El virus nacionalista en la enseñanza

Baleares ha vuelto a obtener unos resultados mediocres en el informe PISA, y muy preocupantes, un año más, en fracaso y abandono escolar. Habría que preguntarse a qué se debe que una región que lo tiene todo, personal, presupuesto e infraestructuras, para estar a la cabeza de la clasificación saque estos resultados año tras año y los gobiernos no le pongan solución. La respuesta es sencilla: El sistema educativo balear está a la cola principalmente porque su principal función no es enseñar, sino adoctrinar. Adoctrinar en el nacionalismo pancatalanista como uno de los pilares de su pretendida ingeniería social.

Los docentes que dirigen la enseñanza en los despachos de la consejería de educación y en los claustros de los centros educativos, y que a través del miedo nacionalista coartan a esos otros docentes disconformes con el actual sistema, son los mismos que se niegan a evaluarse a sí mismos y a realizar pruebas a los alumnos para saber dónde están fallando. No les interesa que el sistema cambie. Se regocijan en su fracaso. Lo importante para ellos es experimentar con nuestros hijos, no que aprendan.

 

Los lamentables resultados están íntimamente ligados a esa aberrante vulneración de derechos que supone el hecho de que un porcentaje altísimo de los estudiantes no están escolarizados en su lengua materna como recomiendan todos los órganos pedagógicos internacionales. La inmersión lingüística obligatoria en catalán es, por supuesto, la parte fundamental del adoctrinamiento que inocula desde la infancia la visión de España como ente maltratador e invasor, merecedor de odio, al mismo tiempo que se lamina la rica identidad cultural balear y se prescinde del conocimiento.

El daño que está causando el nacionalismo es tremendo. Los malos resultados educativos se trasladarán a otros ámbitos de la sociedad (en algunos sectores ya está sucediendo) como el cultural, el empresarial o el turístico. Y lo peor de todo es que las víctimas son los niños de hoy. Los adultos de mañana.

Miles de denuncias por adoctrinamiento catalanista en las aulas se han amontonado durante los últimos años en la administración educativa autonómica. El resultado de las reclamaciones es conocido: Sólo un 20%, aproximadamente, progresan. La propia administración pública educativa, sus órganos de dirección y gestión, están infectados por el virus nacionalista. La podredumbre intelectual, cultural y moral en el sector educativo, y en el político, han sido los vectores para que la enfermedad se propagara hasta llegar al nivel del fracaso actual. Urge en la próxima legislatura aplicar una cura en forma de gobierno con voluntad política para reformar el actual fracasado sistema educativo, que salve a aquellos maestros y profesores que aún resisten ante la enfermedad. Existe el remedio y las personas para llevarlo a cabo, tanto en la política como en la docencia. El futuro nos va en ello.

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Publicat a Mallorcadiario.com

Conmemorar el 31 de diciembre

LA CELEBRACIÓN de un día regional debe venir avalada por una efeméride histórica y por un sentimiento popular que incite a conmemorarse de un modo especial, oficial y festivo. En el caso de Baleares los hechos históricos existen pero no así una reivindicación ciudadana mayoritaria para celebrar unos u otros. De ahí que el reciente debate entorno a la fecha idónea para celebrar oficialmente el día de Mallorca no lo haya suscitado el pueblo sino los medios de comunicación y la clase política.

En estas circunstancias, no veo problema alguno en que el 31 de diciembre sea el día de Mallorca, como tampoco lo veía en el 12 de septiembre. Ambas son importantes para el devenir histórico de esta tierra. Y ambas, unidas a la del 1 de marzo, desconocidas por la mayoría de los ciudadanos residentes en Baleares.

 

El 12 de septiembre, impulsado por Mª Antonia Munar, tiene su base histórica en el juramento de la Carta de Franquezas y Privilegios del Reino de Mallorca por parte del rey Jaime II en 1276 con la que otorgó un conjunto de derechos a favor del reino y que se convirtieron en su base jurídica. Pero centrémonos en otra efeméride importante: La conquista de Madina Mayurqa por el rey de Aragón, Jaime I, el 31 de diciembre de 1229.

Los que defendemos la identidad cultural de Baleares como parte intrínseca de una España plural y unida no deberíamos tener problema alguno en aceptar esta fecha como día oficial de Mallorca, si dejamos claro que el motivo y el objetivo por el que lo aprueba el Consell de Mallorca es absolutamente falso y sólo comprensible desde la cosmovisión paleta, sesgada y sectaria del catalanismo.

