el acto reclamando la utilización del artículo balear o salat típico de nuestras islas. Zaforteza criticó que “partidos políticos insuflados de catalanismo hayan infringido las disposiciones civiles y penales al introducir el catalán estándar en detrimento de las modalidades mallorquinas que defiende el Estatut de Autonomía”.

Joan Font enumeró las principales causas que, a juicio de la Fundación, están provocando un proceso de desaparición del mallorquín. En primer lugar recomendó escuchar las locuciones de las Rondalles Mallorquines a cargo de Francesc de Borja Moll para comprender como “muchas de nuestras formas tradiciones se están suplantando”. Criticó que las instituciones, los medios de comunicación públicos y la Educación han adoptado el catalán estándar y ello “está acabando con muchas expresiones o frases que se transmitían de forma oral”.
Asimismo, expuso algunos textos del filólogo Mossèn Antoni Maria Alcover para demostrar que “nunca quiso normalizar ninguna lengua, defendía las variedades de cada zona”. Font habló de la ideología lingüística impuesta por parte de la “doctrina oficial catalanista”. Aseguró que la sociolingüística “es una coartada del nacionalismo para imponer el catalán estándar en detrimento del mallorquín”. Recordó que Lluís Vicent Aracil, artífice de la sociolingüística catalana, “reconoció que su tratado es un programa político y todavía en la actualidad se está utilizando en el bachillerato”.

La Fundació Jaume III pide al Govern que en la administración, la educación y en IB3 se implanten las modalidades mallorquinas, elaborar un modelo de mallorquín e impulsar una Ley de Lenguas que permitan conservar y utilizar el mallorquín, tal y como indica el Estatut. Font desveló que el president Bauzá les reconoció que estas propuestas eran muy difíciles de poner en marcha.

Después de la conferencia, los actores Manuel Barceló, Luisa Rattier y Cati Pujadas escenificaron Donya Juanita (Aigoforts) de Gabriel Maura.
Entre los rostros conocidos que estuvieron presentes en el acto destacar al hotelero Gabriel Barceló, diputados del PP como Antoni Camps o Ana María Aguiló y el presidente del Círculo Balear, Jorge Campos.

Publicat en es Diario de Mallorca, el 26-3-2014

Més informació a El Mundo-El Día de Baleares

Exaltación mallorquinista

Joan Font Rosselló. Hacía tiempo que por estos pagos no observábamos semejantes arrebatos de exaltación mallorquinista. Qué habrá pasado habrá que preguntárselo a los actores políticos pero mucho me temo que ha sido la irrupción de la Fundació Jaume III lo que ha removido de verdad el gallinero. Esta sobreexcitación identitaria ha tenido dos fases. La primera protagonizada por quienes hasta hace dos días nos venían a decir que la identidad mallorquina no era más que un apéndice de otra identidad más noble, antigua y superior, la catalana. En efecto, no han faltado patéticas profesiones de fe mallorquinista (“No pens demanar disculpes”, Miquel Angel Vidal, UH, 21-11-2013), probablemente movidas por la mala conciencia de su seguidismo vicario a todo lo catalán. Otros han insistido, tratando de convencerse a sí mismos, de que el único y auténtico mallorquinismo era aquel ligado al catalanismo. El otro, ya se sabe, sería de andar por casa (“mallorquinisme de panfonteta”, como acuñó el profesor Jaume Corbera; o de “gerreta i paneret”, como disparó el inefable Llorenç Capellà).

Incluso un sujeto como el hasta hace poco factótum de la OCB, Tomeu Martí, se lanzaba a la arena presumiendo de “mallorquinismo”, un sarcasmo digno de estudio. El colofón ha venido de la mano del nuevo diputado de Més, Miquel Àngel Mas, cambiando la habitual forma protocolaria de los pesemeros y prometiendo ahora “lealtad al pueblo de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera” en la toma de posesión de su cargo. El flamante diputado sustituía a Toni Alorda, un catalán nacido en Inca que, días después de denunciar un cartel colgado en los aparcamientos de la Plaza Mayor de Palma porque estaba escrito en mallorquín, volaba para Barcelona para sumarse a la cadena humana separatista junto con sus hermanos catalanes.

En un azorado cambio de camisa, los pancatalanistas han tratado de aparecer como “mallorquinistas” por contraposición al “antimallorquín” Bauzá. Su lenguaje ha cambiado. Antes se habrían llamado catalanistas a sí mismos y anticatalanistas a sus adversarios sin ningún rubor, a fin de cuentas, esto es lo que siempre han querido ser: una provincia de Cataluña. Pero, claro, los quintacolumnistas de Artur Mas y Oriol Junqueras no quieren perder el monopolio de patrimonializar las esencias patrias y si hay que cambiar la cáscara sin tocar nada más, se cambia y punto. La causa obliga.

