¿Por qué el Govern no llega a fin de mes?

En el artículo de hace dos semanas demostré con datos oficiales que la liquidación definitiva de Baleares desde 2009 está en la media de las quince autonomías de régimen común. No estamos por tanto “por debajo de la media”, como continuamente se nos quiere hacer creer. Por otra parte, la semana pasada demostraba que el deseo de una financiación “justa”, entendida como aquella que impida que Baleares pague más de lo que recibe, nos conducía inevitablemente a negar el principio de la redistribución de la riqueza basada en el hecho de que los ricos paguen más impuestos que los pobres. El flujo de recursos desde los territorios ricos (Madrid, Baleares, Cataluña) hacia los pobres es lógico y natural, no es ninguna anomalía. No se debe a ninguna solidaridad estrictamente “territorial” ni al hecho de que en los primeros sus individuos paguen más impuestos que en los segundos sino al hecho de que hay una mayor acumulación de rentas altas. Hoy voy a demostrar que la constante mejora de los recursos provenientes de la financiación autonómica ha sido insuficiente para hacer frente al crecimiento desorbitado del gasto educativo y sobre todo sanitario desde 2002. Si hay que buscar culpables, hay que buscarlos no tanto en las praderas mesetarias y sí en latitudes algo más cercanas.

El gráfico adjunto muestra la evolución de la liquidación definitiva desde 2002 hasta 2014 de la sanidad (IB-Salut), la educación, la financiación en caja y el incremento anual de la deuda viva (préstamos menos amortizaciones) que nuestra autonomía ha tenido que contraer para hacer frente a un gasto siempre creciente. Los datos los pueden encontrar en la web oficial de la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas del Govern (Dirección General de Presupuestos y Financiación) y corresponden a las liquidaciones anuales desde el 2002 hasta el 2013. La liquidación de 2014 aparece todavía como provisional. El gráfico ilustra a la perfección una clara tendencia desde 2002, año en el que se transfiere la competencia de sanidad. Dejando aparte el anómalo comportamiento de los años 2009 y 2012 que más adelante explicaré, podemos resumir esta evolución en cuatro claves.

En primer lugar, cada actualización del modelo de financiación ha supuesto una mejora evidente, tanto la de 2001 (Aznar) como la de 2009 (Zapatero). Suele obviarse que estas mejoras se han producido básicamente porque el Estado ha puesto más dinero encima de la mesa y eso, naturalmente, ha redundado en una subida de impuestos que, lógicamente, también ha afectado a los baleares. Más allá de los agravios entre territorios sobre cómo se reparte el pastel, lo cierto es que los que acabamos pagando siempre el engorde del sector público somos los contribuyentes de a pie. En segundo lugar, el gasto sanitario se ha disparado y no ha dejado de crecer. Respecto a 2002 (319 millones) se ha cuadriplicado. Respecto a 2003 (685 millones) se ha duplicado en apenas 12 años. En tercer lugar, observamos que el gasto en educación crece de forma sostenida hasta 2009 (864 millones), momento en el que llega casi a duplicarse con respecto a 2002 (483 millones). A diferencia de sanidad, en cambio, en los últimos años se ha conseguido embridar a la baja.

En cuarto lugar, observamos que desde 2005 nos hemos estado endeudando para hacer frente al despilfarro educativo y sobre todo sanitario. La financiación autonómica no alcanza para la educación y la sanidad, no porque no haya mejorado ostensiblemente sino porque no hay modelo que soporte el brutal incremento del Estado del Bienestar ligado a estas dos competencias. Los cuatro años del segundo Pacte de Progrés (2007-2011) con Carlos Manera al frente son sencillamente esplendorosos. En 2009, aupado por el viento a favor del acceso a la deuda pública (1080 millones más) y unas entregas a cuenta exageradas gracias al nuevo modelo de financiación a cuya mejora tanto había contribuido, el Pacte llega al máximo histórico en gasto educativo (864 millones) mientras la sanidad sigue creciendo sin freno (1302 millones). Estas políticas expansivas están incubando el desastre que llegará dos años más tarde. En 2011 la autonomía balear se colapsa debido al desplome de los ingresos al sumarse cuatro efectos: la profundidad de la crisis económica (menos recaudación), la inestabilidad provocada por la expulsión de UM del Govern que le impide aprobar los presupuestos de 2011, ningún banco quiere prestar al Govern (nótese el ridículo incremento de la deuda viva en este año) y, por si fuera poco, la financiación en caja cae drásticamente, consecuencia de las desorbitadas entregas a cuenta de dos años antes (2009). Los impagos se acumulan por doquier. Las facturas sin pagar llenan los cajones de las consejerías. Consumado el vuelco electoral en mayo del 2011, en 2012 el Govern de Bauzá se ve obligado a bancarizar los cerca de 1.500 millones de facturas impagadas a los proveedores. De ahí que en 2012 el gasto de IB-Salut y la deuda se disparen, como puede observarse en el gráfico, a pesar de los recortes de Bauzá y a la obligación de hacer frente a unas amortizaciones de deuda que a partir de ahora serán brutales (483 millones en 2012, 488 millones en 2013 y 678 millones en 2014). El Govern del PP consigue el crédito que los bancos negaban a Antich y Manera para pagar a los proveedores. La cacareada herencia envenenada del Pacte no es una excusa ni una exageración. En 2014, sin embargo, Bauzá se olvida de austeridades, lanzándose al precipicio una vez más. Inútilmente.