Para el pancatalanismo el origen de todo, incluso de la posibilidad de hablar en nuestras islas, se debe a la conquista «catalana» de 1229, la práctica aniquilación de toda la población nativa y la posterior repoblación por «catalanes». A los pocos baleares que quedaron les enseñaron a hablar en «catalán», porque eran mudos, o algo así… Y todo esto con una minoría de repobladores «catalanes» en una época en la que Cataluña no existía y el catalán tampoco, tal como se puede cotejar acudiendo a las fuentes históricas.

Cada 30 y 31 de diciembre celebramos unos hechos históricos que no se entenderían, al igual que la historia de España y de Europa, sin acudir al motivo por el que se acometió la conquista: Recuperar para la Cristiandad los territorios que conformarían el Reino de Mallorca. Es este marco histórico, y no otro, el que dota de significado la llamada fiesta del Estandarte, una de las fiestas civiles más antiguas de Europa, con desfile de la bandera cuatribarrada por las calles de Palma de Mallorca. Pero no se trata de la bandera catalana ni se celebra catalanidad balear alguna, ya que la bandera es la del Rey de Aragón D. Jaime I. Ni «conquista catalana o catalano-aragonesa de Mallorca», ni el 31 de diciembre conmemora «el nacimiento de la Mallorca que conocemos». La Mallorca que conocemos es el resultado de miles de años de evolución histórica, similar a la del resto de regiones de la España que hemos construido juntos.

Que el 31-D se celebre oficialmente como día de Mallorca no debemos considerarlo una victoria de los pancatalanistas. Sólo lo será si asumimos sus mentiras y burdas manipulaciones históricas. Las que ellos mismos cambian a conveniencia política, como demuestran en Valencia. Donde, incoherentemente, no reconocen el 9 de Octubre como día oficial de la Comunidad Valenciana siendo éste el día en el que las tropas de Aragón entraron en la capital del Turia, apostando, en cambio, por el 25 de abril, porque en 1707, durante la guerra de sucesión al trono de España, las tropas borbónicas vencieron a las del archiduque Carlos aprobándose posteriormente los Decretos de Nueva Planta. Tan beneficiosos para la modernización y progreso de España, y tan manipulados por el nacionalismo catalanista.

Si somos fieles a la historia, el 31 de diciembre deberíamos celebrarlo desde una perspectiva histórica regional balear, y también nacional, por ser una fecha importante no sólo para la historia de Mallorca sino para la de Baleares, la de la antigua Corona de Aragón, y, por tanto, para la historia de España. De ahí que, hasta hace 16 años, el ejército español también participara en esta conmemoración. Ahora que la fecha es oficial, confío en que nuestras Fuerzas Armadas vuelvan a desfilar recuperando el lugar que les corresponde por historia y como institución más querida y admirada por la mayoría del pueblo balear.

Por otra parte, en otro orden de consideraciones, es contradictorio que los mismos sectores que critican a los partidos o líderes políticos que apuestan por reforzar las soberanías nacionales frente al globalismo, eleven las efemérides históricas regionales a la categoría de nacionales exagerando su importancia con la intención de diferenciarnos y separarnos unos de otros. Sería un error caer en ello cuando, además, nosotros los españoles, somos un pueblo afortunado al contar con un Día Nacional como el 12 de Octubre en el que celebramos, no sólo el orgullo de ser españoles, sino la impronta de la Hispanidad en el mundo como ejemplo de tender puentes primando lo que nos une por encima de lo que nos separa.

Debemos esforzarnos como sociedad civil para que los falsificadores de la historia no nos sigan imponiendo sus mentiras desde las instancias públicas dominadas por la casta catalanista multisubvencionada. No nos quedemos de brazos cruzados. Nos asiste la razón y la historia, también la del 31 de diciembre.

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Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares.

Quo Vadis Baliares?

Tras un descanso regreso a este digital. Inicio nueva temporada volviendo hoy sobre el catalanismo que se incrementa con fuerza, aún más si cabe, en las escuelas de Baleares. Y que, directamente, aunque no únicamente, influye en los pésimos y preocupantes resultados de nuestros escolares.

