Cada 31 de Diciembre celebramos en Mallorca una efeméride importante para la historia de Baleares, de la antigua Corona de Aragón, y, por tanto, para la historia de España: La conquista de Madina Mayurqa por el rey de Aragón, Jaime I, en 1229. Unos hechos históricos que no se entenderían, al igual que la historia de nuestra nación y de Europa, sin acudir al motivo por el que se acometió la conquista: Recuperar para la Cristiandad los territorios que conformarían el Reino de Mallorca.
Los actos de celebración giran entorno a una de las fiestas civiles más antiguas de Europa, la del “Estandard”, celebrada cívicamente por una amplia mayoría (de los que la conocen). Si bien el pancatalanismo aprovecha esta fecha para reivindicar la catalanidad de Mallorca y Baleares, ¡y su independencia!, con una manifestación en la que no faltan los altercados e insultos dedicados a los que no piensan como ellos así como la quema de banderas nacionales como colofón final al lamentable espectáculo. Este año los radicales han elegido el lema “De la autonomía a la soberanía” destacando dos hechos: El escaso seguimiento popular y su encabezamiento por el vicepresidente del gobierno balear, Gabriel Barceló.
Como todo el mundo sabe, para el catalanismo, el origen de todo, incluso de la posibilidad de hablar en nuestras islas, se debe a la conquista “catalana” de 1.229, la práctica aniquilación de toda la población nativa y la posterior repoblación por “catalanes”. A los pocos baleares que quedaron les enseñaron a hablar en catalán, porque eran mudos, o algo así… Y todo esto con una minoría de repobladores “catalanes” en una época en la que Cataluña no existía y el catalán tampoco. Una teoría difundida desde hace años con millonarias subvenciones públicas a través de los centros educativos y algunas universidades gracias a la decidida acción de los sucesivos gobiernos autonómicos de Cataluña y de Baleares, fueran del color político que fueran. Creo más acorde una manifestación con el lema: “De la autonomía a la majadería”.
Efectivamente cada 30 y 31 de Diciembre celebramos la fiesta del Estandarte con desfile de la bandera cuatribarrada, pero no se trata de la bandera catalana ni se celebra catalanidad balear alguna, ya que la bandera es la del Rey de Aragón D. Jaime I.
Acudiendo a las fuentes históricas se desmonta fácilmente la manipulación e invención catalanista: Los estudios más rigurosos basados en los datos que aporta el propio Jaime I en su crónica, o consultando la obra de Jose Mª Quadrado “Historia de la Conquista de Mallorca”, o la más reciente recopilación, fundamentalmente de D. Álvaro Santamaría, realizada por Juan José Clar en su excelente libro “La verdad sobre la conquista de Mallorca”, nos arroja una cifra, también calculada por el investigador Tomás Ribot, de 29.700 conquistadores, aproximadamente, entre soldados, caballeros, y nobles. De estos, según las fuentes citadas, cerca de un 25% eran originales de los que podríamos denominar como condados catalanes, el resto eran procedentes de Navarra, de los condados de Nimes, Carcasona, Bearn, Bezier, Foix, Bigorre, Provenza, Caralt, Tolosa, feudatarios del rey de Aragón, además de venecianos, castellanos, pisanos o portugueses.
De los 29.700 tan sólo los caballeros y nobles que sobrevivieron a las batallas y a la posterior epidemia de peste tuvieron derecho al reparto general de Mallorca. Con los datos del “Repartiment” nos encontramos con un total de 806 personas, entre nobles, caballeros y miembros del clero, que recibieron tierras mallorquinas al año siguiente de su conquista. De entre todos ellos sólo se contabilizan como catalanes 190.
Esta es la verdad histórica. La que se puede cotejar con las fuentes. Siendo falsas afirmaciones tales como, “conquista catalana o catalano-aragonesa de Mallorca”, siendo los “catalanes” una minoría del total de los conquistadores.
Por si todos estos datos objetivos no fueran suficientes, en el aspecto lingüístico, con la llegada de Jaime I la lengua balear ya es una realidad incuestionable, forjada durante 14 siglos de andadura propia, y que es perfectamente entendida por los conquistadores y pobladores catalanes, occitanos, italianos, castellanos, aragoneses… que también traen su propia lengua, produciéndose la fusión y la mezcla de lenguas romances hermanas. De esta concordancia y entendimiento de conquistadores y conquistados tenemos el testimonio del mismo D. Jaime I en su Crónica Real: Cuando el Rey desembarca en el islote de Pantaleu un nativo llamado Alí de la Palomera se le acerca a nado. En la corta charla que tienen los dos el nativo se dirige al Rey Jaime en “son llatí”, es decir, en su lengua romance mallorquina. La aportación de nuevos pobladores y la permanencia de una lengua romance en Mallorca permite que Ramón Llull pueda usar la lengua mallorquina para las obras que escribe, y que en 1341 ya se documente la lengua de Mallorca como “loquitur ad modum maioricencem”.
Todo ello confirma que el único cambio profundo en la historia de Baleares se produjo con la conquista romana de Quinto Cecilio Metelo.
El nacionalismo pancatalanista necesita falsear la historia al carecer de fundamento una desquiciada reivindicación separatista en un régimen constitucional de amplios derechos y libertades en pleno siglo XXI. En nuestra mano está consolidar, en diferentes ámbitos, una sociedad civil comprometida con valores democráticos como la verdad y la justicia, que en un marco de convivencia y respeto siga dando ejemplo como el reflejado por un amplio sector de la sociedad balear en “sa festa de l’Estandard”. Demostrando que no tienen cabida los intolerantes que pretenden acabar con nuestra histórica identidad para romper, que no reformar, el régimen democrático-constitucional y la libertad que proporciona la unidad de una España fruto de las aportaciones de todos los pueblos que la componen.
Publicat a El Mundo·El Día de Baleares, es 23/1/2016.