Una “catalana de Mallorca” en tierra hostil

JAUME OLIVER SALVÁ

Tras la dimisión del concejal de Cultura, Patrimonio Histórico y Política lingüística del Ayuntamiento de Palma (antes Palma de Mallorca), Miquel Perelló, por motivos de salud y familiares, que no dudo, pero que otras cuitas parecen ser la realidad de la dimisión, se incorporará al consistorio, Doña Helena Paquier Aguiló del partido MÉS, se le ha asignado el distrito centro y la Playa de Palma.

A partir de ahí tengo mis dudas si el alcalde José Hila (PSIB) o el futuro alcalde Antoni Noguera, (MÉS), la quieren mucho o desean que se estrelle lo antes posible. Nada menos que la Playa de Palma tendrá que controlar la nueva regidora, que presume de “catalana” de Mallorca y vive en los “països catalans”. La han metido en la boca del lobo de todo lo contrario que ella lleva en su ideología. Se va a hacer cargo del “territorio comanche”, una catalanista furibunda, donde tendrá que lidiar con lo más anti catalán del municipio de Palma.

 

Mis huestes se han recorrido prácticamente toda la Playa de Palma, y en un solo lugar han encontrado un letrero en “catalán de Mallorca” -mal escrito-, muy pocos en castellano y la inmensa mayoría en alemán. Sufro por ella, el primer día que se dé un garbeo por su territorio le va a dar un soponcio del susto de ver una realidad que es general en toda Baleares en el sector turístico. Dice una vieja máxima: “quien no anuncia no vende”. Por eso los comerciantes de toda la Playa de Palma rotulan en el idioma que sea más llamativo para sus posibles clientes. En muchos establecimientos figuran banderas de diferentes países, pero ninguna de los quiméricos “països catalans” ¿Por qué será?

En algunos restaurantes o cafeterías, en las últimas hojas de su carta de servicios y a modo de añadido figura el castellano, por supuesto ninguna información, ni fuera ni dentro del local, en el tan importante idioma que hablan a grosso modo seis millones de personas y todos los de MÉS, que es el catalán. Tampoco en ningún hotel figura dicho idioma en sus indicaciones. Lo que se ve en la calle son anuncios de diferentes idiomas, desde el alemán, pasando por inglés, francés, flamenco, italiano, ruso, idiomas nórdicos, etc.

En la calle los “caza-clientes” que hacen publicidad para que entren en algún local para consumir, hablan todos los idiomas habidos y por haber, pero no el catalán –qué mala suerte- y entre los vendedores ambulantes, hablan mauritano, maliense, nigeriano, senegalés, cada uno de ellos con sus respectivos dialectos. También se habla el caló para según qué trabajos.

En los lugares atestados por todo tipo de turistas, desde cafeterías a heladerías si un grupo de “catalanes de Mallorca”, pide unas consumiciones, tales como refrescos o helados, lo primero es que las personas encargadas del servicio, no te entienden, a veces te reprochan el ocupar la mesa tanto tiempo por lo poco que has consumido y en un perfecto alemán te mandan a la “scheisse”, o sea donde más huele, cuando no te dicen que tienen todas sus mesas reservadas.

Si su partido le ha puesto para cambiar esta dinámica, y pensar en catalán en la Playa de Palma, de principio tiene usted la cruzada perdida. Me gustaría verla como un Sant Jordi encima de un precioso alazán enfrentarse al dragón de la Playa de Palma. Intentando que todos los locales comerciales su primer idioma fuera el catalán. Igual hablo de todo esto y la señora Helena Paquier, es habitante de la tierra hostil para el catalán como es la Playa de Palma y conoce los problemas de dicho lugar de primera mano.

Lo dicho, o Antoni Noguera la quiere mucho o quiere quitársela de encima lo antes posible. Tengo el pálpito que si llega con la mentalidad de MÉS, va a durar menos que la primera cerveza de un turista recién llegado a un “biergarten”.
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Publicat a Diario Balear, 27/7/2016

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