La conclusión salta a la vista. Nuestra clase política está llevando a la ruina a Baleares al gastar lo que no tiene y recurriendo de forma sistemática al endeudamiento para cuadrar unos presupuestos casi siempre expansivos, hasta el punto de crecer (en 2015 y 2016, sin ir más lejos) por encima del crecimiento de la economía balear. La bola de nieve de la deuda viva no deja de crecer, ya vamos por los 9.000 millones que saldrían de sumar todos los incrementos anuales de deuda del gráfico adjunto más la deuda que ya teníamos acumulada en 2002. Las políticas de ajuste y austeridad son interpretadas como soluciones de emergencia para salir transitoriamente del colapso. No logran, sin embargo, mantenerse en el tiempo. En cuanto la economía muestra algún brote de recuperación, nuestros manirrotos políticos vuelven a lanzarse como posesos a gastar de modo desbocado. Inútilmente porque, como se ha comprobado, gastar más no es sinónimo de ganar elecciones. Todo lo contario.

Quejas por el modelo. Los datos de financiación que figuran en el gráfico corresponden a la llamada financiación en caja de cada ejercicio, o sea, a los recursos reales de los que ha dispuesto cada Govern para hacer frente a los gastos en cada ejercicio. La financiación en caja del 2014 es la suma de las entregas a cuenta que hace el Estado al Govern en 2014 y la liquidación de la financiación de dos años antes (2012). Por tanto, la liquidación definitiva de 2014 la conoceremos sólo en 2016. Una queja permanente del Govern ha sido el grado de subjetividad de estas entregas a cuenta. Esta demora de dos años a la hora de liquidar tienen dos efectos: el Govern no sabe exactamente de cuánto va a disponer para elaborar los presupuestos ya que los anticipos a cuenta no siempre guardan relación con el crecimiento de la actividad económica. Con todo, es indiscutible que pese a los puntos negros del nuevo modelo de 2009, Baleares ha salido ganando. Si a día de hoy el Govern no llega a fin de mes es porque, como decimos en mallorquín, “hem estirat molt més es braç que sa màniga”. Empezando con Matas, agravándolo con Antich y terminando con Armengol.

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Article publicat a El Mundo-El Día de Baleares, es 31-10-3015.

Tui Memores Tui

JOSÉ PLANAS.

A quin calaix tenen oblidats an es 450 simpatisants d’en Jaume III reunits aquest final de setmana passat? Me va sorprendre sa selecció de notícies que varen publicar diumenge passat 25 d’octubre, freturós de notícies actuals i sa majoria amb qualque component negatiu relacionat amb accidents, desaparicions, mort, corrupció política, etc. Rebuig ses pintades que varen aparèixer a sa fatxada de Can Alcover, però si haguessin de fer-se ressò de totes ses estelades pintades no donarien a l’abast. És lo que passa quan se juga amb sos símbols i sa llibertat d’expressió, no s’aclareix un d’on està sa línia des bé i des mal.

Tui Memores Tui podria haver estat sa seva notícia més actual, quin fet més important que anunciar an es quatre vents sa celebració des 666 aniversari de sa mort des nostro rei Jaime III, assassinat a mans des seu cunyat es comte de Barcelona per defensar s’independència de ses Balears. Efemèride que se va celebrar amb diversos homenatges reunint-se centenars de balearistes a sa Creu des Camp de sa Batalla per rendir-li honors. Més sorprenent és que se reunesquin a sopar més de 450 simpatisants de sa Fundació Jaume III i no se meresqui una simple ressenya que ajudi a disseminar entre sa societat balear es sentiment creixent de balearisme, fins ara endormiscat a s’intimitat, i que ressorgeix de cada pic amb més força.

Encara que poguessin amb en Jaume III, no podran eliminar es seu llegat que s’està instaurant a través de sa Fundació, com va dir Font Rosselló, no “com una flor d’estiu, sinó com un projecte consolidat”.

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Carta publicada a mallorcadiario.com, es 2-11-2015.

Nacionalismo, ciudadanía y la Jaume III

FERNANDO NAVARRO. En Sangre y pertinencia Michael Ingatieff habla de dos visiones contrapuestas de la nación, la nación cívica y la nación étnica. Mientras la nación cívica se construye con leyes e instituciones que definen el campo en el que se desarrollan librementenlos ciudadanos, la nación étnica cree en la existencia de un criterio de diferenciación entre las personas –la raza, la etnia, la cultura, la lengua, la historia, lo que sea- que es necesario aplicar de forma obsesiva para crear compartimentos humanos separados, uniformes y ordenados. En la historia estos criterios se han aplicado alternativamente sin que haya alterado el fundamento esencial de la nación étnica, y no es necesario recordar que siempre subyace su pretensión de, una vez afirmada la diferencia, reclamar agresivamente la superioridad del propio grupo sobre los demás. Porque en el nacionalismo étnico anida el virus de la xenofobia.

La diferencia entre ambas visiones, la nación cívica y la nación ética –podemos llamar a esta última sencillamente nacionalismo-, es radical. Para esta última todo debe ser subordinado a su proyecto separador: las leyes pueden ser incumplidas, los derechos de los ciudadanos sacrificados, y la democracia es considerada sospechosa si no se encamina dócilmente hacia la realización del sueño etnicista. Porque, en definitiva, democracia, leyes y derechos son meramente instrumentales para la nación étnica, y si no conducen a la culminación de ésta carecen para ella de valor. El caso es que, para desgracia del nacionalista, la realidad es mestiza y entreverada, y se resiste a la aplicación de tiralíneas y cartabones etnicistas. La nación cívica –podemos llamarla sencillamente democracia- acepta perfectamente un campo en el que conviva la diferencia. Nacionalismo y democracia, admitámoslo, no se llevan muy bien.

