Jornaleros de la lengua

Nadie ha definido mejor que el filólogo Joan Veny, investido doctor honoris causa por la UIB hace unas semanas, la función del catalanismo en Baleares. Veny se definió a sí mismo como un “jornalero y soldado de la lengua catalana” durante el solemne acto que se celebró en la misma universidad que, entre otras celebridades, ha investido honoris causa a la lacrimógena Maria del Mar Bonet, no sabemos si por su dilatada y exitosa trayectoria científica o por sus profundos conocimientos en psicología colectiva del alma mediterránea. Un jornalero es alguien que trabaja a jornal según las necesidades del dueño. Y siempre retribuido, naturalmente. Veny se suma al rosario de baleares que han trabajado para Cataluña comoMassot Muntaner, Antoni Mir, Bernat Joan, Aina Moll, Isidor Marí o Sebastià Alzamora, por mentar sólo a los más recientes y más ilustres.

No son, sin embargo, los únicos. Aquí son legión los jornaleros que trabajan para Cataluña aunque con el dinero de todos los baleares. Su único modus vivendi es la lengua catalana, a la que se deben, a la que adoran, por la que se desviven. Gracias a los 40.000 € que le ha dado Ruth Mateu (Més), voy a poder seguir inspirándome en mi digital favorito, el dbalears.cat, el panfleto underground y separatista al que, en contrapartida, ni siquiera se le quiere someter al imperio del control de audiencias. El catalán es un bien supremo al que no deben aplicarse las leyes del mercado.

El arabalears.cat, el otro digital afortunado que ha recibido de Ruth Mateu la friolera de 140.000 €, sí es un diario: lo que me molesta es que para leerlo tenga que pagarlo dos veces puesto que sólo es para suscritores. Si la ayuda es para difundir el catalán, lo mínimo que puede pedirse a Ferran Aguiló es que sus contenidos puedan ser visitados por todo el mundo. Estas dos subvenciones han caído muy mal en el mundo periodístico. El digital de Antonio Martorell, mallorcadiario.com, ha acusado al Govern de tratar “descaradamente de beneficiar a dos medios con una subvención que supone un traje a medida y que perjudica al resto de medios competidores”. Es más, las dos subvenciones están destinadas, en realidad, a mantener a las dos redacciones, es decir, a apuntalar la supervivencia de dos proyectos “empresariales” que hacen aguas por todas partes y que, sin el apoyo del Govern, tendrían los días contados.

Pero para jornaleros de la lengua nadie como la OCB que recibió en 2010 la enésima subvención, esta de Aina Calvo, de 65.619 € de los que sólo justificó debidamente 7.292 €, según la Sindicatura de Cuentas. La organización separatista que dirige Jaume Mateu habría pagado con cargo a la ayuda de Cort el teléfono, la luz, las nóminas y la Seguridad Social de sus empleados, los viajes, las comidas y el alojamiento en hoteles, gastos que estaban terminantemente prohibidos subvenir con la ayuda, destinada a pagar únicamente actividades específicas y concretas de tipo cultural o artístico. Los interventores de Cort miraron al parecer para otro lado y finalmente el anterior Pacte de Progrés pagó religiosamente con pólvora del rey. Los síndicos creen que ni siquiera la OCB tendría que haber recibido la subvención puesto que ni presentó proyecto ni acreditó estar al corriente de sus obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social. Unos ciudadanos ejemplares, estos de la OCB. Tan ejemplares que Jaume Mateu se sube por las paredes porque en esta legislatura el Govern todavía no le ha aflojado la cartera. Todo llegará, Jaume, todo llegará.

En las tres ayudas concedidas a estos tres esforzados jornaleros, nos encontramos al menos con tres irregularidades. En primer lugar, un procedimiento que parece ser un traje a medida y que vulneraría los principios de concurrencia, igualdad y no discriminación. En segundo lugar, no se subvenciona ningún proyecto o actividad concreta sino la propia supervivencia de las entidades, algo prohibido en las convocatorias de ayudas públicas. En tercer lugar, el Govern se vale del dinero de todos para pagar los servicios prestados a unos medios descaradamente afines, por mucho que el director del Ara Balears Ferran Aguiló salte diciendo que “rebre subvencions no és rebre ordres” (14/10/2016). Excusatio non petita.. Por si fuera poco, la OCB ni siquiera se ha molestado en justificar debidamente la ayuda. Definiéndose a sí mismo, Joan Veny en realidad estaba definiendo a la inmensa mayoría de los que le aclamaban en la UIB. También ellos son unos jornaleros de la lengua, aunque su jornal no sea tan merecido como el del nuevo doctor.

Catalanofobia. Algunos jornaleros de la lengua no sólo se contentan con vivir de nuestros impuestos. Ejercen también el matonismo. Pretenden cerrar el pico a los que discrepan y se atreven, cuarenta años de resistencia pasiva, a cuestionar las sagradas verdades del catalanismo “científico”. Ahora nos quieren acusar de un nuevo delito, el de “catalanofobia” y para eso la OCB que fundara Francesc de Borja Moll –¡quién la  ha visto y quién la ve– se ha traído de Cataluña a un tal Sergi Blázquez para atemorizar a los baleares que atacan a los catalanes. De lo que muchos están hartos, Blázquez, no es de los catalanes ni de lo catalán sino de su quinta columna en Baleares. Ya conocíamos el ánimo censor del sucursalismo local, su inclinación a cerrar los medios no afines, a cerrar el pico a todo el mundo llamándole “ignorante” e “inculto”, a denunciar en la cámara balear a las entidades que les hacen frente como el Círculo Balear, a señalar a los docentes, padres y directores que no son de su cuerda, a boicotear las librerías que venden o presentan obras que no son de su agrado, a chantajear a las instituciones para que no dejen exponer a ciertas asociaciones como sucedió con Foment Cultural en la feria del libro menorquín, a vetar a compañías de teatro no catalanistas. Están acostumbrados a ejercer de matones bajo la mirada cómplice de toda la izquierda balear, que calla y otorga. Ahora estos jornaleros con alma de inquisidores dan un paso más y van a tratar por todos los medios de incluir en el código penal el delito de “catalanofobia”, por analogía a los de homofobia y xenofobia. La OCB, el dbalears.cat Última Hora son los altavoces de Blázquez en su peculiar caza de brujas por un territorio, el balear, que siguen considerando como un apéndice del universo catalán con capital en Barcelona. Así trabajan nuestros jornaleros.
___________
Publicat a EL MUNDO/El Día de Baleares, 5/11/2016

Compartir

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *