Air Europa. Un vuelo maravilloso… y en mallorquín

FERNANDO FORTUNY.

Hace unos días volé de Madrid a Palma con Air Europa. Soy de los que se santiguan cuando el avión arranca porque creo que es el momento más delicado de un vuelo. Ni viento ni nubes y un sol radiante, el avión suave, silencioso y limpio. Todo esto está muy bien pero lo mejor fue cuando de repente el comandante nos habló a través de la megafonía informándonos del tiempo que hacía en Palma, la altura de vuelo, etc. Lo normal… o no. Y esta vez no fue tan normal porque lo dijo en tres idiomas y el primero fue en MALLORQUÍN (no catalán), después en castellano y por último en inglés.

Lo encontré tan maravilloso escuchar al piloto en mi lengua natal y con los artículos, fonética y expresiones nuestras, que me sonó a música celestial. Por doble motivo, uno porque era la primera vez que escuchaba el mallorquín dentro de un aparato tan moderno que volaba como los ángeles y el segundo porque lo hacía a 9000mt. más cerca del cielo.

Fue tan gratificante este detalle que no he podido evitar la tentación de agradecerle –por este periódico- al piloto y a Air Europa que hicieran de este vuelo el mejor de mi vida.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares

El pequeño país de Armengol

Quién le iba a decir a Francina Armengol durante el debate de investidura del pasado 30 de junio de 2015 en el que se proclamó presidenta de Baleares que finalmente su partido acabaría pactando con Ciudadanos para tratar de investir aPedro Sánchez como presidente de España. Todavía algunos recordamos la cara de pasmo que se dibujó en el rostro de Armengol cuando Xavier Pericay le recriminó haber elegido como compañeros de viaje a los dos socios más extremistas del arco parlamentario, Més y Podemos, los que llevan en su ADN la destrucción del régimen constitucional y la nación española. ¿Ella, que desde los quince años está convencida de habitar en el lado bueno de la humanidad, aliarse con un partido tan “de derechas” como C’s? Nunca. Sin embargo, lejos de espetarle lo que pensaba, prefirió excusarse diciendo que un pacto con C’s no era posible porque sería un fraude a los votantes socialistas que habían pedido “cambio”. Un “cambio progresista y de izquierdas” para el que no contaba para nada con C’s, una formación a la que algunos círculos periodísticos afines al Govern han venido tachando de “marca blanca” del PP y situándola ideológicamente más a su derecha, aplicándole, como a los populares, el debido cordón sanitario, la penitencia merecida para todo aquel que no comulga con las ruedas de molino del nacionalismo que, como saben, es la religión universal que separa a los buenos (Amadeu Corbera) y a los malos (Aina Aguiló) en Baleares.

Por eso, el acuerdo de Sánchez y Rivera le habrá sabido a la nomenclatura del PSIB a cuerno quemado. Y más todavía el hecho de que la militancia del PSIB haya votado a favor de un acuerdo que ni en la peor de las pesadillas Armengol hubiera imaginado apenas unas semanas atrás. Los socialistas de Baleares han sido prácticamente los únicos en toda España que abogaban por un pacto con Podemos y los separatistas. Armengol quería para Sánchez un pacto a la balear, lo que indica hasta cierto punto la anomalía que representa la inquera en el seno del PSOE. ¿Se siente realmente cómoda Armengol en el PSOE? Nosotros, desde luego, no: su incomodidad es el castigo que debemos pagar los baleares por tener a nacionalistas irredentos como ella o a podemitas “avant la lettre” como Silvia Cano al frente del PSIB. De ahí su inmensa decepción con Sánchez. Al portavoz del Govern, Marc Pons, le ha faltado tiempo para asegurar que la supresión de las diputaciones provinciales que habrían acordado Sánchez y Rivera en comandita no iba con Baleares. Nosotros tenemos “consejos insulares”, no “diputaciones” −aunque la diferencia sea puramente nominal ya que derivan de ellas y son su equivalente−, ha venido a decir Pons, en su día presidente del Consell de Menorca.

Es la segunda vez que los socialistas proponen eliminar las diputaciones. Cuando Rubalcaba lo propuso por primera vez, incomprensiblemente el PP, la formación que estaba llamada a realizar la proeza de reducir la industria política con sus EREs de enchufados y paniaguados, lo rechazó. Mariano Rajoy perdió una magnífica oportunidad ante su electorado más liberal. Ahora, el PP balear va a perder otra magnífica oportunidad si no se postula a favor de suprimir el Consell de Mallorca. Sería una forma de ganar crédito entre sus votantes más informados. Al menos esta parte del partido que se llama liberal y que acaba de poner en marcha el Centro de Estudios Estratégicos de las Islas Baleares (http://www.centroestudiosestrategicos.org) con el objetivo de rearmar el PP balear desde unos principios liberales y reformistas. Leo el último –y magnífico– artículo que ha publicado en mallorcadiario.com Juan Domínguez, uno de sus impulsores, y entre sus propuestas para reactivar la economía, afirma: “Reducción del nivel de gasto endógeno.- Modernización de la administración pública y su funcionamiento interno; Prestación, únicamente, de servicios públicos esenciales; Reestructuración del marco normativo para que éste sea atractivo para la inversión bajo las premisas de que sea mínimo, claro y duradero, con el objeto de generar seguridad jurídica; Supresión de duplicidades administrativas”. Y me pregunto todavía por qué el Centro de Estudios Estratégicos de las Islas Baleares no se ha posicionado en el debate a favor de eliminar el lastre que supone el Consell de Mallorca. Sencillamente se trata de llevar a la práctica los principios que defienden. Nada más.

No hay otra institución más inútil que el Consell. Dependiente financieramente de la comunidad autónoma, la institución insular no cumple ni siquiera con las poquitas obligaciones que le tenemos encomendadas. Mientras Miquel Enseñat sigue “repensándose” el papel de la institución que preside, el Consell ya ha aplazado las obras de la autopista de Campos y acaba de posponer las del Segundo Cinturón. Ya hemos visto cómo ha funcionado hasta ahora la Agencia de Disciplina Urbanística, un departamento que en su día fue saludado a bombo y platillo como la panacea que debía poner coto a los desmanes urbanísticos ante los que nuestros alcaldes miraban para otro lado por miedo a perder electores. Ni siquiera los flamígeros de Més denunciaban a nadie a menos que el infractor fuera un adversario político directo, como ha ocurrido estas últimas semanas en Petra.

Una institución que debe “repensarse” a sí misma en palabras de su presidente, que recurre a los sabios universitarios para decidir cuál es la fecha más indicada para la Diada de Mallorca y que, en su campaña “Repensem Mallorca”, no está en condiciones de ofrecer a los alcaldes nada más que su apoyo “subsidiario” –lo único útil, todo sea dicho, que puede hacer–, es una institución que debe ser desmantelada cuanto antes y dejar de ser un lastre gravoso y ominoso para los ciudadanos. Tan preocupados andan sus mandamases por encontrar un sentido al Consell que no han tenido otra ocurrencia que, a espaldas del Govern, marcharse a Quios (Grecia) para tocar –como Santo Tomás– la herida de los refugiados por la que sangra Europa y sensibilizar al resto de los mortales de que algo hay que hacer. El Consell, una institución local en última instancia, aspira a superar a la Generalitat de Cataluña en sus ridículas cuitas de política exterior.

Y sin embargo, en flagrante contradicción con el espíritu reformista de Pedro Sánchez, Armengol está dispuesta a resucitar al moribundo traspasándole las competencias de promoción turística, juventud y ordenación territorial. Suponemos que en señal de gratitud por la maravilla de Plan Territorial de Mallorca que en su día pergeñaron MunarNadal y Vicens –tremenda la foto de estos días con toda la cúpula de UM sentada en el banquillo– y que ha resultado un foco de corrupción y de inseguridad jurídica al por mayor. Como ha dicho la presidenta Armengol, con la solemnidad y cursilería que caracteriza a los que desde su adolescencia se han habituado a la lengua de madera babosa e insufrible que nunca deja de brotar de los labios de los nacionalistas, “juntes [ses illes] som més fortes i juntes formam un petit país que té molta més veu i ens fa més forts per afrontar els reptes de futur”. Ya ven, retórica y de la mala.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 5/3/2016.

Profesores sin educación

JORGE MONTOJO.

Un profesor arremete contra su ex alumno en internet. Considera que el chaval tiene un trastorno por sentirse “balear y español”. El profesor chirría en su diagnóstico y, para ser músico, debe ser muy duro de oído. También debe tener un corazón de piedra, pero en el tiempo sectario al cual quieren regresar los robots nacionalistas en esta España democrática, eso es tristemente lo normal.

¿Daban también clases de política e reeducación social en el Conservatorio? Eso nos tememos al ver en la enseñanza a tanto catalanista que quiere hacer de Baleares un virreinato de los hijos de Pujol. Se dan clases de intolerancia y al que piense diferentemente, se le aísla. Nada que ver con el valor universal de la educación en estas islas mestizas.

La periodista de EL MUNDO/ El Día de Baleares Mayte Amorós está de lo más acostumbrada a los ataques en la red por sus valientes artículos. Pero no la arredran. Gracias al valor de gente como ella, los abusos catalanistas se combaten mejor.

En Baleares la mayoría se considera de su propia isla y también español. Eso todavía no lo han podido cambiar los ayatolás. Pese a la invasión turística, las tradiciones se guardan. Pese a la dictadura del catalán estándar, todavía se habla en ibicenco, mallorquín y menorquín. La lengua española nos hermana con millones de hispanohablantes y ofrece unas oportunidades espléndidas más allá de trabajar como funcionario.

Es cierto que hay una crisis de valores preocupante y por eso nos ha invadido la corrupción. A veces estallamos generalizando que los políticos son una panda de golfos, los policías un sindicato del crimen, los profesores unos talibanes nacionalistas, los ecologistas unos carniceros caprinos, etcétera. Pero aparte de unas cuantas manzanas podridas que extienden su descrédito al resto de la cesta, la cosa funciona y en la calle, en medio de la lucha de la vida, hay concordia y alegría, gente que vibra por encima de esa dictadura autómata y conformista que los enemigos de la libertad, existencialistas bolas tristes, siempre han querido imponer.