Soy insistente, lo sé. Y lo soy porque se trata de la más clara demostración de utilización política del actual sistema educativo para manipular a los alumnos pisoteando derechos y libertades sagrados en cualquier democracia, que se precie de serlo. El objetivo: Crear una realidad de algo que jamás ha existido ni cultural, ni, por supuesto, políticamente, como son los denominados “paisos catalans”. Un concepto alucinante, por lo asombroso y fantasioso, propio de mentes trastornadas, que sustituyendo la identidad cultural balear y valenciana inventan una “gran” Cataluña cultural y política arrancada de su raíz española.

Las empresas editoriales reflejan en sus manuales lo que el sector docente dominante pide, con el visto bueno del gobernante de la taifa autonómica. Lo hemos visto ahora con la editorial Casals y sus manuales de “Lengua y literatura catalana”, donde, además de valoraciones políticas, se vierten todo tipo de falsedades históricas y aberraciones lingüísticas sobre Baleares y su pretendida catalanidad.

Soy insistente porque, además, el pancatalanismo afecta negativamente a la educación, a la enseñanza, esto es, al futuro del país. No tan sólo a nivel académico y cultural, sino también a nivel familiar: Muchas familias, si pueden, optan por separarse o abandonar Baleares al comprobar el perjuicio académico en sus hijos y la sistemática vulneración de derechos. No sería justo si no dijera que son muchos los profesores que conocen el importante papel que ocupan en la vida de sus alumnos y que actúan desde el privilegio y la responsabilidad que supone; pero tampoco lo sería si no denunciara la existencia de un sector docente, miserable y cobarde, que se aprovecha de esa posición para engañar a los niños con fines políticos. Lo más parecido al estalinismo es, a día de hoy, los colegios e institutos en manos de ese sector docente catalanista. Políticos frustrados metidos a profesorcillos que sin escrúpulos lavan el cerebro de un niño para convertirlo a su pérfida causa.

Como he apuntado, el drama intelectual y académico de nuestro sistema de enseñanza se traslada a las familias también de forma dramática, y traumática en muchas ocasiones, debido a la imposición e intolerancia catalanista. Recuerdo, entre muchos casos que el Círculo Balear ha denunciado, el del niño de Canarias que en 2014, con 10 años, se escolarizaba en el colegio Joan Veny i Clar del pueblo de Campos, en Mallorca, debido al traslado laboral de Juan Miguel, su padre. Al finalizar el primer año escolar en Mallorca, el niño fracasaba en sus resultados académicos, lógicamente, al impartirse todas las materias en catalán. La preocupación de sus padres contrastaba con la satisfacción de sus ¿profesores? que en aquel momento se enfundaban la camiseta verde: El niño canario, con la ilusión de vestir una sudadera verde-Crida, le confesaba a Cristina, su madre: “Mamá, yo soy catalán de Mallorca”.

“Vergonya, polítics, vergonya”, parafraseando la indignación que, dicen, mostró aquel rey de Aragón al que también han hecho catalán. Quo Vadis, sociedad?
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Publicat a Mallorcadiario.com, 22/9/2016

Armengol contra la libertad

JORGE CAMPOS ASENSI

Ahora que Armengol y sus socios ya han aprobado el aberrante Plan lingüístico que pretende imponer el catalán en todos los ámbitos de la sociedad, los defensores de la libertad debemos intensificar nuestra oposición a este tipo de políticas propias de regímenes totalitarios.

Este plan catalanista parte de una perversión contraria a la libertad: No hay diferencias entre imponer el uso del catalán en la esfera pública e imponerlo en la privada.

Los ciudadanos de Baleares somos víctimas de la esquizofrenia que una minoría nacionalista ha conseguido imponer en el ámbito público: Las lenguas mayoritarias del antiguo Reino de Mallorca, el español y el balear, han desaparecido oficialmente del Parlamento, de los gobiernos autonómicos e insulares, de la Administración autonómica, insular y local, de IB3 y de la universidad pública. Los poderes públicos han impuesto unas Baleares oficiales catalanoparlantes a unas Baleares reales que no lo son.