Obsérvese que el nacionalismo étnico opera siempre con dos caras: hacia afuera exige que se le reconozca la diferencia; hacia dentro aspira a imponer la asfixiante uniformidad de la visión. El nacionalismo catalanista pretende hacer esto último en Baleares, que ha tenido la desgracia de caer dentro de su particular Lebensraum. El sábado la Fundación Jaume III reclamó que el nacionalismo catalanista no sofoque, como está ocurriendo, la cultura balear. Errará quien piense que se está tratando de sustituir un nacionalismo catalanista por un nacionalismo balear. Como Joan Pons recordó, sus miembros están orgullosos de las modalidades baleares como de la lengua de Cervantes. De ahí que uno pueda sentirse simultáneamente mallorquín –o menorquín o i ibicenco- y balear y español. Esto último fue respondido con una atronadora ovación, que demostró que la Jaume III entiende la nación cívica. Fue magnífico.

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Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, es 31-10-2015.

¿Qué es una financiación justa?

La socialista Armengol ha justificado la implantación del impuesto turístico por la “deficiente” financiación de Baleares por parte del Estado mientras volvía a reivindicar una financiación “justa”. ¿A qué se refiere la socialista por “justa”? Los datos oficiales de financiación normativa que publica cada año el Ministerio de Hacienda sitúan la financiación de Baleares –regulada por la ley 22/2009– en la media –un punto abajo, un punto arriba– de las autonomías de régimen común, todas salvo Navarra y el País Vasco que, como saben, se financian a través del concierto y el cupo, respectivamente. Por lo tanto, Armengol no puede esgrimir el “estar por debajo de la media” como criterio de justicia porque sencillamente ya no es verdad. Matas y Antich sí tenían motivos para quejarse puesto que la financiación per cápita era entonces claramente inferior a la media, o sea, debían financiar la educación, la sanidad y los servicios sociales con bastantes menos euros per cápita que cualquier otro presidente autonómico. Como demostré la semana pasada con una tabla ilustrativa extraída del último estudio sobre evolución histórica de la financiación autonómica de Ángel de la Fuente, este agravio real fue corregido en 2009 por Rodríguez Zapatero cuando decidió actualizar el modelo heredado de Aznar (ley 21/2001). Todavía me acuerdo que con Matas de presidente (2003-2007), desde las Islas se aspiraba a lo sumo a arrancar de Madrid unos 300 millones de euros que coincidían más o menos con el Fondo de Suficiencia de entonces. Con el nuevo modelo de 2009 nos cayeron del cielo más de 500 millones adicionales, concretamente 552 millones más (en 2013) según el ex conseller Carles Manera [1] y 587 millones (en 2012) según FAES [2].

Descartado por falso el primer criterio de “justicia”, analicemos el segundo. Las Islas Baleares, junto con Madrid y Cataluña, son contribuyentes netas del sistema al pagar más impuestos de los que reciben. Eso también es incontestable. Como reflejan los estudios de saldos territoriales [3] y del propio sistema de financiación autonómica [4], estas tres comunidades reciben menos de lo que aportan. Seguro que Armengol se refiere a esa “injusticia”, en dar más de lo que uno recibe. Una financiación “justa”, en consecuencia, significaría según Armengol dejar de aportar al resto de españoles y que los impuestos que pagamos los baleares se queden todos en Baleares, tal como reclaman los nacionalistas, partidarios de un sistema de concierto como el navarro o el vasco.

Hay que deshacer el equívoco en el que cae nuestra indocumentada clase política. El flujo redistributivo de recursos desde las comunidades ricas a las pobres no se produce porque el régimen fiscal general castigue a los ciudadanos de ciertas autonomías (Madrid, Cataluña, Baleares) por el hecho de residir en estos territorios sino porque, al aplicar criterios uniformes (subrayo, uniformes) en todo el territorio español y al haber mayor concentración de individuos ricos en estas tres regiones que en el resto, se produce un trasvase de recursos desde donde hay más rentas altas (una región, una comarca, una ciudad, un pueblo, un barrio) hacia donde son más bajas. Dicho de otro modo, son los ciudadanos los que pagan impuestos, no los territorios. Por tanto, en su mayor parte la llamada solidaridad entre territorios no es propiamente “territorial” sino “individual”. Para lograr que todos los impuestos que se recaudan en Baleares se queden en Baleares –lo que daría como resultado una balanza fiscal cero– sólo hay dos opciones. O bien, abjurar de la llamada justicia social basada en la redistribución de riqueza (el flujo de recursos de ricos a pobres), santo y seña del socialismo. O bien, dar por supuesto que los ricos de Baleares sólo quieren ser solidarios con los pobres de Baleares y no con los del resto de España, algo que puede llegar a defender el nacionalismo, caracterizado por su egoísmo e insolidaridad, pero no un partido de marchamo nacional como el PSOE.

