La intolerancia y el fanatismo de Més per Menorca

Es Castell acogió el pasado 9 de octubre la primera jura civil de la bandera española. Más de 2.000 personas asistieron a dicha celebración, en la que más de 300 menorquines quisieron participar en el acto simbólico de la jura.

Un hecho que como alcalde des Castell me enorgullece, no sólo por el acierto y respuesta multitudinaria que tuvo dicho acto, sino porque como menorquín y español que soy, no tengo dudas de mis obligaciones y señas de identidad, a diferencia de lo que les pasa a los miembros de Més per Menorca, que no sólo reniegan de sus orígenes, sino que tratan de imponer su ideología y postulados a todos los que no piensan como ellos, a pesar de ser una amplia mayoría de ciudadanos.

 

Es importante que los miembros de Més per Menorca tengan claro que nosotros no obligamos a nadie a participar, en cambio ellos pretenden cuartar la libertad de muchos menorquines que se sienten orgullosos de ser españoles. Esa es la democracia mal entendida de Més per Menorca.

Menorca ha sido siempre un territorio con un fuerte carácter militar. La Defensa Nacional no afecta sólo a las Fuerzas Armadas y a la organización militar. Es un concepto integrador que concierne a todos los componentes del Estado: a los ciudadanos en tanto que individuos, a la Sociedad articulada a través de todos sus elementos constitutivos, y a los poderes públicos.

Para nosotros nuestras fuerzas armadas son una organización de carácter oficial, encargada de la defensa nacional, así como de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y se merece todo el respeto y ser conocidos por todos los menorquines y españoles.

Muchos civiles disfrutaron de ese día, aunque entendemos que Més per Menorca no tendría ningún inconveniente ni crítica si el acto organizado hubiera sido en defensa dels “Països Catalans”. Lo más triste es que Més per Menorca quiera, tres meses después de la celebración, seguir desacreditando un acto multitudinario, y en cambio no dedique el mismo ímpetu a defender los intereses des Castell, como es el caso del proyecto de tratamiento terciario de las aguas de la depuradora de Mahón-Es Castell.

Resulta que en 2017 el Govern balear cuenta con 1.000 millones de euros más de presupuesto pero eso no se ha reflejado en las inversiones que Menorca necesita. Cabe recordar que el Ayuntamiento des Castell y el Ayuntamiento de Mahón trasladaron a la presidenta Francina Armengol la necesidad de acometer una inversión urgente que permitiría una mejora medioambiental importante y evitaría que se tiren 7.500 metros cúbicos de agua diarios, que podrían reutilizarse para la infiltración de acuíferos, baldeos de calles, fines náuticos, etc. Pero el proyecto tendrá que esperar.

Y, ¿qué ha hecho y dicho Més per Menorca ante dicha situación? Nada. ¿Y la presidenta del Consell Insular de Menorca, Maite Salord? Nada. Lamento que Més per Menorca, quien forma parte del Govern de Francina Armengol, no haya hecho ninguna reivindicación o reclamación para defender los intereses de Menorca, y en cambio se muestre tan crítico e indignado con un acto multitudinario sólo por el hecho de ser militar y español. Ojala, pudiéramos hablar de la misma participación en algunos de los actos que organiza el Consell Insular de Menorca y los Ayuntamientos gobernados por el PSM Més per Menorca.

Pido respeto y tolerancia hacia todas las personas que se encargaron de la organización de dicho acto, a la Comandancia General de Baleares, y a todos los menorquines que voluntariamente quisieron participar de la jornada. Quizá estaría bien que Més per Menorca se preocupara de preguntar a los negocios des Castell si creen que este tipo de iniciativas son interesantes para el municipio.

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