{"id":3104,"date":"2015-12-16T09:21:06","date_gmt":"2015-12-16T08:21:06","guid":{"rendered":"http:\/\/safundacio.es\/?p=3104"},"modified":"2018-02-25T09:21:48","modified_gmt":"2018-02-25T08:21:48","slug":"participacion-segun-podemos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/safundacio.es\/es\/comunicacio\/noticies\/participacion-segun-podemos\/","title":{"rendered":"La participaci\u00f3n seg\u00fan Podemos"},"content":{"rendered":"<p>Desde su irrupci\u00f3n como partido pol\u00edtico, uno de los pilares fundamentales del discurso de Podemos se ha basado en el rescate de la democracia que deb\u00eda devolverse a unos ciudadanos que, en su opini\u00f3n, no estaban representados por una casta que la hab\u00eda secuestrado y puesto al servicio de sus intereses. Este diagn\u00f3stico, hasta cierto punto certero, ha dado paso a la idealizaci\u00f3n de la participaci\u00f3n ciudadana como panacea a todos nuestros males. La democracia participativa era el eje en torno al que deb\u00eda girar toda la vida en Espa\u00f1a, al menos la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Como sabemos, toda esta \u00abdemocratitis\u00bb aguda ha sido orillada a la hora de la verdad, en nombre, claro est\u00e1, del inter\u00e9s supremo del partido. La elecci\u00f3n del juez\u00a0<strong>Juan Pedro Yllanes<\/strong>\u00a0como cabeza de lista de Podemos al Congreso sin pasar por ning\u00fan proceso democr\u00e1tico interno certifica la muerte de la democracia interna que tanto hab\u00eda pregonado Podemos en sus albores. Semejante incoherencia se explicar\u00eda por una estrategia de partido. El partido de\u00a0<strong>Pablo Iglesias\u00a0<\/strong>andaba de capa ca\u00edda y necesitaba est\u00edmulos como el sonado fichaje del juez -antes lo hab\u00edan intentado con el juez Castro- para remontar en las encuestas. Y parece que lo han conseguido aunque a un alto precio: la traici\u00f3n a los principios que dieron sentido al alumbramiento de Podemos al calor del esp\u00edritu del 15-M y su \u00abno nos represent\u00e1is\u00bb lanzado al rostro de la casta.\u00a0La evoluci\u00f3n de Podemos en apenas a\u00f1o y medio ha demostrado que el partido anti-casta se ha convertido en un partido m\u00e1s de la casta.<\/p>\n<p><strong>Presupuestos participativos.\u00a0<\/strong>El Pacte de Cort sell\u00f3 a \u00faltima hora un programa de gobierno que dec\u00eda textualmente que \u00abimpulsaremos los presupuestos participativos; el primer a\u00f1o se llevar\u00e1n a cabo mediante audiencias sectoriales\u00bb. A mediados de noviembre, el edil de Econom\u00eda y Hacienda, Adri\u00e1n Garc\u00eda, admit\u00eda que los presupuestos de 2016 no ser\u00edan participativos. Un jarro de agua fr\u00eda. Por si fuera poco, dicho incumplimiento reviste m\u00e1s gravedad si cabe al no haber aceptado el equipo de gobierno apenas ninguna enmienda del PP y C&#8217;s en la oposici\u00f3n. No resulta cre\u00edble la promesa de consultar a los ciudadanos cuando ni siquiera se muestra buen talante para aceptar enmiendas de los partidos en la oposici\u00f3n que, recordemos, representan a decenas de miles de palmesanos. \u00bfEn qu\u00e9 quedamos? Pasar el rodillo y al mismo tiempo presentarse como adalid de la participaci\u00f3n ciudadana es un contrasentido. Si de verdad creen en el di\u00e1logo fruct\u00edfero, deben demostrarlo en cada sesi\u00f3n plenaria, no dejarlo para la tierra prometida de la democracia perfecta que los podemitas dicen querer construir. Por supuesto, no hay que desesperar. Garc\u00eda nos ha prometido que, si bien la elaboraci\u00f3n de los presupuestos no ha sido participativa como se esperaba, s\u00ed lo ser\u00e1 su \u00abejecuci\u00f3n\u00bb. Que me expliquen c\u00f3mo.<\/p>\n<p><strong>La consulta des Born.<\/strong>\u00a0Entretanto, el Pacte de Cort est\u00e1 ultimando los pormenores para llevar a cabo una consulta sobre la conveniencia de mantener o no las terrazas en Es Born, una consulta inocua y que no responde, en absoluto, a los deseos de fomentar la democracia participativa. En efecto, la consulta es una forma de camuflar la suma incompetencia de un tripartito dividido que no se pone de acuerdo y con un miedo atroz a tomar decisiones que puedan afectar su popularidad. Si de verdad quisieran fomentar dicha participaci\u00f3n la aplicar\u00edan tambi\u00e9n a otras cuestiones que, por su naturaleza y por la controversia generada, podr\u00edan ser de alg\u00fan inter\u00e9s para los ciudadanos, como el derribo de Sa Feixina, la declaraci\u00f3n de Palma como ciudad antitaurina, la subida de las tarifas de los aparcamientos municipales o la implantaci\u00f3n de la ecotasa, por poner algunos ejemplos sin pretensi\u00f3n de agotarlos. El Pacte utiliza la consulta como remedio para no gobernar, o sea, para no tomar decisiones, que en eso -y en las cr\u00edticas inherentes que conllevan- y no en otra cosa, consiste gobernar.<\/p>\n<p><strong>Democratitis inviable.\u00a0<\/strong>Uno estar\u00eda tentado a pensar que, m\u00e1s all\u00e1 de su nula o err\u00f3nea aplicaci\u00f3n, la participaci\u00f3n ciudadana es un valor en s\u00ed mismo que merece ser propagado a cualquier \u00e1mbito de la vida pol\u00edtica, econ\u00f3mica o social. No creo que sea as\u00ed. Sin profundizar en un debate que nos llevar\u00eda a la esencia misma de la propia democracia y a los conceptos de libertad positiva y negativa, una discusi\u00f3n que pensadores liberales como\u00a0<strong>Hayek<\/strong>,\u00a0<strong>Aron<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>Berlin<\/strong>han tratado en detalle, s\u00f3lo voy a referirme a dos razones que cuestionar\u00edan el sue\u00f1o de la participaci\u00f3n ciudadana. En primer lugar, los liberales siempre hemos cre\u00eddo que el prop\u00f3sito fundamental (y mayor logro) de la democracia moderna es la libertad para que los individuos promuevan sus propios proyectos vitales sin (o con la menor) interferencia del Estado. No queremos m\u00e1s Estado, sino m\u00e1s sociedad y mercado. En vez de votar m\u00e1s y m\u00e1s y con ello permitir que porciones crecientes de nuestras vidas sean reguladas por la voluntad arbitraria de mayor\u00edas electorales -sean directas o representativas-, lo que los liberales defendemos es poder vivir la vida con autonom\u00eda y al amparo de la opini\u00f3n de las mayor\u00edas. Este es el significado de \u00abderecho fundamental\u00bb o de \u00ablibertad negativa\u00bb. Sin ir m\u00e1s lejos, como restaurador de Es Born lo que yo defiendo es mi derecho a tener una terraza, no que el resto de palmesanos decidan si puedo tenerla o no. De ah\u00ed que los liberales nos situemos contra el imperialismo democr\u00e1tico que trata de extender la democracia a todos los \u00e1mbitos imaginables. Lo primordial en una democracia liberal no es votar ni participar sino proteger a cal y canto esta esfera de libertades individuales en la que el Estado (ni la opini\u00f3n mayoritaria) no se atreva a inmiscuirse.<\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n la apuntaba hace unos meses el economista Juan Ram\u00f3n Rallo: el sistema de participaci\u00f3n ciudadana no es viable por una cuesti\u00f3n de incentivos. Rallo, citando a su vez a Anthony Downs, expon\u00eda que \u00abla racionalidad de todo votante deber\u00eda llevarle a no votar: el coste de votar medianamente informado es alto, pero los beneficios que obtiene por votar son cuasi nulos\u00bb. En efecto, el coste de estar informado de todo -y esto es lo que, no olvidemos, se exige al ciudadano de una democracia asamblearia, como la Atenas cl\u00e1sica o las rep\u00fablicas idealizadas por Arendt o Petit- es muy alto, demasiado alto a cambio de unos beneficios irrisorios en t\u00e9rminos de influencia electoral (un voto entre todo el cuerpo de electores). Uno invierte mucho tiempo, dedicaci\u00f3n y esfuerzo para empaparse de los temas y tener una opini\u00f3n formada sin obtener a cambio ning\u00fan beneficio que no sea su satisfacci\u00f3n personal o autorrealizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n de fondo por la que los famosos c\u00edrculos de Podemos han ido perdiendo fuelle poco a poco. Hasta el punto de que la concejal de Som Palma, Aurora Jhardi, se refiri\u00f3 a Podemos como un \u00abenfermo terminal\u00bb puesto que los \u00abc\u00edrculos se est\u00e1n desmantelando, se est\u00e1n quedando vac\u00edos\u00bb, tal como public\u00f3 este peri\u00f3dico (22\/10\/2015). Mi experiencia pol\u00edtica me confirma esta misma realidad que no podemos soslayar. Pese a los sistem\u00e1ticos llamamientos que desde todos los partidos se hacen a los simpatizantes y a las bases, la participaci\u00f3n suele brillar por su ausencia a menos que exista alg\u00fan inter\u00e9s en ocupar alg\u00fan cargo remunerado. Como vemos, el incentivo verdaderamente motivador es distinto del mero triunfo desinteresado de unas ideas en la arena p\u00fablica. En efecto, la gente se cansa de votar y participar porque hacerlo en propiedad significa informarse continuamente y vivir pr\u00e1cticamente por y para la pol\u00edtica, el arquetipo de ciudadano con el que han so\u00f1ado tantos idealistas del \u00abagora\u00bb ateniense y de las rep\u00fablicas c\u00edvicas pero que, dada la complejidad de la pol\u00edtica moderna, se me antoja como un ideal anticuado, por muy bello que nos parezca.<\/p>\n<p>_________<\/p>\n<p>Article publicat a\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elmundo.es\/baleares\/2015\/12\/12\/566c0041ca4741547e8b464c.html\">El Mundo-El Mundo-El D\u00eda de Baleares<\/a>, es 12-12-2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde su irrupci\u00f3n como partido pol\u00edtico, uno de los pilares fundamentales del discurso de Podemos se ha basado en el rescate de la democracia que deb\u00eda devolverse a unos ciudadanos que, en su opini\u00f3n, no estaban representados por una casta que la hab\u00eda secuestrado y puesto al servicio de sus intereses. 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