Esta sobreexaltación identitaria recibía un nuevo impulso hace apenas unas semanas en Campos. El PP lanzaba la campaña “defensam lo nostro” que dejaba descolocados a sus adversarios, sobre todo porque éstos, en casi tres años, no se han centrado en otra cosa que en labrar la imagen de un Bauzá “españolista” y “antimallorquín”. Pobre bagaje. Dejando al margen la impropiedad a estas alturas de hablar de “lo nostro” –algo no exclusivo de Bauzá, por otra parte– en una sociedad abierta y moderna como la balear donde gran parte de los residentes ha nacido fuera, lo que denuncia, indirectamente, Bauzá, es la colonización cultural sufrida durante los últimos cuarenta años, nuestra supeditación, no sólo lingüística, sino cultural a Cataluña, este horror por este “mallorquí empeltat de català” que ha hecho que, ahora mismo, ni los foráneos ni los más jóvenes hagan ya ningún distingo. La reacción de los demás partidos ha sido furibunda y han presentado la campaña del PP como un “nuevo engaño” a los electores. Al mismo tiempo, ello ha obligado a PSIB –ahí está su infumable campaña contra los “barbarismos” emprendida por los cachorros de Armengol–, Més y PI a elevar todavía más el tono de su mallorquinismo.

Estos súbitos cambios de piel no son nada nuevo porque nuestros catalanes de Mallorca siempre han jugado al equívoco. El catalanismo se ha acabado imponiendo en todas las facetas culturales, lingüísticas y educativas de Baleares porque, además de imponerse “manu militari” como lo ha hecho contra el castellano y todo lo español, en relación a lo mallorquín ha sabido hacerlo con mayor sutileza, asimilándolo como parte integrante –menor, parcial, atrasada, dialectal, pueblerina– de un todo catalán al que, en nombre de la ciencia y progreso, debíamos integrarnos. El pancatalanismo ha operado en dos direcciones: erradicación brutal del castellano y suplantación del mallorquín. Nada más patético, aunque muy revelador, que estos jóvenes separatistas de Artá, Manacor o Felanitx atizando contra todo lo español como algo ajeno y foráneo, oponiendo su “catalanidad” como mallorquines a la “españolidad” de Bauzá, sin percatarse de que la enseñanza pública –y no las familias–, TV3 y el Barça les han escamoteado aquella identidad en cuya piel tan cómodos se sintieron sus abuelos y la inmensa mayoría de sus padres, que compatibilizaron mallorquinidad y españolidad sin ningún problema, sin sentirse nunca catalanes.

Lejos de fomentar nuestras raíces, en treinta años el catalanismo ha contribuido a su disolución, desfigurando todo lo mallorquín, apropiándose de todo lo que valía la pena –desde Ramon Llull hasta Mossèn Alcover– como si fuera “parte de” la catalanidad, vaciándolo de contenido y seleccionando lo que les convenía, mezclándolo con elementos propios de Cataluña y disolviéndolo en un “totum revolutum” de nuevo cuño. A día de hoy podemos certificar que la llamada “cultura popular” (xeremies, ball de bot….) ha caído en manos de ERC y PSM, los mismos que en los ochenta la despreciaban por folklórica y rural. La defensa del mallorquín –y el sacrosanto dogma de la unidad lingüística– durante los setenta y ochenta fue la percha, la coartada, para endosarnos el catalán y darnos la magnífica oportunidad de formar parte de este mundo de progreso y civilización en que se ha convertido Cataluña. Estamos hablando de un tronco originariamente mallorquín al que han ido injertando ramas catalanas que lo han desfigurado por completo. Una suplantación en toda regla. Sin ir más lejos, los libros de texto de nuestros escolares, incluso los que dicen estar adaptados a las modalidades insulares, sintetizan a la perfección hasta donde ha llegado esta suplantación, hasta el punto de que las nuevas generaciones ya son incapaces de distinguir lo que es mallorquín de lo que es barcelonés. Para ellos, todo ya es catalán. La anexión perfecta consiste en que los anexionados ni siquiera se den cuenta de ella. Esto y no otra cosa es lo que, a mi juicio, quiere defender José Ramón Bauzá en su campaña “defensam lo nostro”. Restaurar nuestras verdaderas raíces culturales –cuyo espíritu, repito, poco tiene que ver con este negocio artificioso, politizado y subvencionado que han creado los gestores culturales del PSM a su alrededor– no debería consistir tanto en volver al discurso vago y vacuo de “lo nostro” de Gabriel Cañellas sin concreción alguna, como a desprenderse de este yugo cultural-lingüístico que nos han uncido desde el poder al dejar la cultura, la lengua y la educación en manos de los ingenieros de almas nacionalistas. El catalanismo nos ha convertido en una colonia lingüística y cultural de Cataluña, el espejo redentor en el que siempre se han mirado el PSM y ERC, y al que se han ido sumando después las nomenclaturas de PSIB, PI e IU.

Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, el 8-3-14

La Fundació Jaume III

Apreciat director d’Última Hora:

A s’edició des seu diari corresponent a dia 23 de gener d’enguany hi havia un article de Llorenç Capellà titulat “La Fundació Jaume III” que, com és natural, vàrem llegir amb gran interès. Per desgràcia, tot lo que deia damunt sa Fundació i es contactes que es seus representants han iniciat amb sos partits polítics no era sinó un enfilall de dois que ni tan sols mereixeria un comentari si no fos per sa frase final. O sigui, per aquesta frase: “Sempre els quedarà Vox, la darrera aposta d’Ortega Lara, un antic escarceller tan apropat a Don Francisco que tot allò que suposi empetitir la llengua catalana li semblarà mel i mantega”. Com pot comprendre, qualcú capaç de qualificar de “antic escarceller” una persona que va passar 532 dies segrestat en un habitacle de 3 metres de llargària, 2,5 d’amplària i 1,8 d’alçària, en es subsòl d’una nau industrial, sense altra claror que sa d’una bombilla; qualcú així, que arriba en aquest grau d’immoralitat i d’infàmia, només és digne d’un epítet: miserable.

Miserable en grau superlatiu si hi afegim, a més, que es mateix autor va publicar fa uns anys un Diccionari vermell on feia un recompte de totes ses víctimes de sa repressió franquista a Mallorca. ¿Per què tanta sensibilitat cap a sa memòria històrica d’unes víctimes i tanta insensibilitat, despreci diríem, cap a unes altres? Aquests parts i quarts, ¿no són una prova d’un maniqueisme malaltís que l’inhabiliten per donar qualsevol lliçó?

Atentament,

Joan Font Rosselló i Xavier Pericay
Patrons de sa Fundació Jaume III

“Se queda corto, no dice qué formas son preferentes”

M.A. / Palma La Fundación Jaume III celebra que, por primera vez en 30 años, un Gobierno haga caso a las modalidades insulares y se plantee “de forma decidida” defenderlas tal y como establece el artículo 35 del Estatuto de Autonomía. Estas declaraciones surgen a raíz de la edición y presentación por parte del Institut d’Estudis Baleàrics del libro Les modalitats insulars. Recull de formes lingüístiques de les Illes Balears.

La Fundación Jaume III agradece la sensibilidad del actual Govern hacia unas formas genuinas de Baleares que, aunque están plenamente normativas, han sido “despreciadas y arrinconadas sistemáticamente” en todas las instituciones de esta comunidad autónoma.

A partir de ahora, declara, gracias a “este libro de referencia”, todas estas instituciones no tendrán ninguna excusa para no servirse de un patrimonio lingüístico que nunca se tendría que haber dejado de usar.

No obstante, cree que este libro es un “simple compendio” de las formas lingüísticas baleares aceptadas por el Institut d’Estudis Catalans, y aunque valora este trabajo y el acierto del IEB en sacarlo en formato libro, reconoce que es poco útil en la práctica, ya que un compendio por sí mismo no implica ninguna recomendación a la hora de fijar qué formas deberían ser preferentes en Baleares. “Creemos que en este sentido se queda corto”, critican desde Jaume III.

Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, 12-12-13

Modalitats per donar i per vendre

S’entrada en escena de sa Fundació Jaume III ha causat un daltabaix dins ses capelletes catalanistes. Ses reaccions públiques han estat i són de lo més variades. Primer de tot, incredulitat: no se’n poden avenir, se’n fan creus, no hi poden donar passada. Molts que volen fer mèrits, i qualque cappare ferit, estan passant llista, un darrere s’altre, pets òrgans oficiosos de sa premsa catalanista per ridiculisar ses finalitats de sa nostra fundació i trobar-li ossos en es lleu. Comme il faut. Entre sa colla d’ofesos i humiliats n’hi ha hagut que han fet autèntiques confessions de fe mallorquinista com mai havíem vist abans, pentura per mala consciència. D’altres han volgut convèncer-se a si mateixos que es vertader mallorquinisme està vinculat, històricament i inexorablement, amb so catalanisme. Fins i tot hi ha hagut qualque professor universitari des departament de filologia catalana, d’aquests que no llegeix sa premsa contrària -com és aquest diari- per no alterar es seus nirvis –Déu mos en guard–, que ha sortit tot xarpat per insultar un servidor i es patrons més significats de sa nostra fundació.