Lo que propone, en definitiva, la “socialista” (¿o mejor llamarla nacionalista?) Armengol es una de estas dos opciones. O bien, 1), dejar de pagar impuestos, ergo, reducir así al mínimo el Estado del Bienestar que al mismo tiempo quiere defender. Si no hay solidaridad individual tampoco la habrá interterritorial ya que hemos visto como la segunda deriva de la primera. Un planteamiento de estas características lo firmaría un anarcocapitalista pero es contrario a la esencia de la socialdemocracia. O bien, 2), no abjurar de la redistribución de riqueza individual (al pago de impuestos, vaya) pero sólo aplicarla dentro de las Islas, o sea, que los impuestos que paguen los baleares vayan destinados sólo a los baleares y no a los extremeños o murcianos pobres. ¿Realmente cree Armengol que los baleares, que en un 95% nos sentimos españoles, hemos roto los lazos afectivos con el resto de España hasta el punto de aceptar que nuestros impuestos deben ir destinados sólo a los baleares? Y abundando en la reducción al absurdo de esta hipótesis, ¿por qué los ricos de Santanyí deberían ayudar también a los pobres de Manacor habiendo pobres que necesitan estos recursos en Santanyí? ¿Es la proximidad el único criterio que debe informar la redistribución de riqueza? Armengol no es consciente de las consecuencias que se extraen de sus demandas por una financiación “justa”. Aunque sólo sea por una cuestión de principios, el PSOE, una fuerza teóricamente socialista y nacional, nunca podrá aplaudir unas reclamaciones que tiendan a la insolidaridad individual (al negar el principio de redistribución de la riqueza) o a la autarquía fiscal que niega, tácitamente, los lazos afectivos con el resto de españoles.

El deseo de Armengol parece ser convertir Baleares en una autonomía receptora y así engordar nuestro sector público balear. Es como si a un rico le ofrecieran ser pobre a cambio de pagar menos impuestos y recibir más prestaciones. ¿Acaso no sabe que el aumento del sector público es un lastre pare el crecimiento y la prosperidad? ¿Acaso las autonomías donantes como Madrid, Cataluña y Baleares no son las que funcionan económicamente mejor?

Armengol y su lugarteniente Cladera hablan por boca de ganso, como casi todos los políticos de esta tierra que aburren a las ovejas con su insoportable lengua de madera que rebosa de lugares comunes, tópicos y frases hechas. Entender cómo funciona un sistema de financiación, qué es el Fondo de Suficiencia o cómo se destripa una balanza fiscal no está al alcance de quienes apenas saben qué es una media ponderada, un factor de corrección o les viene justo sacar un tanto por ciento sin la ayuda de una calculadora. El pésimo estado de la educación balear –no digamos ya de la aritmética– es aprovechado por demagogos sin escrúpulos para engañar a unos ciudadanos desarmados que no tienen conocimientos, ni tiempo, ni interés, ni capacidad de discernimiento para discutir sobre estos temas. El debate plural inherente a una democracia ha dado paso al pensamiento único –y mágico del tribalismo, a semejanza de la venerada Cataluña– en el que están instalados todos los partidos por la cuenta que les trae: más recursos de Madrid para untar a sus redes clientelares (maestros, médicos y toda la industria política) y así perpetuarse en el cargo. Y en este cenagal que sólo entiende de vísceras y de sentimientos –los peores– germinan como cardos borriqueros los demagogos y los indocumentados como Armengol y Miquel Ensenyat. Dos formidables campeones de la “Razón”, ya saben, esa bandera de la izquierda. Ay, si Condorcet, Lavoisier o Laplace levantaran la cabeza… ¿De verdad creen que estos hijos de la Luz dieron su vida por la Revolución que consagraba la “Razón” para evacuar líderes tan irracionales como Armengol o Ensenyat? Sin duda, un signo más del progreso de la humanidad.

Fuentes:

[1] Carles Manera, Falsedades y omisiones tras el dato del déficit, Última Hora, 2014

[2] J.J. Rubio Guerrero, S. Álvarez García, El fracaso de una reforma política, Papeles FAES, nº 177, 20/1/2015

[3] Angel de la Fuente, Ezequiel Uriel, Ramón Barberán, Informe sobre la dimensión territorial de la actuación de las Administraciones Públicas, Ejercicio 2012, Ministerio de Hacienda y Administraciones PúblicasJulio de 2015

[4] Angel de la Fuente, La financiación de las Comunidades Autónomas de régimen común en 2013. Fedea, Julio 2015

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¿Què ha dit sa premsa des segon aniversari de sa Fundació Jaume III?

Es passat dissabte 24 d’octubre sa Fundació Jaume III va celebrar es seu segon aniversari. Es dematí, una setantena de persones se congregaren a sa Creu des Camp de sa Batalla de Llucmajor –on va perdre sa vida Jaume III-, per rendir un homenatge an es darrer rei privatiu de Mallorques. Una ofrena floral organisada per sa Revista Toc-Toc, Foment Cultural de ses Illes Balears i sa Fundació Jaume III donava es sus a sa cerimònia. Acte seguit, s’editor de sa Toc-TocToni Cantarellas, va ser s’encarregat de recitar El retorn, un poema que sa llucmajorera Maria Antònia Salvà va dedicar a Jaume el Terç.

Sa premsa digital se va fer ressò immediatament de s’acte que commemorava es 666 aniversari de sa mort de Jaume III. Es portal Ciutat.es titulava 70 personas se han reunido en sa Creu des Camp de sa Batalla para rendir homenaje al Rey Jaime IIImallorcadiario.com, per sa seva part, deia Un grupo de 70 personas homenajean a Jaume III en Llucmajor. També El Mundo-El Día de Baleares en feia menció diumenge: Ofrenda floral a Jaume III. Es diari La Gaceta va recollir declaracions de Joan Font Rosselló, portaveu de sa fundació: “Los partidos de Baleares han asumido de forma monolítica y transversal la ideología catalanista”, recollia es digital.