Para ser demócrata hace falta valor y poner firme a tanto aprovechado. Lo más duro es discutir con fanáticos, porque jamás se llega a ningún lado. Pero no hay que tragar sus ruedas de molino.

La literatura y la música, pasear por la naturaleza y navegar, ayudan mucho en el desarrollo personal. Son vacuna contra tanto pelmazo intolerante. El problema es que los planes de estudio son delirantes y demasiados profesores, unos cabestros.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 2/3/2016.

Sólo unos rebeldes de salón

No es ninguna novedad consignar que el catalanismo tiende al ditirambo cuando se trata de glosar las excelsas virtudes de sus líderes. Un periodista ha denominado a la difunta presidenta de Ómnium Cultural, Muriel Casals, la Rosa Parks del Procés catalán, en alusión a la activista negra que desafió la segregación de los Estados Unidos desde el asiento de un autobús. Este tipo de comparaciones (con Martin Luther King o Nelson Mandela, sin ir más lejos) son habituales entre el separatismo. Se trata de la enésima prueba que demuestra el desfonde intelectual –y moral, claro– de los dos movimientos antidemocráticos que triunfan en la España actual: el nacionalismo y el populismo de izquierdas.

Ambos movimientos beben de la aspiración contracultural de abolir –no reformar– las normas sociales, consideradas como intrínsecamente coactivas y malas. Este espíritu anarquista propio de la contracultura es lo que lleva a nacionalistas y populistas a incumplir la ley y abolir las normas sociales que no se pliegan a sus deseos o conveniencias. Hace una década los canadienses Joseph Heath y Andrew Potter denunciaban (“Rebelarse vende”, Ed. Taurus) que la contracultura había sustituido al socialismo como base del pensamiento político radical. Aunque la rebelión contracultural apenas había logrado avances políticos, sí había logrado poner en jaque las convenciones sociales. En su afán por enterrarlas, la contracultura había hecho todo lo posible por borrar la distinción entre “disensión” y “desviación”. Se “desvía” quien se salta las normas para obtener un beneficio personal. “Disiente” aquél que no está de acuerdo con alguna norma caduca o injusta y lucha por cambiarla. ¿Qué tiene que ver Martin Luther King con las bandas de moteros Harley-Davison, los consumidores de cocaína o los okupas? En su famosa carta desde la cárcel de Birmingham (1968) donde cumplía condena por haber participado en una manifestación proderechos civiles en Alabama, Luther King aludía a la disyuntiva entre “disensión” y “desviación”: “Jamás he sido partidario de atentar contra la ley o eludirla como harían los secesionistas fanáticos. Eso nos llevaría  a la anarquía. Quien desobedece una ley debe hacerlo abiertamente, amorosamente […] y estando dispuesto a aceptar el castigo. Sostengo que el individuo que infringe una ley por creerla necesariamente injusta y acepta voluntariamente el castigo quedándose en la cárcel para agitar la conciencia de la comunidad en cuanto a su injusticia, está de hecho expresando un enorme respeto a la ley”.

King era un disidente, no un rebelde de salón como la asaltacapillas Rita Maestre (“arderéis como en el 36”) que ha sido noticia estos días. Mientras King sí reconoce los hechos por los que le juzgan y acepta la pena que se le impone, la concejal de Podemos de Madrid ha tratado de escaquearse como ha podido: primero pide perdón al arzobispo, luego niega los hechos y encima se amilana (“no lo volvería a hacer”), aunque sea éste el único mérito que le adorne como concejal de Madrid. Un comportamiento impropio de un revolucionario de verdad y muy propio de una vulgar pequeñoburguesa. Sin embargo, una muchedumbre de españoles confunde los comportamientos de King y Rita Maestre hasta el punto de pensar que las gamberradas de la segunda están al mismo nivel cívico que la lucha contra el racismo del primero. Al margen de que asaltar capillas, perpetrar un escrache o enfrentarse a la Guardia Civil nada tiene que ver con ningún movimiento por los derechos civiles sino más bien con todo lo contrario –negarlos a los demás, subrogándose “derechos especiales” para sí mismos–, la distancia que separa a King y Maestre es abismal. Si bien ambos parten del desacuerdo con la legalidad vigente, el primero acepta la ley y sus consecuencias. Maestre no: trata de burlarla negando los hechos. En los últimos tiempos Baleares ha asistido estupefacta a un sinfín de comportamientos idénticos al de Maestre, lo que nos hace pensar en un perfil más general del revolucionario español de nuestros días.

El “periodista” Marcel Pich, condenado a ocho meses de prisión y al pago de una multa de 250 euros por agredir a la Policía Nacional, negó los hechos por los que fue denunciado y condenado. La sindicalista Katiana Vicens, condenada al pago de 3.960 euros por coaccionar durante un piquete a un chófer de autobús que estaba en servicios mínimos, aseguró que “no coaccionó a nadie ni rompió ninguna luna”. El concejal de Esquerra Oberta de Calvià, Rafael Sedano, juzgado hace unos años por llamar “fascista”, “nazi” y “terrorista” a Jorge Campos, amén de realizar gestos amenazantes como dispararle o cortarle el cuello, lo negó todo ante el juez. Cinco de sus compañeros fueron condenados a multas entre 20 y 40 euros. El musicólogo Amadeu Corbera, encausado por resistencia grave a la autoridad, negó los hechos por los que fue detenido en Bunyola en una visita a la localidad de José Ramón Bauzá. Su intención, aseguró, era “recibir pacíficamente a Bauzá”. Aligi Molina, concejal de Som Palma, ha estado negándose a pagar la multa de 720 euros a la que fue sancionado por asaltar el despacho del conseller de Educación del PP. La actitud de todos ellos es idéntica a la hora de burlar o eludir la ley. Primero niegan los hechos, luego no acatan las sentencias y entretanto se presentan como víctimas de un “montaje policial y judicial” que avalaría la acción “represiva” contra sus ideologías y movimientos. En su opinión, el juicio al que se enfrentan es “político”, no porque los hechos que se juzgan sean inexcusablemente políticos –se juzgan actos de violencia política, claro–, sino porque el Estado de Derecho sólo perseguiría criminalizar su ideología, como si la función de nuestros jueces fuera juzgar opiniones y no hechos.

La ideología política en la que se cubren estos rebeldes de pacotilla sólo les sirve de coartada para legitimar sus gamberradas. Se desprenden de ella en cuanto se sientan en el banquillo puesto que un mínimo de valentía y coherencia ideológica les obligaría a explicar ante el juez el significado y el motivo político de sus actos transgresores. Eso, inevitablemente, significaría reconocer los hechos cometidos y apechugar con las penas correspondientes. Esto, al menos, es lo que antes adornaba a los revolucionarios de verdad. Aparte de los manidos Nelson Mandela o Luther King, imagínense a los mártires cristianos que consentían morir antes que renegar de su fe cristiana. O a estalinistas como Georgy Dimitrov, jefe de la Internacional Comunista. O a tantos mártires que han dado la vida por una causa.

En cambio, nuestros revolucionarios de coste cero no quieren correr ningún riesgo, ni siquiera abonar una miserable multa. Nos quieren hacer creer que son injustamente tratados por razones ideológicas y luego no dudan en desprenderse de esta misma ideología al negar los actos que se derivan de la misma. La actitud en el banquillo pone a cada uno en su sitio. A diferencia de los revolucionarios de verdad, que sí son respetados porque son consecuentes con sus actos, agitan la conciencia de su comunidad y ofrecen un sentido político a sus actos inexcusablemente políticos, los rebeldes de salón sólo transgreden la ley si están convencidos de su impunidad. Tiran la piedra y esconden la mano. Esta es la diferencia abismal que hace que Mandela y Luther King sean unos referentes morales mundiales y que los Maestre, Sedano, Corbera, Vicens, Molina o Pich alcancen sólo la estatura de unos gamberros farsantes.
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Publicat a EL MUNDO·El Día de Baleares, es 27/2/2016.

Sa Fundació Jaume III i Foment Cultural (FCIB) condemnen ets atacs d’Amadeu Corbera contra un exalumne seu de 16 anys i fan costat a sa família des menor

En Corbera és un conegut “castigador” a través de Twitter des d’on desprecia es seus adversaris polítics amb un odi malaltís – Per s’entorn d’en Corbera, sa política és sa continuació de sa guerra per altres mitjans

Sa Fundació Jaume III i Foment Cultural (FCIB) condemnen ets atacs des radical separatista, Amadeu Corbera, contra un exalumne seu de 16 anys a través de Twitter, tal com ha denunciat avui El Mundo-El Día de Baleares. S’estudiant agredit és, efectivament, un jove simpatisant de sa nostra fundació. Així mateix, volem fer costat a s’estudiant i a sa seva família i fer-los arribar sa nostra solidaritat. Sa nostra fundació considera punible no només ets insults sistemàtics d’en Corbera sinó es fet que un exmestre des Conservatori Superior de Música de Balears arribi a utilisar informació secreta per malmenar, desacreditar i marcar un alumne seu, un fet que demostra una vegada més sa politisació d’una part des professorat de Balears. Sa nostra fundació deplora també que altres mestres des mateix alumne i seguidors d’en Corbera s’hagin sumat an aquesta campanya d’estigmatisació amb s’objectiu de marcar es mateix estudiant i aillar-lo socialment.

Sa fundació deplora sa violència verbal que usa habitualment Amadeu Corbera a través de Twitter, una violència habitual dins es món des pancatalanisme més extremista des qual Corbera en forma part i que denota sa falta de respecte cap an aquells que no pensen igual que ells, convençuts com creuen que tenen sa veritat absoluta, una superioritat moral que els fa sentir-se legitimitats per criminalisar ses idees contràries i bestialisar s’adversari polític, sigui qui sigui, i tengui s’edat que tengui., Per s’entorn de Corbera, sa política és sa continuació de sa guerra a través d’altres mitjans, invertint sa màxima de Clausewitz. No és sa primera vegada que Corbera és notícia pes seu extremisme. Recordem que ja fou condemnat per desobediència greu contra s’autoritat quan va intentar boicotetjar sa visita de José Ramón Bauzá a sa seva localitat, Bunyola.

