JORGE MONTOJO.
Un profesor arremete contra su ex alumno en internet. Considera que el chaval tiene un trastorno por sentirse “balear y español”. El profesor chirrÃa en su diagnóstico y, para ser músico, debe ser muy duro de oÃdo. También debe tener un corazón de piedra, pero en el tiempo sectario al cual quieren regresar los robots nacionalistas en esta España democrática, eso es tristemente lo normal.
¿Daban también clases de polÃtica e reeducación social en el Conservatorio? Eso nos tememos al ver en la enseñanza a tanto catalanista que quiere hacer de Baleares un virreinato de los hijos de Pujol. Se dan clases de intolerancia y al que piense diferentemente, se le aÃsla. Nada que ver con el valor universal de la educación en estas islas mestizas.
La periodista de EL MUNDO/ El DÃa de Baleares Mayte Amorós está de lo más acostumbrada a los ataques en la red por sus valientes artÃculos. Pero no la arredran. Gracias al valor de gente como ella, los abusos catalanistas se combaten mejor.
En Baleares la mayorÃa se considera de su propia isla y también español. Eso todavÃa no lo han podido cambiar los ayatolás. Pese a la invasión turÃstica, las tradiciones se guardan. Pese a la dictadura del catalán estándar, todavÃa se habla en ibicenco, mallorquÃn y menorquÃn. La lengua española nos hermana con millones de hispanohablantes y ofrece unas oportunidades espléndidas más allá de trabajar como funcionario.
Es cierto que hay una crisis de valores preocupante y por eso nos ha invadido la corrupción. A veces estallamos generalizando que los polÃticos son una panda de golfos, los policÃas un sindicato del crimen, los profesores unos talibanes nacionalistas, los ecologistas unos carniceros caprinos, etcétera. Pero aparte de unas cuantas manzanas podridas que extienden su descrédito al resto de la cesta, la cosa funciona y en la calle, en medio de la lucha de la vida, hay concordia y alegrÃa, gente que vibra por encima de esa dictadura autómata y conformista que los enemigos de la libertad, existencialistas bolas tristes, siempre han querido imponer.
Para ser demócrata hace falta valor y poner firme a tanto aprovechado. Lo más duro es discutir con fanáticos, porque jamás se llega a ningún lado. Pero no hay que tragar sus ruedas de molino.
La literatura y la música, pasear por la naturaleza y navegar, ayudan mucho en el desarrollo personal. Son vacuna contra tanto pelmazo intolerante. El problema es que los planes de estudio son delirantes y demasiados profesores, unos cabestros.
__________
Publicat a EL MUNDO/El DÃa de Baleares, 2/3/2016.