Es vespre hi va haver un sopar d’afirmació a s’Hipòdrom de Son Pardo que va reunir unes 450 persones. Es jove cantant i guitarrista Sebastià Garreta va ambientar s’acte amb música mallorquina en directe. Llavors, moment pes discursosDon Pep Zaforteza, president de sa Fundació Jaume III; Joan Pons Torres, secretari d’organisació; i Joan Font Rosselló, portaveu de sa mateixa, en foren ets encarregats. En ses seves intervencions, destacaren s’importància de defensar es mallorquí i es creixement que ha experimentat sa fundació aquest darrer any“Mos hem convertit en dos anys en sa referència des balearisme, s’únic referent realista, ben organisat i que fa coses en positiu i proactives a favor de ses nostres modalitats”, sentencià Font Rosselló. Per acabar, Garreta interpretà Pàtria, tot un himne a sa mallorquinitat, que posà en peu ets assistents a Son Pardo, que aquell vespre registraren un ple absolut.

Diumenge, s’Última Hora treia una notícia titulada Más de 400 asistentes a la cena del segundo aniversario de la Fundació Jaume III; també es Ciutat.es se’n va fer ressò: “Jaime III no era una flor de verano, es un proyecto bien consolidado al margen de quien gobierna”. I ja dilluns, El Mundo-El Día de Baleares recollia àmpliament tot lo succeït dissabte vespre en una crònica titulada Sa Fundació Jaume III celebra su expansión. Avui dimarts, aquest mateix diari publica un article des catedràtic d’Història de Dret, Román Piña Homs, titulat Jaume III, un fenómeno a estudiar.

El mito de la mala financiación

El otro día, hablando con un amigo, salió el tema de la financiación autonómica. Mi amigo es un profesional con carrera universitaria, es culto, lee los periódicos y es una persona que presume de estar bien informada. Está convencido de que los baleares estamos mal financiados hasta tal punto que ha llegado a creerse la mercancía averiada que venden nuestros políticos y algunos periodistas de cámara del “Madrid nos roba”. Mi amigo no tiene la culpa. Unos y otros, políticos y periodistas, se han conjurado en hacer creer a la opinión pública de que sufrimos un maltrato fiscal y financiero insoportable. Por supuesto, no existe tal maltrato y basta echar un vistazo a los datos de financiación regional que cada año publica el Ministerio de Hacienda para comprobarlo. A menudo los periodistas obran de buena fe pero no tienen tiempo –ni ganas– de contrastar la información sesgada y parcial que les filtran los consellers de Hacienda interesados en abundar en el agravio. Voy a poner un ejemplo. A veces se ha publicado que Baleares es la comunidad que más aporta en solidaridad porque su Fondo de Suficiencia es el más elevado junto con el de Madrid. Esto es cierto, pero este Fondo de Suficiencia sólo es uno de los cuatro fondos del actual sistema de financiación (Garantía, Suficiencia, Competitividad, Cooperación), no el único. No se dice que, en base a otro fondo, el Fondo de Competitividad, somos los mejor tratados con mucha diferencia ya que percibimos prácticamente lo mismo que aportamos en Suficiencia. Con ello quiero decir que nuestros políticos tratan de vender –y a fe que lo consiguen– una mercancía manipulada con objeto de acentuar el presunto agravio que sufriríamos los baleares. El sistema hay que mirarlo como un todo, no partiéndolo en trozos a ver cuál de ellos nos sirve para quejarnos y aventar el ridículo y falso “Madrid nos roba”.

Ni los datos oficiales (Ministerio de Hacienda) ni ningún otro estudio serio de los realizados (como los de Fedea) nos permiten asegurar que estamos maltratados. Gracias a la reforma del modelo de financiación de 2009, Baleares está a día de hoy oscilando en torno a la media de todas las autonomías de régimen común (todas menos País Vasco y Navarra). Si los últimos datos oficiales del Ministerio de Hacienda arrojan que estamos en la media, los estudios que tienen en cuenta la financiación por habitante ajustado y a competencias homogéneas –como el que comento más adelante– concluyen que estaríamos más de cuatro puntos por encima de la media (2013). Estos desfases, en torno a los cuatro puntos, dependen de si se toma los datos oficiales de financiación normativa que recoge el Ministerio de Hacienda o los mismos datos corregidos teniendo en cuenta que no todas las autonomías tienen transferidas las mismas competencias y realizan el mismo esfuerzo fiscal, con lo cual hay que homogeneizar los datos originales antes de poder compararlos. En cualquier caso, tanto si tomamos los datos crudos como los mismos datos corregidos, no se atisba maltrato financiero por ninguna parte.

En la tabla adjunta se muestra la evolución histórica de la financiación por regiones desde el 2002 hasta el 2013. La tabla corresponde a un reciente estudio de Ángel de la Fuente (Fedea), el mayor experto en cuentas territorializadas de toda España. Como ya he indicado otras veces comentando precisamente este tipo de estudios que realiza periódicamente este economista, la evolución histórica pone de manifiesto que el agravio (este sí, real) que sufría Baleares antes de 2009 se disipa de la noche a la mañana gracias a la modificación que hace Rodríguez Zapatero del modelo que había heredado de Aznar (2001). Este cambio a mejor para Baleares puede observarse en la tabla adjunta. En 2008, todavía con el modelo de 2001, nuestras islas eran la autonomía peor tratada (87%, trece puntos por debajo de la media, fijada en el 100%). En 2009, ya con el modelo corregido por Zapatero e impulsado por Carlos Manera entre otros, Baleares pasa a estar por encima de la media (101,5%). La columna donde aparece “Sist 01 2009” indica lo que habríamos percibido en 2009 de haber seguido con el anterior modelo. Con el cambio de 2009, Baleares es la autonomía que más gana con mucha, muchísima diferencia. Sus recursos financieros aumentan la friolera de 14,5 puntos, lo que representa en torno a ¡500 millones de euros más! Ya en 2013, la financiación fue del 104,4%, claramente por encima de la media y con tendencia ascendente.