Notícia publicada a EL MUNDO/El Día de Baleares, es 29/2/2015 i 1/3/2016.

Ineptitud y codicia

MARIANO PLANELLS.

Estamos agotando los últimos días del año mejor de nuestra historia. Ya saben a qué me refiero. Hemos de reconocer sin ambages nuestras cosas buenas, porque tenemos otras malas a punta pala.

En unos días o semanas el Diario nos ofrecerá los totales de 2015. Quedarán para los anales de nuestra pequeña historia, pero dentro de cinco meses comenzará una temporada que romperá todos los récords. Las perspectivas de 2016 son impresionantes.

Pero también sabemos que no hemos estado a la altura, no hemos superado la prueba o test de stress para atender a los tres millones largos de turistas que nos han visitado: Ibiza ha fallado estrepitosamente ante los turistas y ante los ibicencos, al menos en asuntos capitales como el agua potable, las aguas sucias rebosantes, los emisarios submarinos reventados, y en otras muchas cuestiones. No hemos aprobado, pero hemos suplido con entusiasmo y con mucha suerte las carencias de los meses calientes.

¿Se imagina alguien que en agosto se hubiera desencadenado un furioso incendio? Por esto apelo a nuestra buena estrella, la estrella fenicia que nos protege.

Nuestro Consell de Ibiza parece más atento en anunciar en clave de futuro temas o decisiones que ejecutará Dios sabe cuándo, que en anunciar realizaciones en infraestructuras esenciales. Lo importante y lo urgente nos está atropellando y por mucho que se estén reparando o sustituyendo canalizaciones, no será suficiente. Sabemos que la construcción de una depuradora no se ejecuta en meses sino en años. Y una vez más, en este aspecto nos ha pillado el toro.

Y sin embargo aumentan los Consells (Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera) en gasto dedicado a áreas prescindibles como es el proceso reiniciado de catalanización, que no sirve absolutamente para nada que no sea derrochar y enojar a mucha gente que ya ni siquiera se atreve a quejarse. Y como sanedrín supremo, el Govern Balear al que en parte intentan replicar los consells insulares, que está resucitando las momias catalanistas e identitarias para colocar a su gente, que por lo visto no sirve para otra cosa útil a la sociedad. Observatorios y organismos prescindibles, solo rentables ideológicamente que no interesan más que a los beneficiados, como es el potenciado Instituto Ramón Llull o la continuidad del Institut d’Estudis Baleàrics y otros muchos grupúsculos como el Consell de Juventut, Consell Económic i Social, Consell Social de la Llengua Catalana y una lista que se hace larga.

Ya no sabemos solucionar los problemas reales urgentes, coloquemos a nuestros forofos en plataformas inútiles que paga el contribuyente, ya exhausto y agobiado por los impuestos y tantos cambios exasperantes que solo obedecen a estrategia o venganzas de ideología pedestre.

Y encima la ecotasa, para recaudar dinero que será invertido en gastos como los expuestos. Que siga la orgía de gasto del Pacto de Progreso.
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Publicat a Diario de Ibiza, es 26/12/2015.

Es falsos “oriünds” de la Gran Catalunya

JAUME OLIVER SALVÀ.

Es pancatalanistes de MÉS i d’altres organisacions polítiques i culturals s’umplen sa boca diguent que Balears forma part des ‘Països Catalans’. A sa manifestació des 30 de desembre, es vicepresident des Govern Balear, Biel Barceló se va descuidar des seu càrrec institucional i va comparèixer en primera línia aguantant una pancarta amb so lema “De l’autonomia a la sobirania” i un mapa de Catalunya, Balears i València. Pretenen fer-mos catalans tant si vols com si no vols.

Deia en Maquiavel en es seu llibre “Es Príncep”: “Una part dets homos sempre estan disposats a baratar de senyor, creguent que milloraran, després comproven que han empitjorat”. Amb paraules d’avui, aquests emissaris ben pagats per una Catalunya ansiosa de sa seva independència cerquen que passem d’un Estat que és Espanya i que sa majoria volem i estimam, a un altre que ni tan sols és Estat.

S’excusa és que som descendents de Catalunya, quan Catalunya ni tan sols existia. ¿O aquestes illes estaven despoblades abans de s’arribada d’en Jaume I d’Aragó? Civilisacions talaiòtiques, fenicis, cartaginesos, romans i àrabs ja havien poblat aquestes illes. Però no, per ells tot comença amb s’arribada d’en Jaume I.