Aquestes reaccions han estat de tres classes. N’hi ha que, simplement, s’han dedicat a denostar es mallorquí com si fos equiparable an es binissalemer, es manacorí o… ¡s’andalús! D’altres han negat es fets, o sigui, que aquí no s’hauria imposat un estàndar amb base barcelonina, una actitud, per altra banda, habitual entre es nacionalisme, sa mateixa que els duia a negar que hi havia immersió lingüística a ses escoles. D’altres, potser més conscients que no se pot despatxar un tema tan delicat com aquest de forma tan superficial, han confessat que ells sempre han estat partidaris de ses modalitats insulars.

¡Perquè ara resulta que tots sempre han estat partidaris de ses modalitats insulars! Me contaven s’altre dia que es diputat Toni Alorda havia confessat a un diputat des PP que ell també era partidari de ses modalitats, lo que passava és que “es PP tot ho politisava”. Bé, n’Alorda va denunciar un cartell dets aparcaments de sa Plaça Major de Palma perquè estava escrit en sa modalitat mallorquina, abans d’anar-se’n, des cap de tres dies, a Barcelona per formar part de sa cadena humana de sa Via Catalana de s’onze de setembre.

Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, el 6-12-2013

Bauzá rep la Fundació Jaume III poques setmanes després de la seva constitució

José Ramón Bauzá ha rebut aquest dimecres els patrons de la Fundació Jaume III, poques setmanes després de la seva constitució, el 10 d’octubre, i posterior presentació pública de la seva declaració d’intencions.

El passat 18 de novembre, durant la seva posada en societat al Club Nàutic de Palma, on no assistí cap membre de l’actual Govern, la Fundació ja advertí que la seva intenció era començar una roda de trobades amb els sindicats educatius, amb la Conselleria d’Educació, amb els consells insulars o amb la UIB.

Aquest dimecres la Fundació ha començat la seva ronda de trobades directament amb el màxim dirigent del Govern Balear i un dels més destacats defensors de les modalitats balears enfront del català estàndard. Alguns dels patrons de la Fundació i el president de la Fundació, Josep Zaforteza, s’han reunit amb Bauzá al Consolat per mostrar-li quines són les línies que volen seguir per aconseguir la introducció d’un model de llengua balear allunyat del català estàndard.

Publicat a dBalears, el 4-12-2013

Més informació a mallorcadiario.com, 4-12-2013

Hombre de paja

Hace unos días, Eduardo Jordá señalaba toda una serie de fantasías delirantes que se cree muchísima gente, sin fisura alguna: que Hitler sobrevivió a la guerra, la CIA inventó el sida y creó Facebook, el Vaticano mató a John Lennon y Scotland Yard a Lady Di, etc. La creencia en disparates no es algo exclusivo de épocas oscuras, teñidas de fervor religioso, sino que invade de pleno nuestra moderna realidad cibernética. Basta pasearse por las redes sociales para ver cómo se aceptan informaciones chocantes de forma automática, sin tomarse la mínima molestia de comprobarlas. La inmediatez acucia de tal manera que no tenemos tiempo más que para engordar nuestras cóleras y obsesiones. Los llamados fakes son la excusa para dar rienda suelta a nuestro populismo más irredento, aquel que nos convierte en turba que no razona ni contrasta.

Estos fenómenos nos conducen al terreno de la falacia más recurrente en momentos de confrontación, como es la del hombre de paja, que consiste en el intento de desfigurar los argumentos o intenciones del adversario para así facilitar un ataque a su posición. Si la falacia ya de por sí es un terreno en el que se vive acogedoramente, porque permite asentar las torceduras de nuestra mala fe, en este caso se alcanza su grado máximo, pues nos regala el lujo de inventarnos el rostro de nuestro oponente, dejándolo a merced de una condena fulminante. La premisa es tribal, porque deformando al otro permitimos que nuestros principios se reafirmen con la violencia que excluye toda reflexividad o debate.

Ejemplos hay muchos, a todos los niveles, pero el más chocante y reciente, en Mallorca, es el que se refiere a la nueva fundación Jaume III, que se presentó hace dos semanas. Para alguien, como es mi caso, que sabe exactamente qué pretende dicha entidad, porque conoce a sus dos principales impulsores (Joan Font y Xavier Pericay), asombra leer las acusaciones que se le están dirigiendo en ciertos ámbitos. Estamos ante una falacia del hombre de paja de manual, porque se grita histéricamente “¡gonellisme!”, cuando la fundación admite claramente que el mallorquín es un dialecto del catalán, o que se trata de unos “defensors del monolongüisme castellanista”, siendo Font y Pericay bilingües que tienen al catalán como lengua materna. En fin, un cúmulo de despropósitos que no tiene otro objetivo que intentar, con malas artes, obstaculizar un debate interesante y necesario sobre la cuestión lingüística (concretamente sobre una riqueza léxica arrinconada por la aplicación excesiva del estandard catalán), demonizando a sus antagonistas con los ropajes de la mentira y la difamación. “Ave hombre de paja, morituri te salutant”.

Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, el 2-12-2013, i recollit en es blog de s’autor.