Los datos oficiales desmienten la supuesta mala financiación autonómica de Baleares con respecto a otras regiones. Otra cosa muy distinta es que no alcance para hacer frente al gasto sanitario y educativo que, como sabemos, se ha disparado desde la transferencia de estas competencias. Desde entonces, el gasto sanitario en Baleares se ha duplicado, por ejemplo. Así, no hay modelo de financiación que lo aguante, por mucho que la economía y el tipo de reparto mejoren. Estamos en manos de unos políticos manirrotos, llorones, mentirosos e irresponsables que dan la culpa a Madrid de no poder llegar a fin de mes a causa de su gasto desaforado. Ahí está la deuda autonómica que, paradójicamente, no ha dejado de crecer pese a la mejor financiación. Bauzá y Armengol son los dos presidentes que menos pueden quejarse en relación a los recursos disponibles para materializar sus políticas sociales, sanitarias y educativas. Si Armengol busca cómplices para mejorar la “insuficiencia financiera” que padecen las Islas debe buscarse otros argumentos que no pasen por la cantinela de “estar por debajo de la media”. Porque es falso, por mucho ‘botafumeiro’ e incienso victimista que algunos estén empeñados en esparcir.

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Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, es 17-10-2015.

Repensar no sé qué

Día de la Hispanidad. Fiesta Nacional. Dando vueltas a lo de siempre, a la esquizofrenia (llamémosle caradurismo) de los que abominan del genocidio indio que presuntamente se celebra el 12 de octubre, mientras basan su identidad, en masacres medievales. El cinismo de aquellos que ridiculizan o llaman radical o facha al que saca una bandera española a la calle, y se emocionan, hasta la cursilería, ante una cuatribarrada (catalana, no de Aragón). Radicales de lo suyo, que denuestan lo que no sienten por la vía del insulto y se niegan a asumir que son la versión corregida y aumentada de aquello que critican. Y hablando de nacionalistas, no hay equidistancia que valga porque, por mucho que se busque o se etiquete, el nacionalismo español no existe más allá de los mundiales de fútbol -si se gana- , y el excluyente, el supremacista y el de campanario, sí.


Y llegamos a la «Diada de Mallorca», otro 12, esta vez de septiembre, que al parecer debemos «repensar». Falta de arraigo, aduce Més y un Pi calentando banquillo y huérfano de discurso propio. Ante la memez de la excusa, que no se aplica a un himno -«La Balanguera»- con todavía menor arraigo y cuya letra no conocen ni los políticos del Consell, se acude a la superior omnisciencia de la UIB, quien debe ser capaz de discernir qué fiestas estamos más predispuestos a celebrar. Otra vez el cinismo como forma de hacer política y la imposición con criterios ideológicos por la vía de los hechos.

La realidad es que el nacionalismo siempre pretendió que fuese el 31 de diciembre la fiesta de Mallorca. Si somos parte de una nación superior, llamada Països Catalans, qué mejor que consolidar el mito celebrando la fecha en la que todo empieza. Un episodio de armas, en la que no faltó la sangre, la destrucción y la esclavitud de los defensores de Madina Mayurqa -de los que en mayor o menor medida descendemos- y que se ajusta estrictamente al guión de cualquier conquista cruenta de una ciudad o acto de guerra al uso. Dicho con trazo grueso, elegir entre la celebración del día en el que nuestros antepasados fueron pasados por las armas, o aquel en el que Jaime II, primer monarca del Reino privativo de Mallorca, aseguró para los mallorquines los derechos y libertades, de los que no gozaban quienes vivían con las cargas propias del régimen feudal. Genocidio o libertad, en suma, con todos los matices históricos que sean precisos.

Pero si preferimos caminar a la manera catalana, por la senda del victimismo, el próximo 25 de octubre, -fecha de la batalla de Llucmajor y de la muerte de nuestro último rey privativo, Jaime III-, tenemos un motivo perfecto de autoafirmación. Un rey caído en el campo de batalla, por oponerse al ansia expansionista de su tío Pedro el Ceremonioso. Y qué decir de ese niño de 11 años, su hijo, Jaime IV, prisionero de su tío hasta su fuga, 13 años después, que reemprende la lucha por su reino y que muere, lejos de su patria, en tierras sorianas. No me dirán que semejante drama supera, en mucho, al que se conmemora en Cataluña, en el que hasta el héroe que se honra, murió en la cama.