Això m’ha recordat que a ses acaballes des franquisme, quan no estaven autorisats es jugadors de futbol estrangers a sa lliga espanyola, se va cercar una alegalitat per dur jugadors d’altres països, especialment sudamericans, an es quals varen denominar “oriundos” en castellà. Segons sa RAE, “oriundo” (des llatí oriundus) vol dir que “du es seu origen de qualque lloc”. En realitat, darrera aquest eufemisme lo que feien era falsificar qualsevol tipo de document per demostrar que eren descendents d’espanyols, i així poder jugar de manera fraudulenta.

Aquests maquiavèl·lics personatges actuals, amb sa condició de conseguir es seu propòsit, no és que siguin capaços de falsificar documents, és que gosen fins i tot a canviar s’història i pretenen fer-mos a tots “oriünds” d’una Gran Catalunya inexistent.
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Publicat a Mallorcadiario.com, es 4/1/2016.

Hoy vamos de ‘brusquers’

ROMÁN PIÑA HOMS.

Hoy no voy ni de Mariano Rajoy ni de Pedro Sánchez, ni tan si quiera de Pablo Iglesias ni de Albert Rivera, porque, aunque les sobra protagonismo, carecen todos ellos del activismo obsesivo, del enamoramiento enfermizo y en extremo contagioso de los brusquers, especímenes únicos de la flora y fauna mallorquina. Los hemos tenido gloriosos como Ramon Llull y discretos y anónimos como los que hoy glosaré. El hecho es que constituyen espíritus inflamados, que se lanzan a la quimera, y que nada tienen que ver con el seny, la mesura y los silencios del homo balearicus.

El primero se llama Bernardo Lliteras. Es apicultor, o sea amigo y paladín de las abejas. ¿Vale la pena constituirse en valedor de dichos animalitos? Pues por lo visto sí. Hoy están mal. En serio peligro, y nadie se da cuenta de que su extinción podría traernos graves consecuencias. Los ecologistas no han entrado en el asunto. Prefieren hablar de la extinción del voltor y de los ferrerets de la Albufera. Sin embargo, Bernardo lleva años levantando bandera, como mi querido sobrino Bielet Fuster, otro apicultor de talla, que de cuando en cuando me trae un frasco con la mejor miel del mundo. Desconozco la miel de Bernardo, pero he estado en su molino de Llubí, donde desde hace años tiene montado un museo con más de ciento cincuenta objetos que recuerdan la conexión de las abejas con la cultura mallorquina. Una maravilla para quienes amamos nuestra historia y nuestra naturaleza. Hoy me llama porque su molino, de propiedad municipal, le ha sido requerido, esperemos que para otros dignos menesteres. Naturalmente anda trastornado. ¿Dónde, de ahora en adelante, la historia de las abejas en Mallorca? No sé si llamar a la Obra Cultural para que les ofrezca un curso intensivo, aunque sea en catalán, porque ellas hablar hablan. Lo hacen zumbando e incluso podrían bailar sardanas.

El otro brusquer de hoy, que me han servido los Amics de l’Arxiduc, colectivo de brusquers incontinentes, se llama Miquel Àngel Riera, presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril. Los trenes, como las abejas, también los tenemos a extinguir. No usufructúa molino, pero sí un precioso museo con la historia de nuestro ferrocarril, a pie de estación, del cual apenas nadie se acuerda. ¡Pobre Mallorca nuestra! Con políticos, pero ya apenas sin románticos, sin brusquers, sin abejas ni trenes, y pronto sin agua.
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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 6/2/2016

Una mar d’ignorància

JUAN ENSEÑAT COLL.

Hi ha gent s’ignorància de sa qual lluita amb so seu desconeixement per fer-se lloc en es buit des seu capet. Me creguin que n’hi ha molts que ho consegueixen.

És es cas d’una consellera de molt de pes des Govern Balear, n’Esperança Camps que, en referència a sa programació actual d’IB3, fa una temporada mos entimà sa següent pardalada: “Vull manco camp, manco mar i més cultura”

“Vull manco mar i més cultura”, mos ha enflocat, amb sa gràcia i desimboltura que se gasta “la Guapi” quan xerra amb sos medis de comunicació. Els assegur que si hagués dit aquesta pardalada a qualsevol col·legi d’abans de sa LOGSE li haurien enteferrat un bon cop amb sa regla a sa punta des dits. Un parell de pics.

Com que no ha estat estat així, hem hagut de sentir, esglaiats, aquesta descomunal mostra d’incultura, impròpia d’una llicenciada en ciències de s’informació que, com a cruel càstig an es nostros excessos, s’ha arribat a convertir en consellera de Cultura. Aquesta és sa conselleria que se dóna, normalment, a gent amb una incompetència cultural perfecta.

No entraré en definicions semàntiques ni fer una tesi sobre s’història, es patrimoni i s’ art que engloba sa cultura de la mar i des camp perquè perdria es fil de sa missiva. Anem an es fets. Sa nova consellera de cultura vol eliminar es programes d’IB3 “Gent de la Mar” (de moment l’han passat de les 22:00 a les 00:30), “Passió per la Mar” o “Uep! com anam?”. Tampoc se salva des seu fogueró inquisitorial es nostro estimat Agustín “El Casta”, ¿serà per lo de “casta”?