Pese a la falsa apariencia oficial, nuestra realidad lingüística es la que es: La de una sociedad que elige libremente la lengua a utilizar en sus relaciones personales o profesionales, privadas, y que cuenta con una lengua regional en riesgo de ser sustituida por el catalán. La realidad es que el español es la lengua común de todos los españoles y la segunda más hablada en el mundo. Y es que nadie prohíbe a los columnistas de prensa escribir en catalán, pero la inmensa mayoría lo hacen en español; nada impide a los empresarios montar medios de comunicación en catalán, pero ninguno ha querido jugarse en ello su dinero; nadie impide a la población hablar en catalán, pero la mayoría lo hace habitualmente en español; ni nadie impide a los comerciantes rotular en catalán, pero la mayoría lo hacen en español, incluso prescindiendo de la subvención pública a la que podrían acceder si lo hicieran en catalán. Y lo hacen en uso de su libertad. Una realidad desalentadora e insoportable para la socialista Francina Armengol y sus colegas separatistas, esos que utilizan la lengua como instrumento político para conseguir sus antidemocráticos objetivos. Una situación que pretenden corregir por la vía coercitiva y con el dinero de todos. Como en las mejores dictaduras. El nacionalismo quiere hacer en el ámbito privado lo que se ha hecho durante treinta años en el público: Imponer el catalán por las bravas.

Esta nueva imposición se llevará por delante la libertad individual y la libertad de empresa que toda democracia debe proteger. Una nueva vuelta de tuerca que pretende ahora adaptar las Baleares reales libres a las oficiales catalanoparlantes. Un nuevo ataque a la libertad que no debemos permitir.

El consejo de Europa y la manipulación catalanista

Diversos sectores proclives a que la lengua en la enseñanza en Baleares sea sólo el catalán, o principalmente el catalán, y el propio gobierno balear, están trasladando a los medios de comunicación una interpretación del informe recientemente publicado por el Consejo de Europa, que está basada en una falsedad, como es la de afirmar que el Consejo insta a las autoridades a que se curse Infantil, Primaria y Secundaria en catalán.

Por ello, sobre el contenido de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (CELRM), en lo que se refiere a la enseñanza, es importante realizar las siguientes consideraciones que desmontan la habitual manipulación catalanista:

En el año 2012 el grupo de expertos aclaró cuál era el verdadero propósito de la Carta respecto a su aplicación ante las constantes tergiversaciones que se hacían desde ciertos sectores nacionalistas. Se puede consultar en el Consejo de Europa el informe en el que se incluyeron las siguientes observaciones respecto al tratamiento de las lenguas regionales, aplicable a las españolas y a cualquier otra lengua regional europea, del que se desprenden las siguientes consideraciones respecto a Baleares:

1.- El comité de expertos muestra su preocupación respecto a la aplicación de un sistema trilingüe basado en reparto de materias no lingüísticas por porcentajes debido a la reducción que suponía la enseñanza en catalán, en el caso de Baleares.

2.- El comité de expertos muestra su preocupación por la reducción de la presencia del catalán en Baleares en todos los niveles de la educación. Asimismo reitera que subsanar esto no implica que tenga que haber enseñanza en catalán en todas las escuelas, lo que se hace es recordarles a las autoridades que debería haber un número suficiente de escuelas que ofrezcan enseñanza íntegramente o esencialmente en la lengua regional para los alumnos cuyos padres lo deseen, para sí poder cumplir los compromisos voluntariamente asumidos.

Las recomendaciones realizadas por el grupo de expertos hacen referencia a cómo debe ser la enseñanza en catalán para aquellos que en su caso optaran, libremente, por este tipo de enseñanza. En cambio se está trasladando la falsa interpretación de que lo que consta en el informe debe ser aplicado a toda la enseñanza y para todos los estudiantes.

La única manera de que España cumpla con las recomendaciones de la Carta es dejando elegir la lengua en la enseñanza, entre las oficiales. Y es la única opción constitucional, si nos atenemos a la Sentencia del Tribunal Constitucional 137/1986. España no cumple con la Carta con sistemas 50-50, o 30-30-30. Con un sistema de libre elección de lengua sí.

Finalmente, el Consejo de Europa diferencia entre Valenciano y Catalán y no lo hace entre Balear y Catalán, por el mero hecho de que el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana reconoce el valenciano como lengua cooficial y el Estatuto de Baleares indica que la lengua “propia” es la catalana, haciendo referencia únicamente a las “modalidades insulares del catalán”. Lo que demuestra lo perjudicial que es para la protección del mallorquín, menorquín e ibicenco, y para la libertad lingüística de los ciudadanos la actual legislación autonómica.
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Publicat a Mallorcadiario.com, es 4/2/2016.

Nuestro estandarte

Cada 31 de Diciembre celebramos en Mallorca una efeméride importante para la historia de Baleares, de la antigua Corona de Aragón, y, por tanto, para la historia de España: La conquista de Madina Mayurqa por el rey de Aragón, Jaime I, en 1229. Unos hechos históricos que no se entenderían, al igual que la historia de nuestra nación y de Europa, sin acudir al motivo por el que se acometió la conquista: Recuperar para la Cristiandad los territorios que conformarían el Reino de Mallorca.

Los actos de celebración giran entorno a una de las fiestas civiles más antiguas de Europa, la del “Estandard”, celebrada cívicamente por una amplia mayoría (de los que la conocen). Si bien el pancatalanismo aprovecha esta fecha para reivindicar la catalanidad de Mallorca y Baleares, ¡y su independencia!, con una manifestación en la que no faltan los altercados e insultos dedicados a los que no piensan como ellos así como la quema de banderas nacionales como colofón final al lamentable espectáculo. Este año los radicales han elegido el lema “De la autonomía a la soberanía” destacando dos hechos: El escaso seguimiento popular y su encabezamiento por el vicepresidente del gobierno balear, Gabriel Barceló.

Como todo el mundo sabe, para el catalanismo, el origen de todo, incluso de la posibilidad de hablar en nuestras islas, se debe a la conquista “catalana” de 1.229, la práctica aniquilación de toda la población nativa y la posterior repoblación por “catalanes”. A los pocos baleares que quedaron les enseñaron a hablar en catalán, porque eran mudos, o algo así… Y todo esto con una minoría de repobladores “catalanes” en una época en la que Cataluña no existía y el catalán tampoco. Una teoría difundida desde hace años con millonarias subvenciones públicas a través de los centros educativos y algunas universidades gracias a la decidida acción de los sucesivos gobiernos autonómicos de Cataluña y de Baleares, fueran del color político que fueran. Creo más acorde una manifestación con el lema: “De la autonomía a la majadería”.

Efectivamente cada 30 y 31 de Diciembre celebramos la fiesta del Estandarte con desfile de la bandera cuatribarrada, pero no se trata de la bandera catalana ni se celebra catalanidad balear alguna, ya que la bandera es la del Rey de Aragón D. Jaime I.

Acudiendo a las fuentes históricas se desmonta fácilmente la manipulación e invención catalanista: Los estudios más rigurosos basados en los datos que aporta el propio Jaime I en su crónica, o consultando la obra de Jose Mª Quadrado “Historia de la Conquista de Mallorca”, o la más reciente recopilación, fundamentalmente de D. Álvaro Santamaría, realizada por Juan José Clar en su excelente libro “La verdad sobre la conquista de Mallorca”, nos arroja una cifra, también calculada por el investigador Tomás Ribot, de 29.700 conquistadores, aproximadamente, entre soldados, caballeros, y nobles. De estos, según las fuentes citadas, cerca de un 25% eran originales de los que podríamos denominar como condados catalanes, el resto eran procedentes de Navarra, de los condados de Nimes, Carcasona, Bearn, Bezier, Foix, Bigorre, Provenza, Caralt, Tolosa, feudatarios del rey de Aragón, además de venecianos, castellanos, pisanos o portugueses.

De los 29.700 tan sólo los caballeros y nobles que sobrevivieron a las batallas y a la posterior epidemia de peste tuvieron derecho al reparto general de Mallorca. Con los datos del “Repartiment” nos encontramos con un total de 806 personas, entre nobles, caballeros y miembros del clero, que recibieron tierras mallorquinas al año siguiente de su conquista. De entre todos ellos sólo se contabilizan como catalanes 190.

Esta es la verdad histórica. La que se puede cotejar con las fuentes. Siendo falsas afirmaciones tales como, “conquista catalana o catalano-aragonesa de Mallorca”, siendo los “catalanes” una minoría del total de los conquistadores.