El Parlament toca fondo

Menos mal que las fuerzas del Pacte querían dignificar la alicaída institución del Parlament. Menos mal. El glorioso espectáculo que sus señorías nos están brindando semana tras semana evidencia la fragilidad de las instituciones democráticas cuando caen en manos de unos partidos que sólo aspiran a representarse a sí mismos. Si los políticos no se comportan con un mínimo de honestidad, honradez y respeto a la verdad, las instituciones se degradan hasta el punto de quedar vacías de contenido, perdiendo su razón de ser. El Parlament tiene dos funciones: controlar el ejecutivo y legislar. Hace dos semanas veíamos como Armengol se negaba a obedecer el mandato de la cámara regional y, lejos de dejarse controlar, se atrevía a decir a los diputados de la oposición qué debían preguntarle. Hace una semana, la mayoría de nuestros diputados votaban contra la unidad de España y la Constitución, y justificaban su voto invocando no se sabe qué estrategia de C’s, como si todas las formaciones, cuando presentan una propuesta, no tuvieran su propia “estrategia” intencionada que es, casualmente, la misma siempre: dejar al adversario en evidencia. Estrategias aparte, la realidad es que PSIB, Més, Podemos y PI se negaron a votar contra el Procés secesionista. Esta semana los mismos partidos derogaban una Ley de Símbolos sin querer hablar de los símbolos (el catalanismo, salvo el de Nel Martí, claro, se lleva en la intimidad) y presentando su derogación como una defensa de la libertad de expresión, como si los nacionalistas, ruidosísimos, que controlan la enseñanza fueran unas pobres víctimas y no unos fanáticos que tienen acojonados al resto de docentes y a los políticos de turno. Quienes no respetan, no ya la libertad de expresión de los demás, sino la neutralidad de los centros quieren ahora pasar por víctimas.

El mejor titular de lo acaecido este martes ha correspondido a Quim Torres, periodista del Ara Balears. “La llei de símbols només serveix quan la deroguen, serveix per tapar la divisió del Pacte i destapar la del PP”. Magnífica y precisa síntesis. En efecto, el Círculo Balear ha denunciado la existencia de abundante normativa que, de haberse aplicado, habría hecho innecesaria su promulgación por parte del Govern Bauzá. Y aún más grave, la entidad ha acusado al Govern de Bauzá de negarse a aplicarla en 17 casos. En suma, un parlamento que no controla al Govern porque éste se niega a ser controlado y que legisla sobre lo ya legislado para que luego la ley se convierta en agua de borrajas porque el ejecutivo se niega a cumplir lo que él mismo ha impulsado contra viento y marea. Este fue el sino de José Ramón Bauzá, montar cirios encendiendo los ánimos de todo el mundo y luego no hacer nada de nada. Grandes discursos sin ninguna aplicación práctica. Por si fuera poco, el Pacte ha utilizado la derogación de dicha ley como una cortina de humo para ocultar la división que, una vez más, se hizo patente entre los socios del Govern. La interpelación de Podemos al Govern a cuenta del menorquín Fernández-Tarrés quedó desapercibida entre congas, espantadas populares y demás fanfarria antisistema. El Parlament es un juguete al servicio del partidismo más feroz. Cosas de la “nueva” política que debía enterrar a la “vieja” política de siempre.

El PP espantado y partido. Para poner la guinda al pastel, los diputados del PP deciden que no representan a nadie y se van de sus asientos para no votar la derogación de la Ley de Símbolos que muchos de ellos habían aprobado hace menos de dos años. La renuncia del PP a representar a su electorado, su incoherencia y sus conductas pueriles son la enésima prueba de que el PP va camino de convertirse en el enésimo partido de Baleares que sucumbe a la dictadura de su sector nacionalista, una minoría alejada del sentir de sus bases, como si ser del PP y afín a la OCB fuera lo normal en la Part Forana y no una excepción de ex alcaldes como los de Pollença y Alcúdia. Antes ya habían sucumbido a las voces telúricas y por este orden UM, PSIB, EU, PI y Podemos. Ya sólo faltaba el PP para sumarse al buen rollo. El catalanismo nunca había sido tan transversal. C’s queda así como único referente en defensa de la idea de España y la Constitución. Tomamos nota. Una vez más, la venerada y admirada Cataluña alumbra por anticipado lo que les va a ocurrir a los Miquel VidalMarga ProhensSagreras o Galmés. Si el declive del PSC no sirvió de advertencia al PSIB, tampoco parece que vaya a hacerlo la errática trayectoria del PP catalán. El PP balear lo va a pagar muy caro.

Las soluciones de March. El Ministerio de Educación nos acaba de echar un nuevo jarro de agua fría que abunda en lo ya sabido: el marasmo sin paliativos de la educación balear. Ahora resulta que, ¡también!, estamos en el furgón de cola de abandono escolar temprano que evalúa el número de estudiantes de entre 18 y 24 años que, habiendo terminado la ESO, dejan de estudiar. Nada menos que el 32,1% de nuestros jóvenes con la ESO abandonan definitivamente los estudios, más de diez puntos porcentuales por encima de la media Española (21,9%) y más de veinte con respecto a las mejores autonomías como Cantabria, Navarra y País Vasco. Hasta cierto punto sería lógico que se suspendiera más si ello se debiera a que hemos subido el listón. Tampoco es el caso. Como certifican los informes PISA, también estamos en la cola en nivel académico. Y apenas contamos con alumnos excelentes. Una tragedia: bajar el listón no ha servido tampoco para que aprueben más.