Esperança Camps ha viscut fora de ses Illes Balears es darrers trenta anys i ara té sa barra de venir a sa nostra terra, amb sa falç esmolada, a dir-mos què mos convé veure i què no, i a llevar-mos es pocs programes que s’emeten sobre la mar i sa nostra cultura a sa televisió autonòmica. Sa que pagam tots.

Me costa creure que una senyora amb carrera sigui tan ignorant, més aviat pens que aquesta decisió obeeix a raons polítiques. Es personatges i presentadors d’aquests programes: Manolo Barahona, Pedro Carbonell, en Toni Ballador, en Felip Munar, en Tomeu Caldentey, Agustín “el Casta” i tots es seus col·laboradors xerren en mallorquí i això és un indigne costum de pagesos terrossos que els hi és igual tota s’història des “Països Catalans”. Sa consellera de Cultura, seguint fil per randa es guió marcat pes Consell d’Adoctrinadors Talibans (CAT), diu que vol “retornar sa dignitat a sa llengua catalana” i “establir ponts entre València, Catalunya i ses Illes Balears”. Per això, ha d’eliminar d’IB3 qualsevol programa on se xerri mallorquí, menorquí o eivissenc, –que, segons ells, deuen esser formes de xerrar malament es català–, i mostri sa cultura que hem heretat des nostros pares i antepassats.

La resta des nostros governants dediquen moltes d’hores en es dia an es perfeccionament de sa seva incultura. Ho han celebrat amb entusiasme, ballant una “conga” a ses portes des Parlament Balear. Fruit d’aquest infantil entusiasme s’han atrevit a negar s’existència des balear (mallorquí, menorquí i eivissenc) i obliguen es nins que van en es col·legis públics a xerrar únicament en català de Catalunya i a veure penjada en es frontis d’aquests col·legis una bandera d’una altra comunitat autònoma que no és sa nostra. Lo pitjor es que reben un continu adoctrinament catalanista i independentista, propi de nazis.

Ignor si aquets senyors coneixen son pare i sa mare, però sí els puc assegurar que demostren una deshonrosa falta de respecte cap a ells, i cap a tots ets “indignes” que estimam sa llengua i cultura que mos han llegat es nostros antepassats. Sa de cadascuna de ses Illes Balears.
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Publicat a Mallorcadiario.com, es 7/1/2016.

Per què volem defensar es menorquí

Sa qüestió lingüística a ses Balears no és un tema superat, encara que qualcuns insistesquin en lo contrari. Sa resistència passiva de molts menorquins durant tots aquests anys no pot ser atribuïda a un simple vestigi d’incultura i ignorància, com mos volen fer creure es defensors des català estàndar a ultrança. Sense anar més enfora, Joan F. López Casasnovas es mostrava molt preocupat per s’augment dets “independentistes lingüístics”, i la sra. Catalina Rigo Pons, tres quarts de lo mateix, tractant de “disbarats” a ses idees des qui no combregam amb ses seues rodes de molí.

Celebram s’interès despertat per Foment Cultural de Menorca i sa Fundació Jaume III, i mos veim amb sa necessitat d’explicar què vol dir açò de prestigiar ses nostres modalitats lingüístiques insulars a s’escola, a s’administració i en es medis de comunicació públics.

¿Per què no mos resignam a que es menorquí o balear, que té sa mateixa dignitat i categoria lingüística que es català central o es valencià, seguesqui marginat an ets àmbits més vulgars i col·loquials, sense cap presència a s’esfera pública o oficial? ¿Per què no mos resignam a que es nostro patrimoni lingüístic s’acabi apagant com un llum d’oli, substituït pes català estàndar?

PRIMER. Per raons democràtiques. No mos sentim identificats ni reconeguts en s’actual català estàndar que empren ses nostres escoles, sa nostra universitat i una ràdiotelevisió pública que pagam tots es ciutadans de sa nostra butxaca. Volem un llenguatge molt més pròxim a lo que rallam i sentim com a nostro. Si TV3 és en català, i Canal 9 era en valencià, ¿per què IB3 no pot esser en ses nostres modalitats?

 

SEGON. Per raons de supervivència. En un món on s’influència des medis de comunicació i de s’escola és de cada vegada més gran, es registres lingüístics informals i exclusivament orals, com es menorquí, es mallorquí i s’eivissenc, estan condemnats a desaparèixer si ses seves particularitats i característiques no s’integren dins s’estàndar oficial. Un estàndar, per definició, acaba condicionant també ets usos informals, es xerrar de cada dia. Si lo que s’estigués ensenyant a s’escola i difonguent des des medis de comunicació fos es castellà, com passava ara fa només trenta anys, es menorquí, es mallorquí i s’eivissenc seguirien reclosos a s’àmbit informal però no correrien cap perill d’assimilació, tal vegada només un perill de desaparició, si bé molt a la llarga, en no poder accedir an ets àmbits formals. En canvi, en tractar-se des català estàndar, parlam d’una variant des mateix tronc lingüístic i, per tant, és perill assimilatori és evident, i es de sa desaparició, encara més.