Por si todos estos datos objetivos no fueran suficientes, en el aspecto lingüístico, con la llegada de Jaime I la lengua balear ya es una realidad incuestionable, forjada durante 14 siglos de andadura propia, y que es perfectamente entendida por los conquistadores y pobladores catalanes, occitanos, italianos, castellanos, aragoneses… que también traen su propia lengua, produciéndose la fusión y la mezcla de lenguas romances hermanas. De esta concordancia y entendimiento de conquistadores y conquistados tenemos el testimonio del mismo D. Jaime I en su Crónica Real: Cuando el Rey desembarca en el islote de Pantaleu un nativo llamado Alí de la Palomera se le acerca a nado. En la corta charla que tienen los dos el nativo se dirige al Rey Jaime en “son llatí”, es decir, en su lengua romance mallorquina. La aportación de nuevos pobladores y la permanencia de una lengua romance en Mallorca permite que Ramón Llull pueda usar la lengua mallorquina para las obras que escribe, y que en 1341 ya se documente la lengua de Mallorca como “loquitur ad modum maioricencem”.

Todo ello confirma que el único cambio profundo en la historia de Baleares se produjo con la conquista romana de Quinto Cecilio Metelo.

El nacionalismo pancatalanista necesita falsear la historia al carecer de fundamento una desquiciada reivindicación separatista en un régimen constitucional de amplios derechos y libertades en pleno siglo XXI. En nuestra mano está consolidar, en diferentes ámbitos, una sociedad civil comprometida con valores democráticos como la verdad y la justicia, que en un marco de convivencia y respeto siga dando ejemplo como el reflejado por un amplio sector de la sociedad balear en “sa festa de l’Estandard”. Demostrando que no tienen cabida los intolerantes que pretenden acabar con nuestra histórica identidad para romper, que no reformar, el régimen democrático-constitucional y la libertad que proporciona la unidad de una España fruto de las aportaciones de todos los pueblos que la componen.

Publicat a El Mundo·El Día de Baleares, es 23/1/2016.

Defensa de “lo nostro”

Los Estatutos de las Autonomías con dos lenguas reconocen la cooficialidad de las lenguas regionales junto a la lengua común de la nación, que según la Constitución, es el castellano o español. Como sucede en el de la Comunidad Valenciana que reconoce como lengua cooficial el valenciano, cuando, según los uniformizadores de la “unidad lingüística del catalán”, tendría que denominarse “catalán”, que es cómo se ha denominado, absurdamente y sin consultar al pueblo, a nuestro mallorquín, menorquín, e ibicenco, en el actual Estatuto balear.

“El nombre de la lengua no es importante”, decían y dicen. Pero ese fue el pistoletazo de salida para la posterior catalanización, subvencionada, de Baleares. A través de la lengua. A través del catalán.

Yo no soy filólogo, ni pretendo enseñar a nadie, pero en la Fundación Círculo Balear desde hace más de 10 años, contamos con filólogos y lingüistas titulados que realizan interesantes trabajos al respecto, que no caen en la dictadura normativista del catalán estándar, por ser ésta contraria a nuestra identidad lingüística y a nuestra verdadera historia. Sólo queremos apoyar una manera de escribir utilizando nuestras palabras, dichos y giros. Así, trasladamos a las autoridades las reivindicaciones de una importante parte de la población que no acepta las imposiciones catalanistas que provocan la pérdida de nuestra auténtica forma de hablar, que hemos recibido de nuestros antepasados.

Los catalanistas no entienden que para que los mallorquines, menorquines e ibicencos apreciemos la lengua, primero tenemos que sentirla como nuestra, y nosotros sentimos el catalán como una lengua hermana, no como la madre de la lengua balear. Por eso reivindicamos que en Baleares se hable y escriba empleando todas las palabras mallorquinas, menorquinas, e ibicencas posibles, para que se escuchen, reconozcan y respeten.

Nuestras “modalidades insulares” tienen suficiente entidad desde el punto de vista histórico, filológico, lingüístico y cultural como para no tener que estar sometidas a un catalán estándar que, precisamente, acaba con la protección que en teoría exige nuestro estatuto de autonomía en su artículo 35. Queremos que los niños de Baleares puedan aprender la lengua y la historia de Baleares sin manipulaciones ni tergiversaciones pancatalanistas.

Como dijo el escritor mallorquín Llorenç Villalonga: “Estamos convencidos de que nuestra identidad no peligra frente al castellano ni el inglés, pero sí frente al catalán”.

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Publicat a mallorcadiario.com, el 16-10-2014