Algunos profesores de la UIB ya están dando la voz de alarma por el bajísimo nivel de los estudiantes de primero de grado. El sistema se cae a pedazos, la selectividad es una pantomima, Martí March lo sabe y, sin embargo, ofrece las fracasadas recetas de siempre (más catalán, más maestros, más pensamiento líquido como la llamada “educación en valores” y demás cursiladas) en su afán por contentar a los levantiscos sindicatos y camiseteros. Después de quince años de gestionar las competencias de enseñanza, el resultado es pavoroso: nos hemos cargado el sistema a pesar de gastarnos un Potosí, por supuesto, para empeorarlo. Lo lógico sería devolver la educación a Madrid y tratar de engancharse de nuevo al tren nacional que, a la luz de todos los datos, funciona bastante mejor que el balear. Paradójicamente, la solución de March es la contraria y pasa por “minimizar los efectos de la LOMCE” y desengancharse de las leyes que vienen de Madrid, como si de las políticas de nuestros mandamases autonómicos pudiéramos esperar algo más de lo que nos han ofrecido a granel. Y no es, como dice el “educador social” Miquel Enseñat, una cuestión de dinero ni de “tablets”, como desmiente el mismo informe del Ministerio de Educación al situar la media de alumnos por profesor de Baleares (11,8) por debajo de la media nacional (12,7). No, no es una cuestión de ratios ni de gasto. La nefasta gestión de la enseñanza balear, secuestrada por una casta parasitaria con los sindicatos a la cabeza con unos políticos que han bailado al son de su tambor, es el exponente más preclaro del fracaso de la autonomía balear. Un día habrá que hablar a fondo del floreciente negocio de la formación en Baleares con dinero público. A estas altures, la única solución pasa por la incorporación de criterios de mercado en la enseñanza como el cheque escolar, como ha explicado el PLIS. No queda otra. Todo lo demás, leyes orgánicas, leyitasdecretitos autonómicos y pactos de educación incluidos, es pura propaganda para marear la perdiz y dar la impresión de que están haciendo algo. No pueden hacer nada, aunque quisieran. Y March lo sabe.

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Publicat a El Mundo-El Día de Baleares, es 10-10-2015.

Sa nostra tele, sa nostra llengo

Es nou desGovern de Balears torna a imposar es model centralista a sa televisió pública, eliminant es nostro article salat i ses modalitats insulars. Ademés, sa Consellera de “Cultura” (sí, aquella de “todos somos cultura catalana”) expressa sa seva voluntat d’eliminar programes com Gent de la marUep com anam! o El Casta, justament ets únics programes on se xerra mallorquí, menorquí i eivissenc.

Resulta irònic veure com aquells que alçaven sa veu conta sa politisació i utilisació ideològica d’IB3 arriben an es Govern i imposen un model que serveix precisament an es seus interessos ideològics. Es model anterior era normatiu i més pròxim, sa defensa de ses modalitats està recoïda a s’Estatut i s’ús de s’article salat en un àmbit balear és una demanda social. Intentar allunyar sa llengo des parlar des poble, banalisar i reduir a lo informal sa forma de xerrar de sa gent és destruir es nostro patrimoni lingüístic. Sa llengo la fa es poble, no quatre acadèmics catalanistes de sa UIB.

Avui en dia i gràcies a llibres com Un model lingüístic per ses Illes Balears publicat per sa Fundació Jaume III, ja no hi ha excusa per no escriure i usar sa nostra llengo sense complexe, amb tota fomalitat i de forma normativa. Ja no hi ha excusa per exigir una IB3 nostra, que no siga una filial de TV3. Ja no hi ha excusa. Sa nostra tele, sa nostra llengo.

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Carta al director publicada a mallorcadiario.com.

Sa campanya a favor de ses modalitats a IB3 ja supera ses 5.000 firmes

As cap de dues setmanes de posar-la en marxa – Armengol continua salant a ses seves declaracions públiques mentres prohibeix que es locutors dets informatius ho facin – ¿Per què sala n’Armengol?

As cap de dues setmanes, sa campanya de recollida de firmes que han posat en marxa sa Fundació Jaume III i Foment Cultural ja ha conseguit superar ses 5.000 firmes, lo que demostra es malestar d’una part de sa ciutadania amb sa decisió de sa direcció d’IB3 de marginar s’article baleàric en ets informatius i la resta de programes més sèrios i formals.

Sa Fundació Jaume III vol denunciar s’incoherència de Francina Armengol que, mentres invoca sa “normativa” i s’opinió de sa UIB per justificar sa marginació de s’article salat a IB3, ella continua salant com si res a totes ses seves declaracions públiques, maldament sa mateixa UIB hagi aconsellat reiteradament sa necessitat d’utilisar exclussivament s’article lalat a polítics, professors, periodistes i representants de sa societat civil quan fan declaracions públiques. Armengol, ben igual que sa gran majoria de sa classe política, docent i periodística, pretén convertir-se en una excepció a sa sagrada norma de sa UIB i fer lo contrari de lo que recepta an es locutors d’informatius d’IB3.

L’any 1999 es Departament de Filologia Catalana de sa UIB va fer una proposta d’estàndar oral espontani formal dirigit a polítics, professors i periodistes quan parlen en públic, sobretot a àmbits tan formals com pugui esser es nostro parlament autonòmic. Es model que aconsellaven es savis universitaris eliminava s’article salat de s’oralitat espontània formal.

Si s’experiència ha demostrat que aquesta proposta de sa UIB ha estat un fracàs –i sentir n’Armengol salant en es Parlament no és més que sa seva constatació–, no entenem per què sa nostra classe política no fa una passa envant i demana a sa UIB que elabori un altre model molt més acostat a sa llengua viva des carrer que inclogui, naturalment, s’article baleàric. Així acabaríem amb so divorci actual entre es català ortopèdic i estufat de s’entrevistador d’IB3 i sa naturalitat de sa llengua viva de s’entrevistat.

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Nota de premsa recollida per El Mundo-El Día de Balearesmallorcadiario i Ciutat.