TERCER. Per raons conservacionistes. Tal com reconeix sa Constitució Espanyola i s’Estatut d’Autonomia a s’article 35, ses nostres modalitats han d’esser objecte d’especial estudi i protecció, maldament es nostros governants entenguessin per especial protecció estojar-les dins un calaix i despreocupar-se. De sa mateixa manera que mos preocupam pes nostro territori, pes nostro paisatge agrari i natural, pes nostro patrimoni arquitectònic, històric, cultural i artístic, ¿per què no mos preocupam pes menorquí, es nostro patrimoni lingüístic? Ses nostres modalitats insulars, sa llengua de ses Balears, són un tresor filològic que no estam disposts a perdre ni tampoc a convertir en peces de museu. Perquè són nostres, com tot lo altre. I, contràriament a tot lo altre, en aquest cas no s’ha arbitrat en cap moment, des des poders públics, cap mecanisme per sa seua defensa i preservació.

QUART. Per raons històriques. Es principal punt de partida, tal com reconeixen tots es sociolingüistes, per acceptar una mateixa llengua estàndar, sobretot una de tan centralista i unificadora com sa catalana, és sentir-se part de sa mateixa comunitat. Després de trenta anys de subvencions millonàries i d’ocupar pràcticament totes ses plataformes d’influència social (educació, universitat, món de sa cultura, diaris…), es moviment catalanista no ha avançat a Menorca més enllà de s’incorporació de bona part de ses noves generacions, ja educades dins es catalanisme a s’escola, com és es meu cas. Encara avui, molts de balears mos resistim a considerar-mos part de sa mateixa comunitat lingüística que Catalunya o València, entre d’altres raons, pes model de llengua que se mos ha imposat, arraconant sa nostra secular manera de xerrar, i també per sa negativa des nostros poders públics a denominar sa llengua històrica de Menorca tal com l’hem anomenada durant segles: menorquí. Però encara són més es balears que es resisteixen a sentir-se part de sa mateixa comunitat cultural i sentimental que Catalunya i València. Sense negar es vincles històrics amb es catalans, de sa mateixa manera que n’hi ha hagut amb ets àrabs, valencians, aragonesos, castellans, anglesos, sicilians, occitans o francesos, s’immensa majoria de menorquins, mallorquins, eivissencs i formenterencs no veim cap raó per sentir-mos part de sa mateixa comunitat històrica de Catalunya. Sa Corona d’Aragó, recordem-ho, va esser una unió de caràcter personal —no institucional ni jurídica: cada territori va mantenir ses seves pròpies institucions— entorn de sa figura reial, on es Regne de Mallorca (ses Balears a època medieval) tenia es mateix pes que es Regne de València, Aragó o es Principat de Catalunya). Es baleàrics mai vam acceptar esser la quinta provincia catalana i ja vam resistir llavonses ets intents assimilacionistes de sa noblesa catalana, com ho demostra es fet —un de tants!— que es nostros Jurats sempre es van negar a participar a ses Corts Catalanes. Es fet de no sentir-mos part de sa mateixa comunitat, per molt que qualcuns duguin més de trenta anys amb sa mateixa cançoneta, demostra que seria molt més raonable una proposta amb tres estàndars diferents, un per cada comunitat autònoma: un estàndar català, un altre de valencià —que ja existeix— i un altre de balear amb ses seves variants insulars, on tots mos hi sentiríem molt més a gust i reconeguts.

QUINT. Perquè darrera s’excusa de s’intocable i científicament inqüestionable (sic) unitat de sa llengua catalana ha existit una estratègia política d’assimilar “les Illes” —es fet mateix de capolar es topònim de Balears ja ho diu tot— a Catalunya. És innegable que darrera sa llengua s’hi amaguen interessos inconfessables. Es pancatalanisme, liderat en molts de casos pes mateixos professors de català, amenaça sa pròpia existència de sa comunitat política balear, la qüestiona, la posa en dubte com una entitat postissa i artificial que hauria de donar pas a una entitat més autèntica i “natural” com serien ses entelèquies des Països Catalans o d’una Catalunya Gran en construcció, seguint s’estantís i ja caducat esperit romàntic (una llengua, una cultura, una nació, un estat). Defensar s’actual autonomia política de ses Balears vol dir defensar també sa seva autonomia cultural —mai havíem estat abans, culturalment, tan dependents de Catalunya— i també sa nostra autonomia lingüística.

En definitiva, sa gran majoria de menorquins ho tenim molt clar, mos sentim menorquins, balears i espanyols, sense que açò mos suposi cap complexe o dilema d’identitat. Ses nostres modalitats insulars estan prou avalades des des punt de vista històric, filològic, lingüístic, jurídic i cultural com per no haver d’esser suplantades pes català de Barcelona. De fet, aquest ha estat es problema que es catalanisme no ha volgut acceptar tots aquests anys: no entenen que, perquè menorquins, mallorquins i pitiüsos es preocupin per sa llengua i la defensin, abans l’hauran de sentir com a pròpia. I açò només passarà es dia que a ses escoles de Balears s’ensenyi es mallorquí, es menorquí i s’eivissenc.
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Publicat as Diari MENORCA, 9/2/2016.